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Semana 15 – La caja de Pandora

Germán Reload

 

 

 

 

En la mitología Griega, Pandora fue la mujer que el Dios Zeus dió a Prometeo como esposa. Pandora recibió de Zeus una caja de regalo de bodas, con el encargo preciso de no abrirla jamás. La muy curiosa Pandora no resistió la prohibición, abrió la caja y de allí salieron todos los males de este mundo. Cuenta la leyenda que para cuando Pandora pudo volver a cerrar la caja, quedó en su interior un solo elemento.

Los Panamá Papers, que se asemeja a la apertura de la caja de Pandora, son los archivos de un estudio de Abogados de alcance global llamado “Mossack Fonseca & Co”, que fueron a parar a las manos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que es otra organización de alcance global, con sede en Washington DC[1]. El foco de la investigación de los “Panamá Papers” es develar el circuito de lavado de dineros mal habidos y el destino de dichos fondos, que están explicados en un video que se puede ver aquí.

Los abordajes más frecuentes a esta temática son la información periodística y la crónica judicial. En estas líneas damos una mirada política, para dimensionar el impacto en términos de poder que produce el hecho mismo de la revelación periodística, más allá de sus consecuencias judiciales que consumen tiempos siempre mas largos que los propios de la política.

Los Panamá Papers hicieron públicos 11,5 millones de archivos que estaban ocultos. El impacto de esta revelación fue global. Artistas como Pedro Almodóvar o Jackie Chan, deportistas como Messi o Platini, el Primer Ministro de Islandia Sigmundur David Gunnlaugsson, que renunció a su cargo por este tema, o Vladimir Putin están, todos, seriamente comprometidos en por lo menos su prestigio.

Es del dominio popular y de todo sentido común pensar que si sacamos dinero del país, es para eludir las garras del fisco local o por lo menos para ocultarlo de la vista de los conciudadanos. Adoptar conductas económicamente eficientes, como radicar rentas o invertir en territorios de menores impuestos o buscar cierta privacidad en torno a las riquezas personales, son actitudes en sí mismas no reprochables desde el punto de vista legal, pero alienta sospechas sobre el origen del dinero de que se trata. Parece bastante claro que la “legalidad” es el mínimo exigido a la conducta del ciudadano común y que esta exigencia aumenta cuando se trata de personas públicamente expuestas como ser artistas, políticos o deportistas, para éstos además de hacer las cosas dentro de la legalidad, se requiere no dar lugar a sospechas en ninguna de sus acciones. Esta exigencia extra es el corolario propio de asumir voluntariamente una vida de alta exposición pública.

Los Panamá Papers encontraron a la Argentina en plena mutación de gobierno y de paradigma de legitimación del poder político. El paradigma de legitimación del poder político del Kirchnerismo tuvo dos aspectos centrales: los DDHH entendidos como profundizar al máximo la investigación de las violaciones cometidas por la Dictadura de 1976-1982, excluyendo otros periodos, y encarnar la representación de los humildes frente a las corporaciones y grupos concentrados de poder. Las noticias de los Panamá Papper aceleran la ya irremontable destrucción política de la legitimación Krichnerista, como adalides de los DDHH y de la defensa de los pobres y remoción de la pobreza.

El paradigma de legitimación del nuevo gobierno incluye a los DDHH, aunque aparentemente sin exclusiones, en una versión asimilable a la visión del Alfonsinismo, también esta presente el tema de la pobreza, pero el aspecto identitario es que adoptó un compromiso con la transparencia el propio Presidente M. Macri, que en su coalición de gobierno hay políticos que basaron su razón de ser en la lucha contra la corrupción, Elisa Carrió y Fernando Iglesias por ejemplo, que su discurso pregona la liberación de “influencias” a la justicia y hasta la exigencia de investigación a los jueces de todo hecho de corrupción, incluso de los funcionarios actuales.

Debemos sumar la creciente presión periodística y social por la transparencia, sin los límites del pasado. Ahora los jueces tenedores de causas de corrupción se ven exigidos por la sociedad en su conjunto a dar resultados, hecho que antes no sucedían con el alcance actual. Los jueces también deben hacer propio el paradigma de transparencia, que viene impuesto en una suerte de cambio cultural de Argentina, para sobrevivir en sus cargos y lavar un pasado por lo menos displicente para investigar los delitos del poder.

En este contexto la presencia de Macri como consejero de la sociedad off shore Fleg Trading, con sede en Bahamas, mientras era Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, tiene un impacto negativo en su capital político que es, justamente, encarnar la demanda de transparencia que se gestó en amplios sectores de la sociedad, al calor de la impúdica inmoralidad y corrupción impunes en la era Kirchnerista. Ese daño difícilmente se reponga con una declaración judicial de certeza que diga que Macri no debió declarar su pertenencia a una sociedad off shore, aunque le da la chance de seguir representando esa demanda de transparencia con un precedente judicial a favor.

Se percibe claramente que la demanda de transparencia es fruto de un cambio cultural y no propiedad de una parcialidad política. Quizás por eso la corrupción revelada de unos no afloja la exigencia social de transparencia cuando la sospecha alcanza a otros.

Desde una perspectiva histórica es muy saludable todo cuanto está sucediendo, que es un avance acaecido, en buena parte, por la determinación de este gobierno de acompañar el cambio cultural que quiere poner fin a la corrupción. Dijimos al principio que para cuando Pandora pudo volver a cerrar la caja quedaba en su interior un solo elemento, pues ese elemento era la esperanza. Este resurgir de la exigencia ciudadana de transparencia es justamente un renacer de la esperanza de tener un gobierno mejor, que así lo será en la medida que la ciudadanía siga madurando y exigiendo honradez y evitando volver a emitir cheques en blanco a cuanto gobierno elija.

Por Germán Gegenschatz

Abril 10 de 2016.

[1] La sigla en inglés es ICIJ – International Consortium of Investigative Journalists y el sitio puede verse aquí.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina