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Semana 17 – Evitar el desequilibrio fiscal

german gegenschatz

 

 

 

 

 

 

Una constante en la historia Argentina es el desequilibrio fiscal. La excepción que confirma la regla fueron los muy breves periodos que carecen de relevancia si vemos la omnipresencia temporal del déficit, como observamos en el siguiente cuadro[1]:

deficit fiscal 1961-2015

En el gráfico que sigue puede verse la evolución del desequilibrio fiscal durante el último gobierno según el trabajo del IARAF[2]:

evolucion deficit 2004 2015

Es importante tener presente que el déficit fiscal, que de una forma simplificada podemos definirlo como aquello que el estado gasta por encima de la recaudación impositiva, se financia de tres fuentes: suba de impuestos, aumento de la emisión monetaria (es decir impuesto inflacionario) y endeudamiento público de todo tipo. Podemos afirmar que cuando  hay déficit  fiscal se observa un aumento de todas o alguna de las tres fuentes de financiamiento que mencionamos. En los últimos años todo aumentó para financiar el déficit fiscal.

Impuestos 2004 – 2015:

evolucion impuestos 2004 2015

Endeudamiento[3]:

imagen con fotos def fisc en uss

Impuesto inflacionario – emisión para financiar déficit:

emision monetaria e inflacion e y r

Sabemos que los informes confeccionados con datos oficiales posteriores a 2003/5 son víctimas del falseamiento premeditado y sistemático llevado a cabo por el Kirchnerismo, hecho que en nada desmerece el trabajo del IARAF y tantos otros institutos y profesionales que carecen de otra fuente, pero si debemos tener en cuenta que tuvimos toda una década de datos oficiales con “mentiras incluidas”, que minimizaron los datos perjudiciales al gobierno y maximizaron aquello que se muestra como “logro”.

Podemos ensayar mil argumentos para disfrazar o justificar el déficit fiscal, lo cierto es que todas esas justificaciones carecen de datos empíricos que permitan darles un aprobado. Quizás el dato más elocuente sea que, pese a los nobles motivos que siempre hay para gastar más y de más, la pobreza es el índice menos publicado en Argentina, hasta se dejó de medir la pobreza por considerarse estigmatizante[4], ¿será que la pobreza es la medida irrefutable del fracaso de los gobiernos? ¿Será que la pobreza aumenta pese a todo ese gasto realizado?.

El gobierno anterior, como muchos que lo precedieron, nos mintió en casi todo. La deuda pública no bajó, sino que subió[5]. Los impuestos subieron, es decir que cada lector resigna más dinero a favor del sector público para recibir a cambio la salud, la educación y la seguridad que ya conocemos, entre otras cosas.

Párrafo aparte merece la inflación, principal preocupación social y del gobierno en los días que corren. Recordemos que la inflación subió con vigor en los últimos 12 años, mientras que en estos últimos meses tenemos el escalón de precios inercial e inevitable que sucede cada vez que se congela artificialmente el valor de la divisa y se emite moneda, para crear la ficción de un aumento del poder de compra del salario, el consabido “logro” de aumento “real” de salarios. Este macabro mecanismo de dólar fijo con emisión monetaria en simultáneo es la segunda vez que se emplea en los últimos 30 años. Por más que se quiera borrar la memoria, la convertibilidad con emisión monetaria simultánea para financiar el déficit de fines de los 90 y el cepo cambiario desde octubre de 2011 son dos mecanismos con efectos idénticos y por ende ambos terminaron igual, con saltos devaluatorios en el 2001 y en el 2016. Nada nuevo bajo el sol ni en los protagonistas ni en las herramientas que usaron, a su turno y con sus modalidades propias, Menem y los Kirchner.

Espero que el aprendizaje colectivo sea contundente. Controlar los precios de la economía, cualquiera sea, no sirve, menos aún si se frena el dólar y se emite moneda para crear ilusiones salariales. Ir a un sistema sustentable evitando el desequilibrio fiscal y evitando también la emisión monetaria y el endeudamiento para financiarlo, más una ostensible y progresiva baja en los impuestos, quizás sea el camino más conveniente, justamente el que hemos evitado una y otra vez.

Por Germán Gegenschatz

24 de abril de 2016.

[1] Gráfica publicada por Juan Gasalla en su muy recomendable artículo: “El deterioro fiscal se acelera a un ritmo mayor que durante la crisis de 2001-2002”

[2] El informe del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) se puede ver completo aquí.

[3] El gráfico está inserto en el muy recomendable artículo de Daniel Sticco: “La deuda pública retomó impulso y se proyecta a más de u$s250.000 millones”.

[4] El gobierno de Cristina Fernández dejó de medir la pobreza, su ministro hablaba así: Kicillof no quiere hablar del número de pobres porque dice que los estigmatiza

[5] Nuestro artículo Semana 10 – Salir del default es positivo , explica cómo se cambió de acreedor sin bajar la deuda sino que, por el contrario, se aumentó.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina