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Semana 3 – Irán, una sombra de nuestro pasado

german gegenschatz

 

“En tiempos de globalización hay que mantener relaciones comerciales con todo el mundo, pero esto no significa hacer cualquier cosa como venimos haciendo, por ejemplo, con Irán.”

En cierta forma estamos en un momento vintage. Sin necesidad de ir a libros de historia revivimos un pasado reciente, con muchos de sus protagonistas aún en el poder.

Parece que hubo algún acuerdo entre Argentina e Irán, para liberar a éste de sus vinculaciones con el atentado contra la Amia.

En las vísperas de la visita al Congreso del Fiscal Nisman – que actúa en la Causa Amia-, me viene a la mente la larga y oscura historia con Irán.

Recuerdo que Alfonsín bajó el gasto militar del 4 al 2,5% del PBI, sin reducir la fabricación de armas, por tanto cambió gasto por consumo interno de armas por las ganancias de su exportación. ¿A quién?. A Irán. La idea fue de Raúl Abel Tomás, entonces Secretario de Producción para la Defensa.

En los 80 se exportaron armas a Irán tal como se venía haciendo en los 70. Usando decretos secretos se llevó adelante el “Operativo Ezarim”. Se vendieron cañones CITER de 155 milímetros y sus proyectiles, entre otras armas y equipos. Esto fue solo el comienzo.

Durante la guerra entre Irán e Irak, en mediados de los 80, mientras el senado condenaba el uso de armas químicas, vendimos a Irán sistemas para Misiles Mathogo, y otros elementos bélicos. Más aún, pocos años después durante las guerras de Ecuador–Perú y Croacia-Yugoeslavia, ambas en los recordados 90, vendimos armas a Ecuador y a Croacia. Y todo esto sucedía mientras nuestra Comisión Nacional de Energía Atómica proveía a Irán ayuda tecnológica, para la conversión de sus plantas de enriquecimiento de Uranio, en el marco del acuerdo logrado entre 1987-1988 y que se mantuvo vigente hasta 1993.

Actualmente no vendemos armas a Irán, ni las fabricamos ya, pero queremos mantener y ampliar una balanza comercial, hoy realmente favorable, negociando las culpabilidades, o las molestias, de funcionarios iraníes vinculados al atentado de la Amia.

En tiempos de globalización hay que mantener relaciones comerciales con todo el mundo, pero esto no significa hacer cualquier cosa como venimos haciendo, por ejemplo, con Irán.

Tenemos que dejar de generar situaciones humillantes. Como toda esta historia de ventas de armas a países en guerra, o el entuerto que lleva a Nisman a informar en el Congreso Nacional y a la Presidente de la Nación al banquillo de acusados; o los incumplimientos que terminan en condenas de organismos y tribunales extranjeros, baste con mencionar la reciente condena de la OMC contra nuestro país en el juicio iniciado por EEUU, la Unión Europea y Japón, por no cumplir normas de comercio internacional que surgen de tratados y acuerdos que hemos firmado.

Estas conductas nos aíslan del mundo, nos convierten en un país impredecible en sus decisiones e incumplidor de los compromisos asumidos.

Iran podrá ser, o no, un caso más de corrupción; pero indudablemente es otro síntoma de una manera de hacer política exterior que la experiencia recomienda cambiar.

Argentina necesita dar un giro de 180°. Definir y llevar adelante una política exterior determinada por una estrategia consensuada y de largo plazo, que tenga presente los grandes intereses nacionales, y que cumpla con las normas internacionales de guerra y de paz. De no ser así, viviremos alcanzados por las sombras de nuestro pasado, repitiendo los mismos errores y pagando costos cada vez mayores.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 16 de enero de 2015.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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