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Semana 49 – Optimismo con demanda de cambio

german gegenschatz

 

 

 

“El gobierno eligió el camino económico contrario al adoptado por nuestros vecinos en particular y por el mundo en general.”

 

La prioridad económica del gobierno es fondear el gasto público como sea, conteniendo todos los frentes. Dudo que se produzcan cambios de políticas económicas, creo que lo que viene a futuro no será diferente a lo que ya conocemos.

Descarto que se tomen medidas relevantes para reducir el déficit fiscal, por el contrario, éste no es percibido como un problema sino como parte de la solución. Bajo esta idea es que se vino pagando el déficit con emisión descontrolada hasta generar inflación y ahora último, paulatinamente, con un endeudamiento vertiginoso, repitiéndose así decisiones similares a las que conocimos en los últimos años de la década del 80.

Advierto que hay un endeudamiento comercial importante y menos visible. Me refiero a la falta de liberación de dólares para el pago de importaciones realizadas. Vale recordar que el 90% de las importaciones son bienes consumidos en actividades productivas, por tanto pagar esto es necesario para mantener la actividad productiva y el empleo. Hoy son mas de U$S 5.000 millones.

En el último año el dólar oficial se devaluó 40% y la inflación devengada a precios es también 40%. Por tanto, siempre que no se mueva significativamente el dólar oficial, estamos en una convertibilidad justo en la etapa en la que el dólar se fortalece, y sin corregir el déficit fiscal. Dólar fijo y déficit fiscal nos recuerda, salvando diferencias, a la década del 90 a partir de 1996.

En este contexto el dólar blue alimenta expectativas de alza, mientras se siga manteniendo la represión policial de operadores para evitar la realización de transacciones de cambios. Los montos negociados son mínimos y consecuentemente no hay precio de dólar blue, tenemos precio de un dólar “detenido” en el sentido policial de la palabra.

También se reprime el valor del dólar legalmente obtenido en el exterior, mediante operaciones de contado con liquidación. En este caso la represión se realiza vía regulaciones que ralentizan las operaciones imponiéndose todo tipo de de controles y requisitos. Es algo similar a lo que sucede con el dólar ahorro o los permisos de cambio requeridos para pagar deudas de importaciones.

El comercio exterior sigue el ritmo de la baja disponibilidad de dólares para operar. Se están perdiendo mercados por los controles impuestos a la actividad que provocan incumplimientos de compromisos asumidos por las empresas y por la falta de pago de importaciones por no obtenerse las autorizaciones de cambio, entre muchas otras.

El proceso económico macro nos muestra que se pasó de la estanflación, vigente desde el 2012, a una franca recesión a partir del segundo trimestre del 2014. Éste año terminará con una reducción del PBI por encima del 2%.

Para obtener dólares del exterior es necesario levantar el default mediante un arreglo con los fondos buitre y demás acreedores. Las probabilidades de que esto suceda se aleja, en la medida en que el deterioro de la actividad económica se haga evidente y los dólares de libre disponibilidad disminuyan. Por otro lado el comercio exterior es muy poco lo que promete para el año entrante.

La carga impositiva es récord en la historia Argentina, sin que el estado brinde los servicios públicos correspondientes. La economía esta sujetada con alambre, prácticamente nadie puede decidir en ningún sentido sin tener que pedir permisos, llenar formularios y arriesgarse a recibir sanciones.

Este fenomenal ajuste al sector privado afecta el nivel de actividad económica y alimenta la inquietud social. El desempleo ha vuelto a ser tema de conversación en la mesa familiar.

El gobierno eligió el camino económico contrario al adoptado por nuestros vecinos en particular y por el mundo en general. Todas las economías, excepto nosotros y Venezuela, tienen cambio libre y flotante, equilibrio fiscal e inflación baja. Frente al reciente fortalecimiento del dólar todos los países devaluaron su moneda, salvo nosotros. Además, tenemos vigentes medidas económicas que precedieron las grandes crisis de 1989 y de 2001.

A pesar de todo hay un clima optimista para después de 2015. Este sentimiento positivo es tan injustificable como necesario.

El optimismo de hoy incluye una demanda de cambio. Hay una idea mayoritaria de que nuestras dificultades son causadas esencialmente por medidas del gobierno, y que por tal razón esta dentro de las posibilidades del próximo gobierno solucionarlas.

Este clima preelectoral de optimismo es bueno y debe cuidarse ya que, de seguir así las cosas, el barco llegará muy averiado al 2015, y harán falta mucho optimismo y decisiones acertadas y bien ejecutadas para salir adelante. Conservemos el optimismo y expresemos la voluntad de cambio que deseamos con nuestro voto.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 5 de diciembre de 2014.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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