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Semana 46 – El mundo también existe

german gegenschatz

 

 

“La verdadera riqueza de una Nación viene de la inteligencia práctica de sus ciudadanos para producir y para organizarse como comunidad política con valores.”

 

Mientras estamos ensimismados en la política local de corto plazo, en la nimiedad de los nombres propios, la dinámica mundial continúa sin que adoptemos las decisiones que permitan, a nuestra Argentina, una articulación virtuosa con el exterior en busca del mayor beneficio que podamos obtener.

Los capitales, la tecnología, las finanzas y las actividades industriales están más globalizadas que nunca antes. Parece ineludible que nuestras decisiones soberanas aborden esta realidad, que esta fuera de nuestro alcance modificar, como una oportunidad real en vez de mirar el mundo de reojo y como una amenaza.

Esta semana se llevó a cabo la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC – Asia Pacific Economic Cooperation). En esta reunión China desplegó todo su poder, adoptó iniciativas económicas que consolidan su rol de liderazgo económico regional, desplazando y retrayendo las posibilidades de EEUU de extender el programa Trans-Pacific Partnership (TPP), que fue concebido para disputar el liderazgo Chino en el pacífico y débilmente impulsado por Obama.

La preeminencia de China puede ser un “dato” acreditado por el acuerdo de libre comercio con Corea del Sur, la aprobación de una hoja de ruta para que la APEC lidere e impulse el Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (FTAAP – Free Trade Area Asia Pacific), y la ampliación del comercio del gas por el cual Rusia reorienta su sector energético desde Europa hacia China.

Cabe destacar el progresivo desplazamiento del Dólar como moneda de intercambio internacional, primero por el Euro en el comercio intra Eurozona, y luego por China mediante acuerdos bilaterales como es el caso de Rusia y el gas, Argentina y sus swaps, y tantos otros países, con más la disputa de la preeminencia en el mercado de capitales con la unión de los mercados de Hong Kong y Shangai, que claramente le compiten la primacía global del tándem Wall Street – Londres.

La concepción económica que proyecta el avance Chino, demuestra que la convicción de un capitalismo global y de libre comercio es más potente en la región asiática impulsado por China que en América y Europa como conjunto, EEUU incluido.

China comparte su inmenso mercado a cambio de la lealtad en los organismos internacionales de sus aliados, y así avanza. EEUU y occidente no estan poniendo en valor la confianza y tranquilidad que transmite, a la hora de hacer acuerdos internacionales, la vigencia efectiva en sus territorios de las libertades individuales y de la democracia republicana.

En América Latina el MERCOSUR, nacido como motor de la integración económica en los 90s. y bajo el paradigma de esos años, ha perdido vigor en su implementación bajo la priorización de cuestiones ideológicas que emanan de las asociaciones tales como el ALBA, el UNASUR y la CELAC.

En 2011 y mirando al mundo nació la Alianza del Pacífico entre México, Colombia, Perú y Chile. Estos países, a diferencia de los líderes del MERCOSUR, están orientados por una visión de la integración económica y de sus políticas nacionales bajo los conceptos aceptados por el capitalismo globalizado, y desde allí proyectan una articulación desde la región hacia el mundo. Hoy una decena de países que tratan de sumarse a esta alianza.

Las diferencias en los procesos de integración de América Latina son cada vez más notables. El MERCOSUR se distingue por la prevalencia de la producción agropecuaria de sus miembros, adopta aranceles comunes frente al exterior para proteger su industria y tiene los niveles inflacionarios más altos de América Latina. La Alianza del Pacífico tiene economías mas parejas en cuanto a industria, agricultura y minería, tienen gran estabilidad macroeconómica y avanzan hacia un modelo de desregulación económica y liberalización comercial.

Creo que la unipolaridad de la que se habló tras la caída del muro de Berlín fue solo pasajera. Hace bastante estamos viviendo la irrupción de Asia, liderada por China, en el escenario global. La centralidad comercial del Atlántico es eclipsada por el vigor del Pacífico.

La expansión de los mercados por la fuerza de las armas cede ante la potencia expansiva de mercados derivada de la industria, la tecnología, las finanzas y el comercio integrados globalmente. La WWI y WWII afectaron las Naciones desarrolladas, hoy los conflictos armados son el los márgenes pobremente integrados al resto del globo.

Las comunicaciones y las herramientas informáticas permiten que toda la población tome conocimiento de que sucede en el mundo, que progresos existen y no gozamos y que perjuicios sufren las naciones que no articulan, virtuosamente, con la economía global.

En Argentina estamos todavía sin arreglar nuestro déficit fiscal desde hace mucho más que 3 décadas, y por tanto se lo financia con inflación, impuestos crecientes y endeudamiento, y así oscilamos entre la hiperinflación y los default de la deuda externa e interna, todo sin solución de continuidad.

Las sucesivas crisis debilitan al Estado como herramienta de aplicación de políticas y la sociedad acumula, crisis tras crisis, sucesivas capas de pobres que a duras penas reciben algún plan sin salir nunca de su condición. Vivir en este entorno es cada vez más peligroso.

Un país rico puede ser una bendición o una perdición, no tiene el mismo efecto el petróleo en Noruega que en Irak o Irán. La verdadera riqueza de una Nación viene de la inteligencia práctica de sus ciudadanos para producir y para organizarse como comunidad política con valores.

Creo que esta ventana de cambios en los liderazgos mundiales y su repercusión en nuestra región es una gran oportunidad para relanzar Argentina, para despertarla del hechizo de viejas ideas que pudieron ser buenas para realidades locales e internacionales del pasado, pero que ya han perimido.

El mundo también existe, es nuestro deber solucionar los problemas internos y dejar de perder las enormes oportunidades que tenemos por los cambios en el escenario global y nuestras posibilidades humanas y materiales concretas.

Hacer las cosas bien requiere decidirse a optar por el trabajo honesto, respetar las leyes, integrarse al mundo con inteligencia y desde una comunidad organizada, dejar de repetir errores obvios, perder el miedo a hacer algo diferente y rehusarse, de una vez por todas, a acompañar a quienes nos lo propongan.

Argentina adelante!!!.

Por Germán Gegenschatz.

Buenos Aires, 14 de noviembre de 2014.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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