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Semana 6 – Lecturas que delatan

german gegenschatz

 

 

 

 

 

En estos días observamos como las lecturas interpretativas de las medidas del gobierno delatan con claridad quienes vienen con la impronta de repetir errores del pasado reciente y remoto y aquellos que se anotan con un poco más de paciencia y apertura mental, para esperar las medidas que se deben adoptar y los efectos y correcciones que se vayan haciendo.

En principio la baja de impuestos en un país ahogado de cargas impositivas, que hacen de la marginalidad legal una cuestión de subsistencia económica, de ninguna manera lo veo negativo. Tampoco tengo una lectura “clasista” de la baja de impuestos porque los destinatarios sean productores agropecuarios e industria ya que estos son los generadores de empleo y la base imponible para recaudar los fondos necesarios para la actividad del estado. En definitiva, las bajas de impuestos son a favor del empleo y la actividad económica y no en contra.

El impuesto a las ganancias sobre al salario es una vergüenza que se mantenga. Esto ya lo sostuve en numerosas oportunidades y creo, espero no equivocarme, que la demora en su tratamiento tiene que ver con la dinámica de la negociación salarial, más que en dudas respecto de su procedencia.

El aspecto más polémico de la gestión actual es su política con el empleo público. En este sentido creo que solo un antecedente nefasto como el Kirchnerismo genera un presente cargado de incertidumbres para quienes se desempeñan en el estado. Solamente una reactivación económica producirá empleo para los desempleados que ya existía al 10 de diciembre, más los que ahora se agregan.

Es mentira que el desempleo al 10 de diciembre era de un dígito, eso fue otro engaño más como el índice de inflación, cantidad de reservas y así podemos seguir al infinito. La crítica pasa por invertir la causalidad de los hechos, entonces: si suben los precios es por las políticas de hace 10 días o la avaricia empresaria y no por la pésima política y la represión de la inflación de 12 años seguidos, si el dólar sube no es por el cepo que lo contuvo en guarismos irreales y paralizantes de la economía sino por la inmoral apertura del cepo, si se producen despidos en el sector público no es por la política expansiva e irresponsable precedente sino por la torpeza actual, si sube la tarifa de luz no es por el congelamiento que produjo el retorno de los cortes y la desinversión que destruyó la generación y distribución de electricidad, si cuesta atrapar tres fugitivos es por la torpeza del gobierno actual y no por la destrucción material y la corrupción moral de las policías provinciales y penitenciarias durante 12 años.

En definitiva, la era del cinismo kirchnerista de alterar la causalidad empírica de los hechos produjo una alteración del sentido común, por sobredosis de mentiras y prejuicios sembrados insistentemente en los que vemos caer, de buena fe, a un número alarmante de comunicadores y no comunicadores. Esta es la forma de los protagonistas del pasado de sacarse de encima la responsabilidad por un gobierno que nos llevó al fracaso, con una mediocridad tal que ni siquiera tuvieron creatividad para incurrir en errores nuevos y si hubo algún logro, destaco el saqueo de los fondos públicos para provecho personal, el desmantelamiento de los organismos de control, la corrupción generalizada de la justicia federal y la policía con más la expansión del narcotráfico y la precarización de los servicios de educación y salud, afectando decisivamente la posibilidad de emanicipación de la pobreza y la movilidad social.

Cuantos fracasos más necesitamos para identificar los errores que se repiten, como ser: el déficit fiscal, la inflación, la corrupción, el ahogo de la economía con los altos impuestos, el hacerse los defensores del empleo haciendo la vista gorda al trabajo en negro y el compadecerse con los pobres mientras se los mantiene en su condición con planes dependientes de un decreto para usarlos electoralmente todo el tiempo.

Haciendo un rápido recorrido de los medios podemos ver como aquellos que chocaron el país y perdieron la elección, hoy pretenden dar cátedra de conducción política y económica, con el agravante de travestirse en respetuosos de la libertad de expresión y adalides de la sensibilidad social. Es trágico ver a los enriquecidos hasta el límite de perder la cuenta hablando de los pobres, volcando de soberbia tratan de explicar frente a las cámaras lo bueno que fueron y los errores del presente, reclamando un protagonismo en la recuperación como si no fuesen los autores del naufragio moral, político, económico y social de nuestro país. Hoy están ahí, unidos, organizados y acuartelados, para mantenerse en sus puestos cobrando aunque sea un día más, ansiosos de volver al poder, de cualquier forma y lo antes posible.

La fractura del bloque del FPV muestra como una parte de ese sector político culpable absoluto de nuestro presente, sea por convicción o por conveniencia, empieza a ver la necesidad de hacer algún tipo de cambio real y no mero gatopardismo. Se abre el año legislativo y se verá que rumbo toma cada sector político de la oposición, por el momento el gobierno tiene la iniciativa, influye en el devenir de las disputas internas de cada sector y las medidas adoptadas no produjeron ningún descontrol en los sectores destinatarios de las mismas. Esperemos dar vuelta la página y mejorar.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 6 de febrero de 2016

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina