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Semana 5 – Default político

german gegenschatz

 

 

“Hasta diciembre del 2014 el derrumbe del modelo económico venía sucediendo de manera socialmente controlada, pero enero de 2015 trajo el segundo default, esta vez político.”

 

 

El Frente para la Victoria cumplió la finalidad declarada de ganar, hasta el 2011. A partir de allí su caída no se detuvo y se explica desde las acciones del propio Frente.

La llamada “sintonía fina” que escuchamos a fines del 2011, sinónimo de ajuste de subsidios, fue una necesidad que el economista Diego Rubinzal apuntó en su obra “Historia de la Economía 1880-2009”. El autor, advertía que no se notaba la existencia de una política industrial coherente. A diferencia de Jorge Coscia que creía que la sintonía fina era hija de los méritos del modelo, Rubinzal tenía bien en claro que había que tener presente los contextos, es decir, el mundo, la realidad actual, para desarrollar una política industrial sustentable.

La síntonía fina no fue más que el primer esbozo de ajuste, el primer reconocimiento que el modelo fracasaba y no por sus méritos. Desde la gran devaluación del 2001 se gastaron fondos para financiar innumerables subsidios y el gasto público creció exponencialmente. Tanto fue así que en conjunto se comieron el capital invertido en décadas anteriores, el producido de una impresionante carga impositiva, y la no menos relevante emisión monetaria. Todo junto ya no alcanza para pagar el gasto público que sigue creciendo.

La sintonía fina era ajuste, pero ajuste al sector privado. El estado sigue gastando por encima de las posibilidades de la actividad económica productiva nacional, mientras el sector privado aportaba, y aporta, los fondos para financiarlos por tres vías: mayor presión impositiva, inflación y retiro progresivos de subsidios. Así el FPV empieza a perder el apoyo de los sectores medios que eran los destinatarios primarios del ajuste.

A los tres años de la sanción de la ley de nacionalización de las AFJP se instauró el “cepo” cambiario. El 28 de octubre de 2011 el titular de AFIP dijo que podrían comprar dólares quienes tuviesen capacidad contributiva para hacerlo, con ello se puso fin al mercado cambiario.
En rigor el cepo es un corralito que en vez de actuar sobre fondos depositados por particulares opera sobre los dólares de las reservas. Se buscó frenar la fuga provocada por el atraso cambiario y la emisión excesiva de dinero. Mientras el Cepo no logró frenar la fuga de divisas si logró hacerlo con la inversión, con lo cual la escasez de dólares se agudizó.

A las elecciones del 2013 se llegó con una economía en retroceso y con un sector urbano medio que decidió hacer ver en la urna su descontento haciendo perder las elecciones al FPV.

Tras la elección, el gobierno genera otro quiebre con su votante tradicional. El nombramiento, en diciembre de 2013, del General César Milani como Jefe del Ejército, un obscuro y enriquecido oficial de inteligencia vinculado a la desaparición del soldado Ledo.

A esto se sumó una vuelta de rosca a todos los instrumentos de exacción de fondos al sector privado hecha en enero de 2014 con una fuerte devaluación. Más inflación y más impuestos (recordemos el impuesto a los automotores por ejemplo) y una nueva herramienta condenada al fracaso, el control de precios, implementado bajo el eufemismo de “precios cuidados”.

El salario también fue atacado, se impuso el control de salarios con una especie de “paritarias cuidadas”. La finalidad es que el salario suba a tasa menor que la inflación real. Dos paros generales fueron necesarios para acercar el aumento de salarios al índice más benévolo de inflación al mes de agosto del 2014. Aquí el gobierno pierde el apoyo de buena parte de los trabajadores asalariados.

Como sigue faltando dinero, el gobierno corre a recuperar el crédito con un arreglo con el Club de París, el pago de demandas del CIADI, pero no se cumple la sentencia del Juez Griesa a favor de los acreedores que no aceptaron la reestructuración de deuda del 2005 y 2010, así se cae en default selectivo a fines de julio del 2014 y en desacato a fin de septiembre del mismo año. Así se cerró más aun el crédito externo.

Se venía diciembre y el fantasma de los saqueos estaba presente, pero se evitaron cediendo a los “bonos de fin de año” para los sindicalizados, una excepción a la aplicación del impuesto a las ganancias sobre salarios, más una emisión fenomenal de dinero y la militarización de zonas críticas.

El 14/1/15 Alberto Nisman denuncia a la Presidente, por encubrimiento de los acusados del atentado del AMIA a cambio de beneficios económicos con Iran. Cuatro días después, horas antes de explicar su denuncia en el Congreso Nacional, Nisman apareció muerto de un tiro en la sien en su departamento de Puerto Madero. No pudo hablar. A menos de 24 horas de su muerte centenares de miles de personas en todo el país y el exterior se manifestó en repudio al gobierno, endilgándole la muerte de Nisman.

Hasta diciembre del 2014 el derrumbe del modelo económico, que se resume en una caída de un 2% del PBI, venía sucediendo de manera socialmente controlada, pero enero de 2015 trajo el segundo default, esta vez político. Ahora los números de la economía y la situación política se acerca peligrosamente a los comienzos del milenio, pero esta vez las causas se ubican en este milenio. El escenario sigue sumando sombras.

La suerte esta echada, la coalición del gobierno se ha disuelto por izquierda y por el centro. El gobierno no pudo solucionar el fracaso económico, solo administra el derrumbe, tampoco puede evitar el default político producido por la muerte de Nisman, no puede recuperar la credibilidad.

Por lo menos el 70% del electorado mira las opciones alternativas a esta forma de hacer política, a esta forma de tratar los problemas nacionales, a esta forma de ejercer el poder, a esta forma de gobernar, con la esperanza de encontrar soluciones que sean llevadas adelante con honestidad y eficiencia.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 30 de enero de 2015

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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