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Semana 30 – Ahora se le viene Massa encima

german gegenschatz

 

 

 

Hoy el escenario político muestra que Macri se marchita electoralmente y que, al mismo tiempo, sus definiciones apoyando las políticas del gobierno amenazan hacerle perder identidad frente a su electorado. Por otro lado Scioli se afirma en su identidad Kirchnerista, el “proyecto” es su “proyecto”, y encarna la fuerza electoral del peronismo al comando del estado en sus tres niveles, nacional, provincial y municipal.

Planteado así el escenario, lo propositivo para solucionar los problemas concretos parece desplazado, corrido del eje. La discusión, la conversación pasa por los aparatos y las personas que lo conducirán. Es decir, quien encarnará la continuidad y quien tiene más fuerza y fondos para lograrlo.

Si tenemos que dar una imagen, un ejemplo simple, de que se ofrece en materia como propuesta para un tema concreto hoy podemos decir que: Macri ofrece gestionar Aerolíneas con menos pérdidas y conducida por Pedro “Piter” Robledo, y Scioli parece que también pero conducida por Florencia Saintout.

Scioli logró convencer a todos, o al kirchnerismo por lo menos, que representa la continuidad del gobierno, y que van a seguir las mismas personas en el poder, y que si hay cambios cabe suponer que son tan leves que ni vale la pena explicarlos, de hecho nadie los sabe.

Macri representa el cambio, hasta que le aconsejen otra cosa. Quizás por eso esta semana salió a apoyar políticas del Kirchnerismo, aparentemente porque tras perder Santa Fe y ganar ajustadamente CABA, el consultor Raúl G. Aragón le presentó un trabajo de opinión, basado en unos 3700 casos, que lo convenció de mudar de discurso. Licuar un poco el “cambiemos”, que no de miedo, y ser bien concreto en su adhesión a las políticas del gobierno, o por lo menos alguna de ellas.

En este contexto es lógico que Massa haya comenzado a crecer, y que lo siga haciendo. Viene resultando un acierto ser propositivo y positivo. Entonces ese Massa que mostró matices de cambio y de continuidad, termina resultando el más claro. Se sabe que cambia y que sigue, expresa claramente que va a hacer y con quien, en esto se mantuvo inalterable y empieza recolectar los frutos de la coherencia.

También la campaña misma de Massa es diferente a la oficialista y a la del PRO. Consiste en ofrecer hacia el electorado un conjunto de propuestas, una para cada problema. Massa asume el riesgo de definirse con claridad, algo prácticamente nuevo en la política Argentina, donde estamos acostumbrados a ver la indefinición como un capital político en tiempos electorales.

Contra toda la corriente del marketing Massa presentó un libro, “El cambio justo”, con el conjunto de “ideas” que alientan a su “Frente Renovador”. Le sumó una serie de propuestas, empezando con el tema de seguridad con un código penal completo presentado al congreso, que cambia el paradigma abolicionista de Zaffaroni, y para su eventual gobierno presentó un plan quinquenal integral, y un equipo con nombres propios donde se define, expresamente, que hará cada uno de los miembros de ese equipo.

Entre Scioli y Macri parecía haber un acuerdo tácito de polarizar entre ambos, de no hacer “olas” para que nadie más se suba al ring, especialmente Massa. Es difícil afirmar que Macri perdió adhesiones, o cuantas, pero si podemos decir que últimamente perdió impulso. Es innegable que otra sería su fuerza si hubiese ganado Santa Fé por un voto, y CABA por 20 puntos porcentuales. Encima parece ayudar poco su reciente cambio de discurso que en definitiva arriesga su identidad, esa que logró el apoyo de quienes desean un cambio profundo, aún cuando nadie sepa bien que cambiaría ni mucho menos el como lo lograría.

Hablar de gestión, de consenso y de sellar grietas es necesario, a Macri le dio resultado, y lo potenció sumando al Radicalismo, pero parece ser insuficiente. Massa le sumó a esos tres aspectos, desde el inicio, una respuesta a cada pregunta y una dinámica incansable de prédica permanente, ahí puede estar, una de las diferencias que lo hace crecer.

Santa Fe fue una derrota difícil de asimilar para el PRO. Enseguida Lousteau sorprendió a Macri en CABA, a quien no pudo hacerlo bajar de la segunda vuelta, y resulta que casi le gana jugando a fondo con sus propuestas y estilo personal. Ahora se le viene encima Massa, a quien no pudo bajar de las PASO nacionales, y de ser cómodo segundo tras Scioli, ve comprometido su caudal electoral con el crecimiento de Massa. Si sumamos a esto los cimbronazos de la economía, cabe concluir que la polarización, de producirse, muy probablemente tendrá que esperar los resultados de octubre.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 24 de julio de 2015.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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