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Los inicios de Bella Vista. La aventura de un Italiano: Eugenio Mattaldi

victoria armoa

La Historia estudia la vida de miles de personas comunes que protagonizaron los distintos procesos que transformaron la sociedad a través del tiempo. Pero entre todos seres comunes, cada tanto aparecen aquellos que parecen saltar de las fuentes, literalmente tocados por la varita mágica de la aventura y éxitos. Eugenio Mattaldi es uno de ellos.

  1. El comienzo de la aventura.

Eugenio Mattaldi nació en 1843 en Milán, Italia. Su padre, Don Luis fue un destacado financista que poseía un banco y casa de cambio. Durante la dominación austríaca, el Gobernador de Milán, Juan José Radetzky, lo nombró banquero agregado a la Corte de Austria.

En 1853, el Conde Cavour expulsó a los austríacos, Don Luis fue acusado de colaborar con el enemigo y el pueblo de la ciudad le incendió su casa de cambio. Esta situación sume a la familia en la pobreza.

El niño Eugenio decidió resolver este problema con una solución aventurera. Se embarcó como polizón en un velero de alto bordo, con la edad de 11 años. Sufriendo los maltratos del capitán, desembarcó en Montevideo en 1854.

  1. Milagros en la Historia.

Aquí, en el Río de la Plata se dedicó a las tareas rurales. Fue boyero en las carretas que iban desde yaguarón hasta Pelotas (Brasil). Realizó en ese momento varios viajes a Buenos Aires.

En Montevideo contrajo cólera. Se lo llegó a dar incluso por muerto, siendo su cuerpo depositado con los cadáveres de las otras víctimas. Una Hermana de la Caridad notó que el joven respiraba. Lo rescató y lo cuidó hasta su completa curación.

En 1857 viajó a Estados Unidos, donde vivió dos años. Recorrió desde Baltimore hasta Nueva york. Como no se adaptó al país a pesar de haber aprendido el idioma, decidió volver a Buenos Aires, en 1860.

Una vez en nuestro país, trabajó en varias tareas. Fue entre otras cosas cadete de farmacia, y hasta confitero en la panadería que luego se convertiría en “Los dos Chinos”.

Más tarde entró como empleado en la talabartería de Alejandro Astoul, aprendiendo el oficio de trabajar el cuero. Muy pronto, al descubrir su capacidad creadora, se instaló su propia talabartería. Su negocio tuvo gran crecimiento al convertirse en principal proveedor del Ejército durante los conflictos con el Paraguayy la Conquista al Desierto. Como pago de esto último recibió una gran cantidad de tierras en el Sur de la Provincia de Córdoba, en las cuales instaló la “Cabaña San Eugenio”.

En Buenos Aires se hizo amigo de nuestro ya conocido Adolfo Sourdeaux, relacionándose además con varios pioneros de la época.

En 1865 se casó con una joven francesa llamada Ana Simón. También por esos años logró traer a sus padres y hermanos a la Argentina, donde pasaron sus últimos años.

  1. Bella Vista.

En 1869 llegó a Bella Vista, donde compró tierras tanto para trabajarlas como para instalar su casa de verano, que se ubicaba enfrente de la quinta “El Retiro” de Sourdeuax. Se trataba de una lujosa mansión de estilo romano, con cancha de tenis, caballerizas, árboles frutales, quinta de verduras y gallineros. Es aquí en su casa, donde lo más distinguido de la sociedad se reunirá para tratar obras “ de bien y de progreso” para Bella Vista. Mattaldi siempre estuvo vinculado a las instituciones fundadoras, tales como el Club Regatas y la Unión Comunal.

En 1873 adquirió una porción de terreno entre la Ruta 8, la Avenida Senador Morón, la avenida Francia y el Río Reconquista. En estas tierras sembró cebada y maíz. Años más tarde, al disminuir el precio del maíz, decidió comenzar a interiorizarse en la producción de alcohol a partir de maíz. Para ello, viajó a Alemania y se empleó dos años en una destilería para aprender la técnica. Además vendió parte de sus tierras en Córdoba para instalar una destilería que compró en Alemania y que la hizo trasladar completa a la Argentina. En 1885 comenzó la producción en un galpón, inaugurándose el 13 de septiembre de 1888 su monumental edificio.

La destilería Mattaldi fue la primera en el país en fabricar alcohol absoluto de 100 grados, alcohol amílico y alcohol de 96, 8 grados. De esta forma se convirtió en proveedor de productores de licores yperfumes.Podemos mencionar entre sus clientes a Erven Lucas Bols, Cinzano, Atkinson, Bagley, Anís 8 hermanos.

Además Mattaldi fue el primer fabricante de hielo seco y de un aceite de germen de maíz “ Acaya”.

Este extraordinario personaje dejó este mundo el 15 de octubre de 1918, luego de una vida llena de aventuras tan apasionantes que renuevan en los escépticos historiadores la idea de que, después de todo, existe el destino.

Por Victoria Armoa

Moreno, Gran Buenos Aires, 2 de marzo de 2015.

*Basado en los escritos de Eduardo Munzón sobre los Pueblos de General Sarmiento.

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