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Semana 19 – Proveer sentido y contenido

german gegenschatz

 

 

 

 

¿Vivís con cierta incertidumbre en estos días? ¿Experimentas cierto temor cuando mirás el futuro de tu país? ¿Sentís la tranquilidad del saber que está sucediendo y a dónde vamos como país? ¿Podes decidir emprender una actividad sin sentir que te lanzas a la aventura? Si las respuestas a las dos primeras preguntas son afirmativas y son negativas en las restantes, si resulta que estas respuestas se repiten en el gran número de personas, entonces desde la política hay un déficit.

Las preguntas que hicimos son una forma de indagar si la política actual provee sentido y contenido a los ciudadanos, si construyó un puente entre lo público y lo privado que produzca confianza a partir de un núcleo de certezas conocidas y compartidas. Una función de la política es, justamente, el lograr que aquello que preocupa al ciudadano sea agenda pública, sea la ocupación y la preocupación del gobierno, y que de ese ocuparse del gobierno venga una solución a esos problemas concretos del ciudadano que por sí solo no puede solucionar y el mostrar hacia dónde vamos como comunidad.

Es cierto que de las complejidades de nuestros días, la internacionalización del capital y las finanzas con más la integración política y económica de grandes zonas, puede concluirse que la política doméstica está algo minimizada y que hay menos margen de maniobra. El político actual tiene menos poder que en otros tiempos, menos poder frente al exterior y menos poder frente al ciudadano.

La realidad de la escasez de poder para imponer un programa nacional totalmente autónomo del contexto mundial, no significa que la política deba reducirse a las acciones necesarias para seguir en el poder o a un mero proveer de servicios básicos, una mera gestión de recursos presupuestarios. Que el fracaso del gobierno anterior haya sido, entre otros motivos, por verse y creerse con un poder que actualmente ni las potencias aspiran detentar, sea frente a otras naciones o a sus propios ciudadanos, debería ser advertencia suficiente para eludir esas soberbias, pero sin reducirse al conformismo lábil de vivir argumentando que no hay alternativas. La política no se limita a gestionar eficientemente la fatalidad, también debe vencer las dificultades de nuestro tiempo.

La política es mucho más que construir un mero relato, ya vimos que poco sirve tener un relato y saber contarlo si los problemas siguen sin solución. Nuestro tiempo requiere de “la política” un conocimiento profundo de los movimientos económicos, políticos y sociales del mundo, articular con ellos la realidad nacional para lograr el mayor beneficio para nuestro país en el mundo. Ejecutar políticas acertadas en forma eficiente. Aislarse es la matriz del fracaso y la pobreza, ser incapaz de vertebrar una integración fructífera con la comunidad de naciones y espacios integrados también.

Demasiadas décadas pensamos que el nuestro era un problema de distribución de la riqueza, que somos un país rico o peor aún que la culpa es del otro, la primer idea nos llevó a enfrentarnos inútilmente entre nosotros, la segunda a perder la cultura del trabajo y el esfuerzo y la última a transferir fracasos propios a los demás.

Argentina ya supo estar entre los primeros países de la tierra, ¿que nos impide hacerlo ahora?, ¿Cómo volver a serlo en el mundo de hoy?, son algunas de las respuestas que se esperan de “la política”, son las necesarias para que cada ciudadano se levante con entusiasmo cada día, para mejorar en su trabajo, para emprender sus planes, con la tranquilidad de saber que el gobierno deja de ser parte del problema y se ocupa de solucionar los del país.

Por Germán Gegenschatz

8 de mayo de 2016

 

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina