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Semana 36 – La Paz no se regala, se gana

german gegenschatz

 

 

 

 

El tema de Estado Islámico y de sus víctimas sucedía solamente en Medio Oriente[i], hasta que la marea de refugiados golpeó las puertas de Europa. En esta instancia hay dos problemas, el humanitario, vinculado a los paliativos de la emergencia, que lo pasaremos por alto, y el político, que si abordaremos.

El problema político tiene dos aristas, las causas de lo que sucede y su solución. Entre las causas, y cada cual le asignará la relevancia que desee, vemos:

– La desestabilización producto de la mal denominada “Primavera Árabe”, que por sus efectos debió llamarse “rebrote fundamentalista”, que erróneamente fue aplaudida, acompañada y promovida por algunos países occidentales, y que no estuvo para nada motivada por una demanda de democracia sino por una lucha de poder dentro del mismo extremismo islámico.

– El retiro de tropas terrestres pertenecientes a países occidentales de varios sectores de Medio Oriente, especialmente de Irak y Afganistán.

Ambas causas funcionaron como un estímulo a la formación y acción de los grupos que hoy conforman Estado Islámico que, además, en la etapa “Primavera Árabe”, hasta recibieron apoyo poco disimulado de potencias occidentales y de analistas “especializados”.

En resumen, el apoyo a la “Primavera Árabe” mostró la falta de entendimiento occidental del conflicto existente entre las diversas comunidades árabes, y el retiro de tropas fue interpretado como un triunfo por abandono, y no militar, sino un triunfo político, lo cual es peor aún, porque los grupos extremistas islámicos entendieron que los líderes occidentales carecían de apoyo político y de la opinión pública de sus países para sostener acciones militares en medio oriente, en definitiva: torpeza y debilidad. Hasta aquí las causas.

Para asomarnos a las soluciones políticas podemos empezar tratando de comprender el conflicto actual. Podemos acordar que el escenario nos muestra que:

– Las autoridades de Siria, Irak, Yemen y Afganistán están muy debilitadas, y toda la zona da señales de cierta anarquización, por tanto es probable que tras este conflicto las fronteras se modifiquen y ciertos liderazgos cambien.

– Irán ganó relevancia regional gracias a éste conflicto[ii], y Turquía y Arabia Saudita fueron empujados a ejecutar acciones bélicas, algunas veces junto a Irán o EEUU, contra Estado Islámico.

– Israel es, por ahora, un observador atento aunque más bien externo del conflicto.

– Estado Islámico no proclamó dentro de sus objetivos políticos, al menos por ahora, el exterminio del Estado de Israel.

– Estado Islámico está transitando una etapa de lucha que tiene por objetivo ser la fuerza dominante, o única, de la comunidad sunita del Medio Oriente.

– Estado Islámico pretende formar un estado confesional sunita con la óptica del Islam que ya conocemos, en la teoría y en la práctica.

– Las diversas comunidades que conforman los “refugiados”, no tienen el menor interés en participar en la guerra por esa tierra a la cual pertenecen, y dicen querer volver si occidente logra que la guerra termine.

– China y Rusia observan el conflicto, sin desgastarse, mientras EEUU y Europa se debaten por salir del marasmo, a pesar de disponer de una fuerza militar insuperable para definirlo de una vez por todas, por carecer, reiteramos, de la fuerza política y de opinión pública favorable necesarias para llevarlo a cabo.

Si coincidimos en que el escenario es el que describimos brevemente, entonces podemos ver que el rol de las potencias occidentales en Medio Oriente es reducido, y en principio están:

– Colaborando e interviniendo con las fuerzas chiítas, con Irak y con Turquía, en la lucha interna sunita que está en pleno desarrollo, y que incluye el vencer a otras comunidades, especialmente a los alawitas que ocupan el poder en Siria y a los chiitas, entre otras comunidades “infieles”.

– Tratando, muy colateralmente, de evitar que otras comunidades como los cristianos, kurdos y demás, sean exterminados o expulsados de los territorios que hoy están ocupando para disminuir el número de refugiados.

– Evitando comprometer en el conflicto armado tropas terrestres.

En este contexto no podemos esperar que los refugiados dejen de presionar las fronteras europeas, o que Estado Islámico fracase en su proyecto de crear un estado confesional propio en los territorios que logre consolidar su control o que occidente tenga un rol militar mayor que bombardear en apoyo a las operaciones de tierra desarrolladas por tropas locales.

Es bueno tener presente que los refugiados que entren a Europa, o a cualquier otro país del mundo, jamás volverán al medio oriente. Aún cuando la guerra termine, y aún cuando los refugiados sufran de manifestaciones racistas, entenderán rápidamente y por simple comparación que nada puede ser peor para ellos que volver a vivir en medio oriente, y empezarán a atraer a sus parientes.

Con este cuadro, cabe esperar que la paz en la región llegue solamente cuando alguien gane la guerra y logre ordenar las comunidades beligerantes, algo difícil de alcanzar por las tropas locales, máxime teniendo en cuenta que, por lo menos en el corto plazo, occidente no está en condiciones políticas, ni de opinión pública, ni hay consenso en torno a la necesidad de participar o no para poner fin al conflicto, y en todo caso, cómo hacerlo; pero tampoco sus sociedades muestran estar preparadas para recibir millones de refugiados árabes. Mientras se sigan sucediendo los hechos tal como vienen, las matanzas seguirán y los refugiados se multiplicarán, son las consecuencias del hacer mal y luego pretender lavarse las manos.

Tras dos guerras mundiales, ya sabemos que la “Paz” no se regala, se gana, y que allí dónde el poder se debilita empiezan las disputas.

Sirvan entonces estos días complicados como enseñanza y recordatorio, para toda a la comunidad internacional, que los efectos de una guerra ignorada se expanden, que nadie puede evitar sufrir sus efectos y mucho menos abrazando la neutralidad con ánimo de hacer negocios o tolerando que terceros los hagan sacrificando vidas humanas, o por acomodarse en el dudoso vértice moral de señalar culpables sin proponer nada concreto, realizable y efectivo para poner fin a un conflicto que activa y promueve en el mundo los perfiles humanos más aberrantes.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 4 de septiembre de 2015

[i] Sobre el origen de Estado Islámico, la naturaleza de la intervención de EEUU y la importancia global del conflicto publicamos en esta Web: El Estado Islámico.

[ii] Y también el clima y desarrollo de este conflicto, fue un facilitador para que Irán obtenga un acuerdo favorable a sus objetivos de fabricar armas nucleares, algo que viene buscando desde hace décadas. Sobre el tema publicamos en esta Web: Irán, una sombra de nuestro pasado e Irán tendrá sus armas nucleares.

 

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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