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Semana 10 – Salir del default es positivo

 

german gegenschatz

 

 

 

 

 

 

Argentina está en default desde el 24 de diciembre de 2001, día posterior al discurso del entonces Presidente Adolfo Rodríguez Saá, entonces se dejaron de pagar poco más de U$S 18 millones. En ese momento histórico nuestra deuda pública era de US$ 132.143 millones, emitida el 72% en dólares, el 18% en euros y el resto en nuestra moneda, libras, francos suizos, yenes, coronas danesas y suecas, dólares canadienses y dinares kuwaitíes.

A partir de allí empezó el aislamiento financiero de Argentina, entramos en una especie de “Veraz” internacional y por tanto se emitió deuda con altísimas tasas de interés, como lo hicimos con la Venezuela de “Chávez”. Para tener en claro que la deuda nunca bajó me remito al informe de la Oficina Nacional de Crédito Público, datos que publicó al 30/6/2010 (ver aquí), donde observamos que la deuda en Dólares aumentó desde el default a U$S 156.691 mill., representando el 48,6% del PBI.

El aislamiento financiero impedía tomar deuda fuera del país por tanto se tomó deuda adentro de nuestras fronteras, concretamente se generó deuda llamada “intra estatal”, acudiendo fundamentalmente a: la estatización del sistema jubilatorio el 7 de noviembre de 2008 (aquí se utilizaron los fondos de jubilados) y la reforma de la carta orgánica del Banco Central el 22 de marzo de 2012 (aquí se liquidaron reservas para el pago en efectivo a los acreedores externos). Cabe destacar que mientras se vaciaban las cajas jubilatorias y el BCRA, se fue aumentando la emisión monetaria sin parar.

Cuando el Kirchnerismo decía que Argentina se desendeudó hay que entender que no pensaba pagar la deuda intra estatal, es decir, no pensaban devolver los fondos al ANSES (es decir a los jubilados) ni reponer reservas (es decir cepo e impuesto inflacionario). Para tener una idea de cuanta deuda se generó por este mecanismo, podemos ver el informe de deuda pública al 30/9/15 (leer aquí) publicado por el gobierno anterior que, mentiras incluidas, dice que el 61% de la deuda es “intra sector público”, léase monto mínimo del saqueo inocultable de reservas y fondos jubilatorios. El impacto de la deuda pública en el PBI al 09/2015 era, también mentiras incluidas, del 43% del PBI, sin contabilizar la deuda impaga a los fondos buitre o holdouts.

El final de esta historia fue entregada al gobierno actual: una inflación superior al 20%, un déficit fiscal superior al 7%, reservas al límite y endeudamiento al tope, cepo cambiario que impedía la entrada de inversiones, deudas de todo tipo sin pagar, entre las cuales se destacan las obras sociales (que es la salud de los trabajadores sindicalizados), los importadores (que es empleo privado de industrias y comercio) y los holdouts (que impide el acceso al crédito).

Recuperar el crédito es una de las herramientas necesarias para relanzar la economía. El debate entre el actual y el anterior ministro de economía en el congreso, arrojó luz sobre la gestión que se le dio en el pasado al tema de los holdouts, el daño que significó para el país y para todos nosotros. Pese a la rotunda evidencia empírica todavía hay bolsones de oposición a terminar con el default, en mi opinión esta postura tiene que ver con la necesidad política de mantener un discurso que cohesione a los restos del FPV y mera soberbia de no reconocer ni un error.

Veo como positivo que el acuerdo con los holdouts no tenga cláusulas secretas, que pase por el congreso y que no se pague en bonos. Los dos primeros puntos por razones elementales de transparencia y legalidad que es necesario recuperar. El no pago en bonos es clave para pagar menos. Si se paga en bonos sin remover el default, se entregan es necesario entregar más bonos para cancelar una deuda, por la baja cotización de los bonos cuando el país que los emite esta en default, mientras que si se cancela una deuda con un país “in bonis” se necesitan menos bonos. Un beneficio adicionar es que esa deuda que se cancela se reprograma a una tasa inferior a la que venía creciendo, con lo cual también en este sentido es “negocio” cancelar deuda cara tomando deuda a tasas más bajas.

El gobierno anterior arregló deudas de manera ruinosa para la Argentina, no es el caso describirlas aquí pero baste recordar a manera de ejemplo: el pago del 100% con punitorios incluidos al Club de París o el pago en bonos para cancelar juicios del CIADI, método que nos hizo perder una quita del 25%; pero el daño mayor no vino de cómo arregló deudas sino del no hacerlo. Argentina viene pagando intereses altísimos y dañinos desde hace más de 15 años, que superan todo beneficio de la renegociación de la deuda de los años 2005 y 2010.

Es innecesario compartir el destino que se le pueda dar a los créditos que se puedan obtener, basta con tener conciencia que a todo el sector privado de la economía se le abre la posibilidad de hacer negocios con el mundo, de tomar créditos para invertir y de recibir inversiones, en definitiva, que mejora el contexto económico para todos.

Lamento que los responsables sigan disfrutando los dividendos políticos de tamañas mentiras y errores; espero que con el tiempo cada ciudadano tome conocimiento y conciencia de lo sucedido y que el Congreso Nacional apruebe el arreglo del gobierno con los acreedores externos que quedan, para que Argentina salga del default y tenga la posibilidad de reorientar su destino.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 6 de marzo de 2016.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina