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Macri, Ayrton y Tamburello

eduardo abrevaya

 

 

 

 

Cuando uno conduce un automóvil comete errores que pueden llevarlo a sufrir un ‘accidente’. Uno de los más graves -por las consecuencias- y lamentablemente más común es el de tomar una curva peligrosa a alta velocidad.  El ingresar a una curva a alta velocidad es de por si riesgoso e imprudente. Si a ese primer error le agregamos un segundo, frenar (muy común) en lugar de tratar de mantener la estabilidad acelerando, de manera de conservar e incluso incrementar la fuerza centrípeta que mantenga la adherencia del vehículo al pavimento, entonces si hacemos todo esto –alta velocidad + frenos- , es muy probable que perdamos el dominio del vehículo y tengamos un accidente con consecuencias muy graves. Despiste fuera del camino o inclusive un vuelco. Macri está en la curva. El conduce. Todos estamos en la curva. A la economía de un país –a veces- suele sucederle lo mismo que le sucede a un automóvil que ingresa en una curva peligrosa. Este nuevo gobierno -todos lo sabemos- se hizo cargo de la administración de un país lanzado a 300 km en la curva de Tamburello. La alta velocidad vale aclararlo ¿vale aclararlo? es heredada. Todo está desquiciado. Todo es todo. La economía, la justicia, la seguridad, la educación  y la salud, todas las funciones básicas del Estado, están alocadas (me acuerdo de alguien). El corrupto, inepto y soberbio gobierno kirchnerista, lanzó al país a la curva y lo lanzó mal. Ahora Macri está intentando tomar el ‘control’ de un país que era conducido –permítasame la comparación- por un simio drogado, alcoholizado y sin licencia (no podía tenerla). Pido las pertinentes disculpas  a nuestros primos que nunca van a leer estas líneas. El kirchnerismo cedió el control del país al nuevo gobierno unos metros antes de entrar a la curva Tamburello. La tirana, apretó, trabó el acelerador y después se tiró del auto. Esa es la imagen. El velocímetro del país marca hoy 300 km por hora. Hasta ahora las medidas tomadas por el equipo económico han sido contradictorias. No lo digo yo. Lo dicen todos los economistas y también los que no lo son como por ejemplo Kicillof. El país a veces acelera,  a veces aplica los frenos, y a veces hace las dos cosas en forma simultánea No es fácil. El desaguisado dejado por el conjunto de lunáticos que ‘manejó’ el país a su antojo durante doce años sin ningún tipo de frenos ni de contrapesos hace que sea una tarea por demás titánica mantener cierto control. Economistas serios y de prestigio no se ponen de acuerdo  en cuanto a que conviene más, si ser gradualistas o por el contrario tomar riesgos y hacer los cambios necesarios ahora cuando se comienza la gestión (el gobierno de Macri lleva tres meses de gobierno). Nadie tiene la respuesta. Acertada y justa. Solo sabemos que lo único cierto es que estamos en la curva y vamos muy muy rápido. Pareciera que no hay opciones. Por ahora lo que si se puede observar es que  Prat Gay tiene más el pie en el freno que en el acelerador. Algo por lo que ya vimos es altamente riesgoso. Quizás mayor a la alta velocidad a la que estamos lanzados. Ayrton no se mató porque no sabía conducir (fue un genio como pocos). Ayrton se mató porque algo falló en la mecánica de su F1 (hay varias teorías sobre esto). El genial  Ayrton estaba haciendo todo bien. Incluso cuando se despistaba hacia su muerte también hacía lo correcto. Macri debe hacer lo correcto. Ya está en la curva. No hay opción. Hay que salir de la curva y encarar hacia la recta. Esa que nos saque definitivamente, DE FI NI TI VA ME N TE de la frustración de más de cien (100) años de decadencia. ¿A que le tenemos miedo? Ayn Rand decía: no me puedo dar el lujo de ser cobarde, porque sé que lo que viene es peor. Que dentro de cincuenta años no pregunten los que hoy tienen veinte: ¿Por qué frenaron en la curva? Para terminar. Hace poco escuché a alguien que acertadamente decía: sin coraje todas las demás virtudes carecen de sentido. El 9 de Julio estaremos festejando 200 años de independencia. Sepamos interpretar la palabra. Y que así sea.

Por Eduardo Abrevaya

Buenos Aires, 14 de marzo de 2016.

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Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
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