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Semana 29 – Con miedo y sin ley, perderemos todo

german gegenschatz

 

 

 

 

Frecuentemente vemos las corridas para remover y nombrar jueces. Estos movimientos, ejecutados sin ningún pudor, son una confesión de aquello que investiga la justicia. Lo ocurrido en torno a la causa “Hotesur” es quizás el caso más emblemático. ¿Para qué sacar un juez o parar una investigación si el delito denunciado no es verdad?

La ley se ha transformado en un problema para algunos con poder y para quienes se les oponen también. El miedo es una herramienta para silenciar e inmovilizar a muchos. La urgencia de los tiempos electorales desafían nuestro espíritu inquieto, nos impulsa a cometer errores, y muchas veces nubla el entendimiento.

Si no se paga una deuda es absolutamente legal que un oficial de justicia entre a su casa y embargue ciertos bienes. Lo infrecuente es que esto se transforme en escándalo si ese deudor es periodista y el acreedor una empresa enemiga del periodista. ¿La ley es aplicable al periodista? ¿Cabelvisión tiene derechos?, es obvio que la respuesta es afirmativa en ambos casos. Sin embargo solidarizarse con Victor H. Morales se transformó en lo políticamente correcto, descuento la buena fe del periodista y de cuantos se solidarizaron con el, pero me pregunto que significa solidarizarse: ¿Desaprobar a los jueces que condenaron a pagar una suma de dinero a un periodista como a cualquier vecino? ¿Porque cablevisión es malo y Morales es bueno y los buenos no deben ser embargados o condenados a pagar cuando violan una ley? ¿Porque si la empresa te dice que hagas algo ilegal, por obediencia debida el periodista, no merece condena judicial? o ¿Es que debia aplicar una suerte de punto final, no condenar al periodista, y hacer pagar solo a la empresa que ordenó pasar un partido de fútbol sin pagar los derechos para emitirlo?

El Dr. Alejandro Fargosi, ex miembro del Consejo de la Magistratura, un combativo opositor al gobierno y férreo defensor del Juez Bonadío, en el tema de su remoción de la causa Hotesur dijo al diario Infobae: “Estamos viendo cómo simples formalidades son usadas para dilatar y entorpecer una investigación crucial para la confianza de la gente en el gobierno”. Descuento la buena fe de Fargosi y comparto su idea de fortalecer la República. Pero más allá de la razón o no de la remoción de Bonadío, me pregunto cuál es el mensaje de fondo en la crítica de Fargosi: ¿Qué cuando se investiga un tema de corrupción es legítimo incumplir formalidades del procedimiento penal?

Estos casos son solamente dos ejemplos de nuestra actitud cuando se aplican las leyes, cuando nos gusta se aplaude y cuando no se abuchea. Aquí tenemos una causa relevante de los males que sufrimos como colectivo social, adolecemos de bajo interés de vivir sometidos a la ley, baja voluntad de dar la pelea por nuestras convicciones dentro de la ley, bajo compromiso por reclamar permanentemente e insistir por el camino de la legalidad.

Hay una pasión por el atajo, por defender lo ilegal de una conducta por lo genuino de los fines que eventualmente se persiguen. Lograr los objetivos infringiendo la ley es motivo de orgullo para quien lo hace y de admiración para quien lo observa.

Parece que, contra la abrumadora evidencia que nos provee nuestra historia nacional, todavía no tenemos claro que obedecemos las leyes o quedamos sometidos y restringidos a cumplir el capricho de los hombres del poder. Esta clarísimo que nadie queda fuera de esta regla fatal. No solamente Bonadío, Campagnoli, Herrero o Luis María Cabral, a todos les llega su hora si no elegimos someternos a la Ley. Un innegable oficialista como Horacio González, prometió renunciar a la Biblioteca Nacional porque dice que no puede “opinar libremente”, lease, distinto que el nuevo jefe que asoma, he aquí como obra el miedo, como se piensa a la libertad solo en línea con el poder y no como un derecho ejercitable aún contra el poder. Y recuerdan a Esteban Righi? Es verdad entonces lo que dijo el arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca: “se convierte en enemigo a quien con todo derecho discrepa”.

Rige la ley o rige el miedo, sin ley se pierde la convivencia pacífica. De todas las posibilidades la peor es acostumbrarse a violar la ley y obrar guiado por el miedo, es el camino directo y más corto para que reine la esclavitud, la violencia y la pobreza en una comunidad.

Se le atribuye a Manuel Belgrano la frase: “El miedo solo sirve para perderlo todo”. Que esta frase impacte en nuestros oídos como una verdadera interpelación para la acción, para lograr que todos quedemos sometidos a la Ley, y muy especialmente para quienes detentan el poder en cualquiera de sus formas.

Buenos Aires, 17 de julio de 2015

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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