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Semana 36 – Marcha Federal de la CTA

german gegenschatz

 

 

 

 

La denominada Marcha Federal organizada por la CTA, el 2 de septiembre, fue la segunda expresión de sindicatos y organizaciones políticas vinculadas bajo el gobierno de Cambiemos. La primera, fue el 29 de abril, acto organizado por la CGT por el Día del Trabajador.

Hay dos aspectos para destacar, el primero es que la Marcha Federal fue multitudinaria y, por tanto, satisfizo a los organizadores e hizo llegar su mensaje al gobierno. El segundo es que no presentó novedades en los reclamos que plantea. Podemos afirmar, entonces, que los problemas que motivaron los cuatro paros generales realizados durante la era Kirchner permanecen, sea a modo de herencia o de temas pendientes a resolver, aunque se suman nuevos matices que conviene tener presentes y desmenuzar para su mejor comprensión.

Desde el 10 de diciembre de 2015 los sectores sindicales han continuado con los reclamos y paros sectoriales, con una dinámica similar a la desarrollada en el gobierno de Kirchner. Las paritarias se realizaron con las tensiones propias de la discusión salarial en contextos de crisis, es decir, evitando tomar posiciones irreductibles, tanto por parte del gobierno como de las organizaciones gremiales y empresarias.

Es bueno recordar, además, que problemas permanecen y sirven de fundamento a los reclamos: la inflación, el impuesto a las ganancias sobre los salarios, el trabajo en negro y la baja de la actividad económica, todos ellos ya los hemos comentado[1]. La diferencia es el énfasis que en cada paro o manifestación se le dió a cada tema, cualquiera sea la filiación partidaria o ideológica de los organizadores.

Ahora bien, no todo es rutina en el proceso político que vivimos. A la dinámica sindical que viene de larga data y a los problemas irresueltos que subsisten cabe sumar la presencia, en los palcos de las movilizaciones, de ex – funcionarios a quienes, mientras ocuparon el poder, se les dedicaron cuatro paros generales. Esta presencia expresa, de algún modo, la preocupación por el avance de las causas por corrupción y la visualización que, si el gobierno cumple su mandato, ellos terminarán tras las rejas. Esto condimenta las interpretaciones que pueden hacerse.

La desmesura en la verbalización de los reclamos que bajan de los palcos aumenta el contraste con las tibias medidas concretas que se adoptan. Si bien todos estos matices están lejos de deslegitimar los reclamos, ponen en evidencia la decisión política de los sectores sindicales dominantes de evitar un enfrentamiento por al menos dos motivos: los efectos devastadores que tendría para los propios representados de sus organizaciones y, fundamentalmente, porque claramente no serían los jefes sindicales actuales sino los jefes políticos del pasado inmediato, quienes más capitalizarían políticamente los dividendos de esa lucha.

Los cambios de autoridades en la CGT y los medidos reclamos que surgen de los discursos y de los hechos, revelan la intención de presionar con la misma gradualidad que se instrumentan las políticas del gobierno, poniendo en acto más un sistema de alarmas que un abierto plan de lucha. La CGT parece priorizar la búsqueda del mejor perfil para articular con un gobierno que percibe sinuoso, antes que lanzar una ofensiva que aísle al sector sindical de la sociedad y de influir en la lenta reconstrucción del ala política del PJ. Todo esto en simultáneo con la necesidad de diferenciarse del Kirchnerismo, siempre beneficiario de cualquier desmesura opositora.

En este complejo equilibrio de intereses y expectativas es de esperar que, a medida que el Kirchnerismo sea expulsado de los sectores gremiales y políticos referenciados con el PJ, los reclamos vayan escalando. Es que hoy como siempre, prolongar la solución de los problemas que movilizan la sociedad toda, a saber: la inflación, el impuesto a las ganancias sobre los salarios, el trabajo en negro y la baja de la actividad económica; pueden ser el fertilizante para que cualquier sector opuesto al gobierno encuentre el discurso y la unidad en un año electoral como el 2017.

Por Germán Gegenschatz

3 de septiembre de 2016

[1] Me refiero a las siguientes columnas: El cuarto Paro General es justoResignificar el Paro General, Paritarias “libres” Vs “cuidadas” y Por qué un 2º Paro General, y siempre advertimos sobre el impacto negativo del trabajo en negro, el impuesto a las ganancias sobre el salario y la inflación: puede verse Paro general y después.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina