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Semana 21 – Las décadas de “ellos”

german gegenschatz

 

 

 

Existió un paradigma que se llamó “Estado Gendarme”, era el Estado que hizo crisis al final de la Primera Guerra Mundial de 1914-1918, al que se le criticó que proteger la vida, el territorio y la propiedad era insuficiente, se pedía que el estado haga algo por la desigualdad social, la pobreza y las injusticias que se vivían.

Ese tiempo pasó y no a la vez. Hoy vivimos una especie de Economía Gendarme, en el sentido de que para hacer cualquier cosa hay que pedir permiso a alguna dependencia del gobierno. El tema es si sirve. Pues parece que no. ¿Por qué?. Por los resultados. Esta Economía Gendarme se queda con el salario cobrando impuestos a las ganancias a los trabajadores, con la propiedad de los habitantes en su conjunto con el impuesto inflacionario, con la propiedad de productores de todo tamaño mediante impuestos excesivos y retenciones, y este combo provoca la misma injusticia social que su aparentemente “opuesto” de principios del siglo pasado. Hay hambre, hay muertos por desnutrición y por mala gestión del gobierno, hay violencia en las calles, hay una inadmisible pobreza, en definitiva, hay una injusticia social casi tan tremenda como cuando el estado hacia poco y nada por definición.

¿Cómo esta Economía Gendarme sigue vigente?. Indudablemente porque es maravillosa para quienes se van sucediendo al comando del estado, y para sus amigos del sector privado, que curiosamente son más o menos los mismos siempre. Ellos si gozan con creces del derecho de propiedad, pueden proteger sus vidas frente a la inseguridad, y pueden cometer ilícitos de todo tipo por ser prácticamente impunes.

Ni el Estado Gendarme ni la Economía Gendarme dieron resultados satisfactorios, más bien han obtenido los mismos buenos resultados para los gobernantes y amigos, y las mismas miserias para sus pueblos. Ese estado y esa economía es de “ellos”, no de todos. Intuyo que estas haciendo un paralelismo con las décadas de las que hablamos en Argentina, y si, viendo los resultados se puede decir que esas décadas fueron de “ellos”, no de todos.

Es comprensible que haya cierta alarma por nuestro futuro cuando buena parte de la población advierte que la Economía Gendarme no es sustentable y por ende cambiará, y que cualquiera sean los cambios algún costo va a tener.

Pero es poco comprensible el bajo interés por hurgar la realidad y buscar soluciones, parece ser que la demanda ciudadana es subirse a una nueva ilusión, sin pasar por ninguna decepción. Entonces a los candidatos no se les exige ni explicaciones ni soluciones, y quizás por eso quienes hablan generalidades y no se definen son los que mejor “miden”. Es probable que consumir muchas mentiras genere dependencia.

En los escenarios montados por los gobernantes o candidatos en campaña, cualquiera sea, prevalece un clima de alegría inconmensurable, baila la presidente que se va y los candidatos que quieren serlo, viven una fiesta con globos y todo. Es lógico si nadie les discute su forma de ejercer el poder. Parece que indigna poco y nada la distancia sideral entre la Argentina de los avisos y aquella que se vive en cada hogar, en cada trabajo, desde el pupitre de cada escuela pública, desde la cama de cada hospital, en cada cuadra que tenemos que caminar, frente a cada góndola del supermercado.

En la Plaza de Mayo el escenario que se monta en cada oportunidad de festejo tapa en su totalidad la Casa Rosada. Todo un símbolo: “el espectáculo armado oculta el gobierno real”. Veamos y reflexionemos bien sobre las imágenes que nos dan porque ese es el plan, no lo que se dice ahí, sino lo que ves sin sonidos ni luces, eso es lo que nos van a dar. O seguir dando, veremos.

Tengo mucha esperanza que cada uno de nosotros vote con los ojos bien abiertos, pero mucho más que quien gane o deje de ganar, me da esperanza la idea que empecemos a tener los ojos bien abiertos siempre, que no nos duerman con espectáculos, que reaccionemos de inmediato ante lo incorrecto, lo inconveniente o lo indignante. La Argentina soñada se logra con los ojos abiertos y el trabajo honesto de todos.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 22 de mayo de 2015.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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