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Semana 52 – 2015: del asesinato al desalojo

german gegenschatz

 

 

 

 

Los peores desenlaces necesitan actores que estén a la altura de las circunstancias. Con Milani a cargo de la Inteligencia paralela, e ilegalmente ejecutada por las Fuerzas Armadas, con Aníbal Fernández asumiendo la Secretaría General de la Presidencia de la Nación el 17 de diciembre de 2014, estaban dadas las condiciones personales y de contexto para cuanto hemos vivido en el 2015.

Por los hechos ocurridos tras su nombramiento, Aníbal Fernández debía ejecutar lo necesario para ser gobernador de la Provincia de Buenos Aires y detener las causas judiciales en contra de funcionarios del gobierno, en el decisivo año electoral 2015. Así se sucedieron el nombramiento de un Juez Federal Electoral obediente al gobierno en la ciudad de La Plata, el nombramiento de 16 fiscales adictos para frenar el avance de las causas judiciales por corrupción contra el gobierno y el asesinato del Fiscal Nisman, que ya había denunciado un pacto con Irán para liberar de responsabilidades a funcionarios iraníes, vinculados al atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

Estos tres hechos aislaron al gobierno del poder judicial y del empresariado. Pero muy especialmente la muerte de Nisman, y la posterior defenestración de su vida personal por funcionarios del gobierno, consolidó la idea en la sociedad que había sido asesinado, y produjo el rompimiento definitivo de los lazos del oficialismo con los sectores medios urbanos. Los Fiscales Nacionales organizaron una marcha multitudinaria con un amplio apoyo del poder judicial y la ciudadanía. Simultáneamente, en un comunicado conjunto, la Asociación de Bancos Argentinos, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Comercio, la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina hicieron público el reclamo por el esclarecimiento de la muerte del Fiscal Nisman, algo inédito en la historia Argentina.

Así iniciamos el 2015, con el avasallamiento de la justicia para tapar los hechos de corrupción, con el asesinato de un Fiscal de la Nación, el impresionante despliegue posterior para defenestrar a la Nisman y una catarata de mentiras y maniobras económicamente perjudiciales, adoptadas desesperadamente para diferir la visibilización de una recesión con inflación durante la campaña electoral.

El mejor candidato del FPV, Daniel Scioli, quien había demostrado ser capaz de soportar cualquier humillación, resultó también capaz de decir cualquier cosa con tal de ser ungido candidato a presidente: “Tenemos que tomar conciencia de que la denuncia de Nisman fue un bochorno”, decía el 21 de abril de 2015. Luego, un Scioli candidato a presidente; el 17 de noviembre, decía que la muerte de Nisman “ha dejado muchas dudas”. Tarde para una sociedad asqueada y advertida que la moderación de Scioli no era más que una complicidad reprimida, que quedaría al descubierto con la denominada “campaña del miedo”, iniciada tras la primera vuelta electoral, que no se detuvo –para sorpresa de buena parte del peronismo- ni aún después de asumir como Presidente Mauricio Macri.

Así pasaron las PASO y la primera vuelta electoral sin que se produzca la tan ansiada polarización, que prometía al gobierno tener continuidad con Scioli. Contra todos los pronósticos, los votos opositores absolutos en ambas instancias superaban cómodamente el 50%, sea como fuere que se hicieran las sumas y las restas, el gobierno perdía.

Scioli determinó, con ocho años de pésimo gobierno, que el peronismo pierda la Provincia de Buenos Aires, y con su radicalización Kirchnerista perdió la Presidencia de la Nación. Finalmente, Mauricio Macri resultó electo Presidente y todo viene sucediendo, otra vez, contra todos los pronósticos y a contrapelo de lo planeado o esperado por el vencido Frente para la Victoria. Los gobernadores del peronismo no pasaron a la promovida “resistencia kirchnerista”, no hubo desbordes sociales antes de Navidad como en años anteriores, tampoco hubo estampida del dólar al comenzar la apertura del “cepo” y no se ven señales de ingobernabilidad más bien todo lo contrario, la compleja situación política y económica está siendo manejada sin mayores sorpresas.

El reciente desalojo del titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), es el comienzo del desguace de una idea de gobierno y de la construcción de poder ajenas a los deseos de una Argentina que eligió, ya en 1983, vivir, fortalecer y profundizar una democracia en paz y con respeto a la ley. Elección tras elección la ciudadanía busca darse un gobierno que se aboque a solucionar sus problemas de la vida cotidiana, lejos de los enfrentamientos, las vanidades y la violencia. Esperemos que el 2016 empiece y transcurra en las antípodas del agotador 2015.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 25 de diciembre de 2015.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina