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Periodista militante

eduardo abrevaya

 

 

 

 

 

El salvaje capitalismo impuesto por el Imperio relame sus fauces y se ensaña con lo mejor de estas olvidadas tierras: los libre periodistas militantes.

Aquellos que padeciendo toda clase de tribulaciones, supieron defender al pueblo aún a costa de su integridad física y moral. Del inoportuno y mal intencionado escarnio. Hoy sufren el destierro de los medios públicos, mas no de los privados que no consiguieron tenerlos para si. Víctimas durante doce años de la furia corporativa la maquinaria monopólica de los medios concentrados los tuvo como blanco predilecto de sus maliciosas campañas de difamación. Fueron y lo siguen siendo, víctimas de aquellos que impusieron la censura informativa, monolítica y monopólica. De la salvaje y sistemática desaparición de la verdad, en favor de los poderosos. La peor ponzoña los atacó. Nunca retrocedieron. Nunca claudicaron. A pesar de las privaciones de todo tipo. Arteros y permanentes ataques trataron de doblegarlos. El enemigo fue y es poderoso y además incansable y pertinaz. Los humildes y sacrificados trabajadores periodistas que militaron a favor de un proyecto nacional y popular, y que supieron darlo todo a cambio de nada, son los héroes del proyecto. Militaron fervientemente por una causa noble, sin recibir en la enorme mayoría de los casos los honorarios adecuados que les hubieran mitigado aunque sea en una mínima parte y solo en lo material el infortunio de tener que enfrentar al poderoso. La tarea fuer enorme. Noble (en el único sentido que tiene esta palabra) la actitud. Prefirieron los medios públicos por convicción y no por interés y esto hay que remarcarlo. La jerarquía intelectual que ostentan la mayoría de ellos, los habría posicionado sin lugar a dudas en referentes obligados en los medios privados. Éstos gustosos hubieran contratado sus servicios a cambio de abultados salarios. No se doblegaron jamas. Siguieron haciendo huella y como el poeta, camino al andar. A pesar de las fuertes presiones y de las tentaciones recibidas por parte de aquellos que solo ven un negocio en los medios de comunicación, ellos, los militantes del proyecto nacional y popular nunca cedieron. Ceder les hubiera facilitado todo. Enormemente todo. Una vida cómoda. Placentera, sin tribulaciones de ningún tipo. Viajes, casas lujosas, vehículos de alta gama, altos ingresos. Una vida holgada para si mismos y para sus familias. Firmes en sus convicciones -desde siempre- fueron imperturbables. No abandonaron el barco, ni lo abandonarán. Siguieron en los medios estatales, defendiendo a capa y espada sus ideas y fundamentalmente las ideas de quienes gobernaron doce años para la felicidad de esta parte de la América. Vaya mi sentido y humilde homenaje para todos ellos. Mi abrazo sincero y fraterno de argentino de bien. Sepan que la Patria les agradece los enormes servicios prestados. Les agradece el respeto por el disenso y la pluralidad de ideas. Les agradece la oportunidad de haber dejado que se expresaran todos y todas en los medios que el Estado sabiamente administraba. Les agradece haber impuesto la agenda verdadera de la realidad. Les agradece en definitiva la defensa de la libertad, tantas veces postergada en nuestra Patria. Patria que solo ellos supieron definir: La Patria es el otro. El otro que piensa igual. A riesgo de hacer nombres y cometer una involuntaria omisión que se convertiría en inmediata injusticia, no haré ninguno. Ellos saben que todos sabemos. Ellos saben quienes son y la magna obra que nos legaron. Ya están y permanecerán en la Historia mayúscula de nuestro país. Ya quedaron para siempre en nuestras memorias. Quién lo puede dudar.

Por Eduardo Abrevaya

Buenos Aires, 21 de febrero de 2016

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Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
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