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Trump, barajar y dar de nuevo

Imágen de: http://www.whenwasthe.com/

 

 

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Contra todos los pronósticos Donald Trump se ha alzado con la próxima presidencia de los EEUU, el candidato anti establishment y mediocre hombre de negocios, comenzará a partir del próximo enero a regir el destino de ese superpoder político y la mayor economía mundial. Las reverberaciones de la elección ya se han comenzado a sentir, Trump fustigó durante toda su campaña, bajo el lema de “Hagamos América grande nuevamente” y tomando esas palabras y su experiencia en los negocios, es que pretendo auscultar un poco lo que se viene.

Como primeras expresiones de este incipiente cambio de gobierno, la tasa de interés comenzó a subir y la moneda china ha caído fuertemente, ahora y todos se preguntan qué conviene hacer, mientras Trump prepara los nombres de su futuro gabinete.

Una perspectiva sobre su manera de ver las cosas es que, Trump entiende que el resto del mundo se ha acostumbrado a vivir a costa del esfuerzo de los estadounidenses. Es un argumento muy simple, que fue entendido y compartido por los que lo votaron. Económicamente se entiende como una externalidad, un efecto que se produce cuando alguien se beneficia sin pagar, de una actividad producida por otro agente económico “free rider”.  El nuevo Presidente, piensa por ejemplo, que el resto del mundo se ha beneficiado del gasto en defensa que realizan los estadounidenses, la actual “Pax Americana”.  Ahora, Trump se pondrá a trabajar para cobrar a cada uno, lo que vale ese paraguas de protección, sea Europa o Japón y Corea del Sur para comenzar…

Trump, dice que negociará con Putin, y lo ha dicho en su campaña política, pero él mismo sabe que su mayor adversario, no es Rusia sino China. Con China tiene dos cuestiones de importante peso en lo económico, primero es la cuestión del inmenso peso del déficit comercial bilateral, más de U$S 300 mil millones anuales y la otra cuestión, es la necesidad China de lograr el estatus de economía libre de mercado en la Organización Mundial del Comercio, de esta forma sabe que los países a los cuales les exporta, no podrán aplicar derechos antidumping sin los controles del caso. Existe también la razón, de que los chinos sienten que hasta que no logren ese codiciado estatus, continuarán estando en una segunda categoría por debajo del resto de sus competidores.

EEUU, si bien es la mayor economía del mundo en la actualidad, ha perdido en los últimos treinta años junto con otra gran cantidad de naciones en el Occidente, una parte importante de su estructura industrial a favor de China. Por su parte, China sabe que puede copiar y producir cualquier producto industrial relativamente más barato que cualquier otra economía occidental. También disputable si sus desarrollos industriales son propios o enajenados de otros inventores.

El reciente anuncio de Trump, que una de sus primeras acciones como Presidente será desentenderse del Acuerdo Trans Pacífico o TPP, resulta una clara señal que pretende barajar y dar de nuevo, obviamente a su favor.  Existe por ejemplo en los sectores medios industriales de los EEUU que lo han votado, una desazón por lo que se entiende ha sido, una continua política de desindustrialización producida por la globalización de su economía y la negociación de los acuerdos de libre comercio con gran parte del mundo.

Trump pretende que las compañías de su país, vuelvan a traer las fábricas a los EEUU, por ejemplo, Ford Motors como Apple, están ya trabajando en esa alternativa. Y estas acciones recién comienzan, con lo cual es esperable que esta política continúe y se refuerce. Obviamente, los países que han recibido estas inversiones con proyectos industriales serán los perdedores, en su comienzo fueron las primeras maquilas en México, o las primeras fábricas de fines de los setenta en el sur de China.

Si tendrá éxito o no su iniciativa, se desconoce porque la economía mundial es siempre dinámica y cada efecto repercutirá en forma no lineal, es por eso que los economistas son tan pobres predictores de los futuros resultados, pero lo que sí es posible de entender, es que la continua marcha hacia el futuro de la humanidad es pendular y el futuro presente, huele más a un mayor cierre de las economías que al sendero aperturista que nos habíamos acostumbrado. A mi entender, el gran culpable de esto, ha sido una globalización que ha permitido que la economía china haya crecido al segundo puesto sin las mismas reglas de juego que una parte importante del mundo Occidental.

El problema de la globalización reciente es que ha llegado a una situación en que los países han comenzado a considerar seriamente el desempleo de sus ciudadanos y votantes, cuando simultáneamente se discute el exceso de oferta o capacidad extra de los grandes sectores industriales mundiales. Tal vez es hora de barajar y dar de nuevo, y esto es lo que el nuevo Presidente de los EEUU aparenta comenzar a hacer.

Por Luis Toraldo

25 de noviembre de 2016

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Luis Toraldo

Especialista en Comercio Internacional