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Semana 27 – Otra vez el enano fascista

german gegenschatz

 

 

 

 

Las palabras de Esteche y D´Elia, hablando de voltear al gobierno, los insultos de Aníbal Fernández y tantos otros, me hicieron acordar a la vieja frase “los argentinos tienen un enano fascista adentro”[1], frase que, lamentablemente, parece no perder vigencia, gobierne quien gobierne, aquel que perdió las elecciones o está alejado del calor del poder, empieza a realizar comentarios y actos reñidos con el respeto de la voluntad popular, prácticas de verdadera intolerancia y tributarias del peor autoritarismo.

El enano fascista se exterioriza en la urgencia por por querer el gobierno propio por encima del aportar al gobierno de todos, que es el que está en ejercicio del poder en cada periodo, en esa soberbia que descalifica la persona y elude el debate de ideas y el aporte de alternativas. El enano fascista es el dueño de la verdad, ¿Qué tiene que discutir con otros? y se las sabe todas, pero para él ¿Por qué aportar algo a la solución de los problemas de todos si el no esta en el gobierno? Son actitudes propias de la concepción política retrógrada del amigo–enemigo, que sumerge la competencia política a la disputa de orden biológico, propia de la antigüedad, cuando el poder se dirimía con sangre, único recurso para hacerse del liderazgo de una manada siempre sometida al más fuerte.

¿Es una exageración? Y que me dicen del triple crimen, de los cuatro balazos recibidos por Andrada testigo de la tragedia de Once, de Nisman, del empresario pesquero, presidente de Conarpesa Raúl “Cacho” Espinosa, de Kosteki y Santillán, de las explosiones de Río Tercero de 1995 en la fábrica de armas, de los atentados sufridos por los 14 testigos del supuesto accidente de Carlos Menem Jr. y más atrás los muertos por la dictadura, por la guerrilla y podemos seguir. Es más que muertes de la política, es más bien la política de la muerte.

Pasaron escasos meses desde que vimos torneos de escupidas públicas contra fotografías, pegatinas, escraches y todo tipo de persecusiones a personas que pensaban diferente al gobierno ¿Queremos volver a eso? ¿Es así como saldremos de nuestros problemas?

Las sucesivas recaídas de nuestra sociedad en prácticas autoritarias, hacen necesario recordar que aquello que es común en otras comunidades, aquellas que son destino de emigrantes, es el haber logrado instalar un sistema de gobierno limitado y moderado, con elecciones periódicas y sin fraudes, con vigencia de la república, con respeto a los derechos y la propiedad de las personas, a la libertad de conciencia, de pensamiento y de expresión, y es en este clima de convivencia social, esa cultura signada por la cooperación ciudadana, inclusive en la política, es allí donde floreció el desarrollo económico y una mejor vida para la inmensa mayoría de sus ciudadanos.

Estemos atentos y denunciemos vivamente estas actitudes autoritarias, renovemos la confianza en aquellas cuestiones básicas acordadas para nuestra convivencia en los orígenes de nuestra vida Nacional, aquellos valores que alumbraron nuestros comienzos y que últimamente parecen eclipsados por ideas y conductas amenazantes que, como bien sabemos, ante la menor distracción o pereza ciudadana, nos terminarán arrojando, nuevamente, a los conocidos abismos de la intolerancia, al sometimiento y a las estériles peleas internas que sirven para aumentar la pobreza y la ignorancia que tanto necesitan, para apropiarse de vidas y haciendas de todos.

Por Germán Gegenschatz

25 de junio de 2016

 

[1] Frase atribuida a Oriana Fallaci, durante una entrevista realizada para la televisión Argentina en los 80, durante la última Dictadura Militar.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina