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Semana 6 – Servicios de Inteligencia: por qué y para qué

german gegenschatz

 

“el tema a definir es si queremos un S.I. al servicio del estado, para proveer a la seguridad de los ciudadanos, los gobernantes y la protección de los intereses nacionales, o un S.I. del carpetazo, el apriete y el suicidio fácil a disposición del gobernante, para resolver rencillas de poder, garantizar impunidades y controlar personas e instituciones…”

 

En estos días esta en boca de todos el tema de los Servicios de Inteligencia (S.I.), pero queda poco claro si un estado debe tener servicios de inteligencia, y en su caso para que sirven.

El primer punto a tener presente es que los S.I. son parte del organigrama de todos los estados del mundo. Sacamos de la discusión de si son o no necesarios, estimo que si lo son.

Es segundo punto es que autoridad es la responsable de los S.I.. En Argentina, y en el resto del mundo el responsable político del servicio de inteligencia es el Jefe del Estado en nuestro caso, la Presidente de la Nación.

El tercer punto es a quien sirven los servicios de inteligencia. Acá comienza a ponerse oscuro el tema.

Las misiones y funciones de la inteligencia deben servir a los intereses del estado y de sus ciudadanos. Con esto decimos que la inteligencia tiene como finalidad ejecutar políticas de estado de inteligencia para garantizar la seguridad pública y facilitar la tarea propia del gobierno y la administración.

Los S.I. no están para solucionar los problemas de los gobernantes en sus luchas políticas por perdurar en el poder o para reprimir opiniones. Es decir, no están para espiar la vida personal de periodistas, políticos, sacerdotes, organizaciones sociales, sindicatos, artistas, empresarios o cualquier otra persona, siempre que el motivo de esas intromisiones en las vidas de las personas sea armar carpetas para, llegado el caso, apretarlos para que hagan o dejen de hacer determinadas cosas, o para controlar sus voluntades bajo amenaza de ventilar cuestiones personales.

Entendido que los SI están para cuestiones de estado, y viendo para que no están, es más simple ver que la utilidad de los S.I. estan vinculada a la seguridad y la vida de los ciudadanos, en el país y en el exterior, para cuidar la integridad física de los gobernantes y los intereses nacionales frente a las amenazas internas o externas.

La reunión de información es legítima cuando resulta necesaria para neutralizar acciones terroristas, del narcotráfico, militares y delictivas, en los que es necesario, inclusive, adelantarse a los hechos para prevenirlos. También la inteligencia puede servir para la resolución de casos judiciales complejos.

Por la naturaleza propia de la actividad de inteligencia, por el sigilo que la rodea, se debe evitar que por excesivas discrecionalidades en su manejo llegue a transformarse en un recurso de uso privado del gobernante y sin controles institucionales. Asimismo se debe cuidar que por una excesiva independencia o autonomía de los demás poderes se transforme en una amenaza para el propio estado y sus gobernantes. Para evitar ambas cuestiones es que el Congreso Nacional, y en su caso el Poder Judicial, deben tener ingerencias, conocimiento y poder de decisión en la materia, y para ello el S.I. debe estar dividido por competencias para evitar la concentración de su poder.

En el orden internacional se observa que en las democracias republicanas, organizativamente hablando, el modelo es que la inteligencia interna este separada de la exterior, la militar de la policial, la referida al narcotráfico y el terrorismo a veces son áreas especiales y otras están separadas. Por el contrario en los gobiernos totalitarios el modelo utilizado es la concentración de todos los S.I. en un solo organismo. En proyecto en danza en el Congreso Nacional es más parecido a este último modelo.

Teniendo en claro que la actividad de inteligencia es necesaria, el tema a definir es si queremos un S.I. al servicio del estado, para proveer a la seguridad de los ciudadanos, los gobernantes y la protección de los intereses nacionales, o un S.I. del carpetazo, el apriete y el suicidio fácil a disposición del gobernante para resolver rencillas de poder, garantizar impunidades y controlar personas e instituciones.

Indudablemente nuestro servicio de inteligencia ha sido utilizado para satisfacer mas bien los intereses de los gobiernos que se han ido sucediendo en el poder. Así como la nacionalización a las apuradas de Ciccone Calcográfica dejó toda la impresión de que se hizo para tapar pruebas de un accionar delictual. La actual modificación a la Secretaría de Inteligencia, fruto de la muerte del fiscal Nisman, parece impulsada por las mismas intenciones.

Nos debemos la redefinición de la actividad de inteligencia en Argentina, para lograr un S.I. del estado y al servicio de sus ciudadanos, dejando atrás el S.I. del gobernante para su impunidad y el control político de los demás. Por tanto ha de surgir de un consenso lo más amplio posible que es un proceso diferente que hacer valer una superioridad numérica circunstancial. Como van las cosas, lamentablemente, será una materia a decidir y lograr con otro gobierno.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 6 de febrero de 2015.

 

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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