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Madoff y la liberación

eduardo abrevaya

 

 

 

 

Bernard Lawrence Madoff es un ‘amiguito’ que se quedó con algunos vueltos. Bueno digamos que muchos, muchísimos, unos 50.000.000.000 millones. De los billetes que ahora tienen una bandita azul  (¿será por eso que le dicen blue?) de seguridad.

Toda una alegoría (lo de la bandita). El hecho, escandaloso y ruin, sucedió allá por el año 2009 donde suceden las cosas importantes. Todo lo demás que no es importante sucede donde no suceden las cosas importantes. Es decir, acá, en Bolivia, en África, en España o en Australia. La lista es muy, muy larga porque involucra a casi todos los países del planeta, menos uno. Sigamos. Madoff -nos ponemos serios- purga hoy día una condena de 150 años de cárcel. Sus negocios comenzaron con el conocido esquema piramidal de toma de fondos. Este sistema va bien hasta que alguien incumple y no paga lo que tiene que pagar. Si esto no pasa, el éxito es seguro. No hay nada que temer. Todos somos un perro con dos colas. Nos pagan una renta muy buena. La reinvertimos. Nos vuelven a pagar y así hasta el fin de los tiempos. Las inversiones del conjunto de clientes -cual bola de nieve- crecen y crecen y avanzan y avanzan (me hace acordar a una publicidad) y nadie, pero nadie la puede parar. Sin embargo –bajo ciertas condiciones- se detiene. Más bien se estrola contra la pared. Lo que en un momento se asemeja a una máquina de movimiento perpetuo, se detiene sin aviso. Muy bruscamente. ¿Y cómo sucede esto? Sucede cuando empiezan los incumplimientos en la devolución de las inversiones que tiene colocadas el tomador (Madoff). Primero es uno. Luego dos y cuando la cosa escala, vuela todo por los aires, produciéndose un imparable efecto dominó que acaba con la ruina de todos los depositantes. Es el momento en que el tomador de fondos no contesta más el teléfono. Así de fácil. Un esquema de escuela primaria. Y siendo así, tan rudimentario, elemental y evidente, increíblemente muchos siguen creyendo y cayendo en él. La tentación, avaricia y miseria humana lo posibilitan y lo alimentan. Dicho sea de paso, recuerdo que aquí en nuestro país, no hace mucho tiempo sucedieron en pocos meses varias desapariciones de ‘financistas’. El esquema ‘Madoff’ sigue activo, vivito y coleando. Por supuesto también las consecuencias. Y aunque parezca mentira y cueste creerlo gran parte del sistema financiero mundial está apalancado de esta manera. Ciertos interesados me lo van a discutir. Pero es así. Como ejemplo pongo a la archiconocida corrida bancaria, que tantas veces sufrimos en nuestro país. El banco toma fondos y los presta a un interés. Es el core del negocio. Pero sabemos -y esto también forma parte del corazón y esencia del sistema y del negocio- que el banco presta más de lo que tiene para prestar. De manera que si vinieran todos los depositantes en malón a retirar lo de cada uno, sucedería lo que le sucedió a Madoff: quebraría. Para evitar esto el Sistema bancario tiene encajes, regulaciones y toda una parafernalia de circulares del BCRA, reglas, y leyes y más leyes y más regulaciones, etc. etc.  Pero –siempre hay un pero- cuando pasa lo que dije, el banco quiebra. Si. Quiebra. Y nadie lo puede evitar. Los inspectores del BCRA llegan tarde. Siempre tarde. Y las leyes como todos ya sabemos no sirven para tapar el sol con las manos. Es la realidad. No, no sirven. Sigamos. El grupo Madoff bajo el esquema de la pirámide tomaba fondos de terceros y prometía rendimientos imposibles. Obvio que durante muchos años cumplió (es el yeite) tomando fondos y pagando buenos intereses. Hasta que se vino la noche. Y como Mr. Madoff tuvo la desgracia y la fortuna (la que se afanó) de ser condenado donde fue condenado -Nueva York, USA- no contará con cosas como el vernáculo two for one, ni el también conocido esquema de buena conducta tan usado entre nosotros, porque la conducta tiene que ser si o si buena, caso contrario las condiciones carcelarias recrudecen y mucho, ni tendrá ningún otro paliativo, es decir dicho en buen romance, no sale más mientras esté vivo. Cuando muera lo pondrán en un cajón de pino. Lo cremarán. Y nadie más se va a acordar que alguna vez existió un tipo que tenía la llave del Nasdaq para entrar a la hora que le viniera en gana. Lo que si todos van a tener presente es que no importa la plata que tengas o puedas llegar a tener, mover, invertir o multiplicar como panes calientes. Nada de eso importa. Todos van a tener muy presente que con la guita no se jode. La guita es sagrada. Como las vacas en la India. Si lo que le pasó a Madoff le pasara a algunos de los venales funcionarios públicos que tenemos en abundancia, llámense jueces -federales o no federales- funcionarios de cualquier rango, presidentes, ex presidentes o ex presidentas, la corrupción en la Argentina empezaría a disminuir y drásticamente. Dicho de otra manera, si en la Argentina hubiera Justicia, el dinero público y privada sería sagrado y nadie se vería tentado de meter la mano en la lata. La mano y muchas otras cosas más en una lata grande, muy pero muy grande. Porque el esquema de la pirámide en nuestro país se hace desde el Estado. Y el incumplimiento viene cuando se pierden las elecciones. Ahí se para la máquina de la felicidad y sale todo lo malo del sistema a relucir. Y los platos rotos siempre los pagamos los mismos. Por último. Aunque parezca mentira, la cárcel para el amiguito Madoff fue una liberación, así lo dijo en una celebrada entrevista, no soportaba más la avaricia y la estupidez de sus clientes. Ahora que muchos funcionarios ya no pueden caminar como cualquier otro mortal por las calles de nuestro bendito país (sigo pensando que es un país bendito), tal vez la cárcel sea una liberación. Tal vez –como Madoff- ya no soporten la estupidez, locura, avaricia e hipocresía de los que en estos mismos momentos miran para otro lado y ponen cara de asombrados cuando hasta hace cinco minutos los estaban ayudando a robarse literalmente el país y muy sueltos de cuerpo afirmaban que el ‘Modelo’ no se toca. Pero el Modelo implosionó. Y como! Igual que lo que pasó con el sistema piramidal de Madoff. Con una sola diferencia. Sus autores a pesar de lo palmario y evidente que resultó a la vista de todos el gran desfalco que se produjo en el ciclo k, no están presos. La experiencia me indica que si nadie importante va preso, la consecuencia necesaria y suficiente será que volverán, como las oscuras golondrinas, de tu balcón sus nidos a colgar, los funcionarios de turno a poner en funcionamiento un nuevo esquema piramidal. Y la falsa máquina de la felicidad se pondrá nuevamente en movimiento como si nada hubiera pasado. Está en nosotros no volver a comportarnos con la avaricia y la estupidez del inversor que espera altos e imposibles rendimientos Ya lo hicimos varias veces en la historia reciente. Plata dulce (Martinez de Hoz), Convertibilidad (Menem – Cavallo), El Modelo N&P K (NK – CFK). La moraleja inmediata y elemental, es que la riqueza no se crea de la nada. Se crea con el trabajo. Nada más que con el trabajo. Comprenderlo será parte de un ciclo virtuoso de crecimiento como sociedad y como Nación. Caso contrario seguiremos cayendo por el tobogán de la decadencia. Que así no sea.

Por Eduardo Abrevaya

2 de junio de 2016

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Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
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