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Semana 21 – Una esperanza para Tucumán

Germán Reload

 

 

 

 

Los sistemas electorales demuestran la calidad institucional alcanzada por un país. La forma de elegir influye, por lo menos, en las chances de ser elegido, en la fiel representación de la voluntad del ciudadano en los cargos electivos y en la posibilidad de producir cambios pacíficos en democracia.

Es excesivo afirmar que un sistema electoral garantiza un resultado, pero es cierto que influye en gran medida la posibilidad de control ciudadano de la elección, con ello facilita o no el fraude, como también puede promover la fragmentación en la representación política o su concentración y con ello influir en el equilibrio del poder entre los órganos electivos ejecutivo y legislativo.

La Provincia de Tucumán tiene desde el 2006 un sistema electoral llamado de “acoples”. ¿En qué consiste el “acople”?. El acople permite que diferentes Partidos puedan tener un mismo candidato en una categoría y además existe la posibilidad de obtener el reconocimiento de partidos Provinciales, Municipales y Comunales. Para hacerlo más simple damos un ejemplo: un candidato a gobernador puede “acoplar” a su candidatura diferentes listas de otros partidos Provinciales, Municipales y Comunales que se presenten, entonces un candidato a gobernador puede tener varias listas de candidatos en otras categorías. Este sistema electoral llevó a que, en las elecciones del 23/8/15, para cubrir 347 cargos hubo más de 30.000 candidatos de unos 580 partidos políticos aproximadamente[1] y el FPV de Manzur-Jaldo tuvo alrededor de 50 “acoples”.

Está claro, con solo ver los números transcriptos y un simple video de un cuarto oscuro, que el sistema de acoples de Tucumán impide el control ciudadano de la elección y que por lo tanto el sistema electoral parece pensado para promover por menos tres cosas: el fraude, la fragmentación de la representación legislativa y la reelección de la elite en el poder. Lamento decir que el sistema fue exitoso, quedó demostrado empíricamente en el 2015 con: el escándalo del fraude electoral que afectó seriamente la paz social, la fragmentación del poder legislativo en ocho bloques legislativos y la reelección de la misma elite en el gobierno, que mudó solamente de nombres. Hay poco margen de error si afirmamos que en Tucumán, como en otras provincias Argentinas[2], el sistema electoral tributa a las necesidades del poder y en contra de los ciudadanos quienes así ven disminuidas sus chances de producir cambios en el poder provincial.

El pasado 19 de mayo el Presidente Macri participó de una reunión realizada en el Salón de los Escudos de la Casa Rosada, convocada por el Ministro Rogelio Frigerio y que contó con la presencia del Secretario de Viviendas Domingo Amaya, de Interior Sebastián García de Luca, el Gobernador de Tucumán Juan Manzur y 18 intendentes de dicha Provincia. En la reunión el Presidente expresó un pedido de “sacar el tema este de los acoples, esa cosa rara que tienen los tucumanos”, convocando y dando así el puntapié inicial para discutir el sistema electoral de Tucumán que, sin dudas, requiere de una inmediata reforma para implantar un sistema honesto, simple y transparente. Hay una esperanza en marcha para que Tucumán, en este año del Bicentenario, deje en el pasado un sistema electoral que estimula prácticas violatorias de la voluntad popular.

Por Germán Gegenschatz

22 de mayo de 2016

 

[1] Para ver la lista de Partidos Políticos publicada por la autoridad electoral presione aquí.

[2] Por ejemplo la actual Gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner del FPV, obtuvo 7% menos de votos en la categoría gobernador que su competidor Eduardo Costa de Cambiemos, es decir que en esa provincia ganó el candidato que salió segundo. Aquí se ve como el sistema electoral afecta la voluntad popular.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina