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Semana 33 – DDHH, verdad y paz

german gegenschatz

 

 

 

 

 

El pasado 8 de agosto la Oficina del Director Nacional de Inteligencia de EEUU, desclasificó documentación de la última dictadura[1]. El material se basa, principalmente, en registros del ex presidente Jimmy Carter, con miras a demostrar su interés por los DDHH en aquellos momentos.

Pasará bastante tiempo hasta que diferentes historiadores bilingües estudien y consoliden esa copiosa información con la ya disponible. También será necesario más tiempo para que se incorpore, llegado su momento, la información que surja de la recolección que está llevando a cabo EEUU, en 14 agencias y departamentos gubernamentales, incluyendo la Agencia Central de Inteligencia, más los registros de las bibliotecas de Gerald R. Ford, Ronald W. Reagan y George H. W. Bush, que vería la luz pública en 2017.

La información aporta al conocimiento de la verdad, el tema es si, en nuestro caso, también aporta para la paz. Nuestro país pasó por todas las instancias posibles frente a los horrores vividos en la década del 70, signada por la violencia. La Ley 22.924, llamada Ley de Pacificación Nacional fue la autoamnistía de la dictadura. Alfonsín hizo campaña con su derogación, ganó y se juzgó a las juntas y a las cúpulas guerrilleras dictando condenas históricas. Luego vino el freno a los juicios. Vimos la Ley de Obediencia Debida y el Punto Final. Durante la presidencia de Menem conocimos los indultos para dar paso, cambiado el gobierno, a las derogaciones que habilitaron continuar con los juicios. Claramente se puede pensar de diferente modo sobre los sucesos de la década del 70 pero, más allá de las opiniones, está claro que la propia dinámica institucional y la política demuestran que es una etapa abierta, aún después de todo lo vivido y los 33 años de democracia.

Mirar el camino Sudafricano en materia de DDHH puede ayudar a razonar el nuestro. Elegido Nelson Mandela, se estableció la denominada Comisión para la Reconciliación y la Verdad (1994 a 1999) para dar a conocer los crímenes del apartheid. El Arzobispo Desmond Tutu, titular de la Comisión, estableció como lema: “Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón”. En la Comisión la víctima explicaba lo sucedido y los acusados confesaban su culpa. Mediando confesión total correspondía la anmistía. En cambio, hubo juicio y castigo para quienes no confesaran y se les acreditara sus crímenes. Reconciliación y verdad y de no ser posible, entonces si, juicio y castigo. Muy diferente a nuestra experiencia.

Salvando las distancias y características de cada caso, en Argentina no hubo estímulo legal para obtener que la verdad sea confesada íntegramente como en Sudáfrica. Se pensó que con el juicio y el castigo se lograría llegar a la verdad y a la reconciliación pero, en el mejor de los casos, se obtuvieron sentencias firmes, con y sin indultos según los casos. En la calle, la verdad sigue en la disputa política y, con o sin sesgos, según quien lo mire, los juicios siguen avanzando sin pausa, haciendo prever que ni los civiles que colaboraron con los últimos dictadores quedarán sin zaranda judicial y eventuales condenas.

Hasta ahora cada sector político pone énfasis en “su” verdad. El radicalismo tiene su “Nunca Más”, aunque disputa el prólogo. El Peronismo se divide entre quienes apoyaron la amnistía y prefieren olvidarlo, los que apoyaron los indultos y los que reabrieron los juicios para una parte de los protagonistas de los 70s. Podríamos seguir aunque con esto es suficiente. La política parece decidida a inmortalizar la disputa sobre la verdad, aún cuando este fuera de discusión, para prácticamente todos: lo sucedido durante la última dictadura y el accionar de la guerrilla durante el gobierno democrático que le precedió.

Con la información desclasificada de los EEUU, más toda la información que en el futuro se desclasifique, más inclusive la posibilidad que el Vaticano demore menos en revelar la información que tiene sobre los 70s que en reconocer el abuso de menores por sus sacerdotes. Creo que con todo el viento a favor, quizás el permanente aporte de valiosa información sirva, en lo inmediato, para mantener vivo el uso político de los DDHH. Deseo estar en el error y que la verdad, finalmente, logre pacificar nuestra historia y que toda esa violencia no se vuelva a repetir.

Por Germán Gegenschatz

14 de agosto de 2016

[1] Puede verse el informe en: https://icontherecord.tumblr.com/post/148650765298/argentina-declassification-project

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina