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We the people

eduardo abrevaya

 

 

 

 

 

Yo me la banco

¿Ud. no?

Me banco los aumentos

Me banco la inflación

Lo que no me banco

MÁS

Es la corrupción

 

Argentina sigue en la curva de Tamburello y lo peor que puede hacer es frenar. Porque si frena pasa lo que ya le expliqué. Nos vamos al carajo. El carajo está allá arriba, lejos, inaccesible y ahí no quiero ir. No tenemos que irnos al carajo. Pero atenti diría mi abuelita. Sabía abuelita. Yo me la banco pero que pase todo lo que tiene que pasar. Que los responsables de lo que está sufriendo el pueblo, vayan presos y además esto es condición sine qua non que devuelvan hasta el último centavo. Ud. piensa que no se puede. Sí, claro que se puede ¿Sabe lo que le decían a San Martín los porteños que la pasaban bien?, le decían vía Pueyrredón, arreglate porque para lo que vos intentás no hay un peso. Y lo que intentaba el genio -que se quisieron coptar los corruptos k para si- era liberar estos territorios del imperio español. Don José se arregló (formó su propio partido), cruzó los Andes e hizo historia. Honor y gloria mi General. Vuelvo. Si que se puede ¿O acaso Ud. no ama a sus hijos, a su mujer a su madre, a su tierra? Porque estamos en tiempos de descuento, vio. Si no nos embarramos vamos a cambiar de tirano sin destruir la tiranía. Cuando algunos k dicen: Macri fue a lo de Lewis, yo les digo, adelante muchachos, pero adelante con todo, porque si Uds. quieren lo mismo que yo, entonces, la lista de los suyos –esos que defienden a capa y espada- es interminable. Si Macri tiene que ir preso, que vaya, si yo tengo que ir preso voy, pero –siempre hay un pero- entonces anoten: Cristina, De Vido, Jaime –ya está-  Rossi, Boudou, Anibal Fernández, D’elia, Schoklender, Bonafini, Carloto, toda la cámpora  enquistada en las principales empresas del Estado y robando a cuatro manos, y cuando digo toda es toda. Todos los intendentes del conurbano y muchos, muchos de los de las grandes provincias argentinas. Los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno de la Capital Federal (minga que le voy a decir ciudad autónoma a este engendro). Sigo. Hay pruebas por todos lados para meter en cana a más de 250 tipos. No son tantos en relación a nosotros. Y no me olvido de los jueces federales. De las cámaras de apelaciones (la I sobre todo). Y entonces llegado el día habrá que construir nuevas y mejores cárceles. Pero lo principal es construir conciencia, conciencia de que si no vemos y no nos paramos de manos con todos estos corruptos, ellos van a seguir en sus aviones. Desde allí nos piyarán todo el tiempo. Y se reirán de los muertos en los trenes, de la gente que muere todos los días  cuando vuelve o va a su trabajo. De los impuestos que lo agobian. De lo mal que viaja todos los días. En fin se reirán del pueblo. Y el pueblo somos nosotros, esos que hacemos que el país funcione a pesar de tanto chorro. Para finalizar. En el preámbulo de la Constitución de los EE.UU hay una pequeña (no es nada pequeña) diferencia conceptual  y sutil (no es sutil) con la nuestra. En la de ellos el preámbulo reza: We the people. En cambio en  nuestra hermosa y sabia Constitución decimos (si, decimos nosotros): Nosotros los representantes del pueblo. Yo soy el pueblo, usted. es el pueblo. Alguien en el minuto cero se interpuso y entonces la palabra pueblo se devaluó. Hay que reflotarla y darle el sentido que tiene en todos los países del mundo que lo dirigen. En Francia, Italia, España, Alemania, Rusia. Decir pueblo es decir todos, no algunos. No solamente los descamisados. Todos. Se puede. No permitamos más a los falsos intermediarios: We the people. Nosotros El Pueblo.

Por Eduardo Abrevaya

Buenos Aires, 3 de abril de 2016

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Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
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