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Semana 1 – Acuerdos con China y desacuerdos internos

german gegenschatz

 

“…queda clara la posibilidad de iniciar obras sin licitación ni discusión previa respecto de su oportunidad, mérito y conveniencia, o que al menos se podrán hacer fuera de los mecanismos previsto para el resto de la obra pública…”

 

En las últimas semanas de este año se hizo llegar al Senado de la Nación, el Convenio Marco de Cooperación en Materia Económica y de Inversiones, entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de la República Popular China.

Este convenio no es uno más, sino que establece un mecanismo de Diálogo Estratégico para la Cooperación y la Coordinación Económica (DECC). Por ahora fue aprobado por el Senado de la Nación con los votos del oficialismo y rechazado por la oposición. Lo mismo que sucedió, en su momento, con el acuerdo Chevron para la explotación de Vaca Muerta.

Esta claro y es una opinión compartida que la Argentina debe llevar adelante relaciones comerciales con todo el mundo, y también que esas relaciones comerciales serán más profundas y articuladas con algunas naciones o bloques de naciones.

Indudablemente un acuerdo producirá menos efectos positivos y duraderos en nuestro país, si se celebran y ejecutan sin tener bien presentes y a resguardo los intereses nacionales.
La experiencia reciente nos enseñó como fracasan los acuerdos de gobiernos sin participación de opositores. Recordemos los famosos contratos petroleros de la década del 60, o las privatizaciones de los 90 que hoy languidecen. Sin acuerdos políticos internos previos, parece que no se llega a buen puerto con iniciativas de magnitud que involucran estados o empresas extranjeras.

En este sentido es que dudo de la conveniencia y perdurabilidad de los principales acuerdos firmados durante este gobierno, me refiero a los arribados con China y Chevron, por el contexto y la forma en que se llevaron adelante.

El contexto es el de salida del gobierno, sin el consenso ni la participación de sectores no oficialistas que pueden aportar a una mejor formulación de esos acuerdos, con urgencias económicas que indudablemente son favorables a cualquier interés menos al nacional, y en el filo de un cambio presidencial que pone en duda que es lo prioritario que se tiene en cuenta por nuestro gobierno, si conseguir fondos para llegar a fin de año o si hay algo más, conveniente para todos.

La forma en que se presentan estos acuerdos a la sociedad tampoco ayuda. Ambos acuerdos tienen cláusulas ocultas, secretas, no dadas a conocer ni sometidas a discusión, que invitan a sospechar que de someterse a debate no harían bien al crédito del gobierno por no ser beneficiosas, o al menos equilibradas para los intereses nacionales.

Se puede pensar legítimamente que hay aspectos en estos acuerdos que no nos benefician, que generan ventajas asimétricas a favor de las potencias o empresas extranjeras por encima del resto de empresas nacionales y extranjeras ya radicadas en el país, o que irritarían a la opinión pública.
El déficit de transparencia ha sido la regla en los dos acuerdos más importantes y trascendentes firmados por este gobierno, déficit que molesta no sólo a la opinión pública, sino que también afecta a los propios legisladores del oficialismo que reciben los textos a último momento con la orden de aprobarlos sin chistar.

Lo aprobado y conocido son mas bien generalidades, pero queda clara la posibilidad de iniciar obras sin licitación ni discusión previa respecto de su oportunidad, mérito y conveniencia, o que al menos se podrán hacer fuera de los mecanismos previsto para el resto de la obra pública.

Como muestra vale un botón: el Artículo 5 del documento llamado “Convenio Marco…” expresamente dice: “..Las adquisiciones en el marco de los proyectos del sector público argentino, cuya ejecución se enmarca dentro del alcance del Plan Integrado, podrán efectuarse a través de adjudicación directa siempre que estén sujetos a financiamiento concesional de la parte china y que la adjudicación se realice en condiciones ventajosas de calidad y precio.” Es decir, si financia China no hay licitación, y sin licitación ¿Cómo saber si existen condiciones ventajosas de calidad y precio?. Si esto es lo que se muestra a la opinión pública, imaginemos lo que se oculta.

Queda a la vista la incapacidad de realizar acuerdos entre las distintas fuerzas políticas para llevar adelante estrategias a largo plazo, como las que surgen de este acuerdo con China, al igual que sucedió con los acuerdos con la empresa norteamericana Chevron, para la explotación de vaca muerta.

Nuevamente resultó más fácil para una mayoría circunstancial acordar con cualquier potencia o empresa extranjera que con los diferentes sectores internos de nuestro país que comparten un interés común. Nos peleamos entre hermanos y se arregla desesperadamente, a escondidas y a los apurones, con quienes no lo son.

Indudablemente esta forma de hacer las cosas debe cambiar.

Por Germán Gegenschatz
Buenos Aires, 2 de enero de 2015

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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