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Las enormes ventajas de ser Argentino y medio p…

 

Pero Henrik debes comprender que si no nos unimos nunca terminaremos de sellar esta grieta, debemos unirnos si o si, es lo único que nos puede salvar, debemos convivir con ellos, comprender que son más las cosas que nos unen que las que nos separan, ambos tenemos las mismas necesidades, los dos queremos una Polonia fuerte, en la que no existan pobres, donde los niños sean felices y los ancianos estén protegidos, en definitiva ellos dicen que están aquí para protegernos ¡habría que escucharlos primero! A sus casi cien años, aún suenan en los oídos de Henrik las palabras de Gustav, su amigo de la infancia y del que no tendría nunca más una noticia luego de aquel día. Esas palabras no dejan de sonar en los oídos de Henrik, suenan y repiquetean, una y otra vez  desde hace casi ochenta años; Su amigo Gustav se las había dicho a los pocos días de aquel 17 de Septiembre de 1939, cuando la inesperada invasión soviética a Polonia se hacía sentir con todas sus fuerzas,  cuando los guetos estaban lejos y el pacto Ribbentrop-Mólotov era desconocido para ‘casi’ todos.

Con las rutinarias compras de los sábados, ¿por qué los sábados, el peor día, por qué?, sigo, uno se va zambullendo en forma ‘involuntaria’ en un mundo de precios, de productos, de calidades, de ahorros, de índices, de billeteras adecuadas, de cierres, de vencimientos, de tasas de interés, de piquetes, de FMI, de intervención del BCRA, del precio del dólar, de diálogos estúpidos, muy estúpidos, de Lagarde, de Macri, de cuadernos, de, ¡Stop por favor!; sigo, es una zambullida en cámara lenta, resbaladiza, poco evitable, que hace que vaya perdiendo la adecuada visión del mundo que me rodea, de sus detalles –el mundo si es mundo es por sus detalles-, de sus finos y sutiles mensajes, de su polen mensajero, no los vemos porque estamos adentro del otro mundo, el mundo de la locura del día a día. Pero esta vez algo sucedió, lo vi a pesar de la gente, del ruido y del sábado por la mañana: ‘La ventaja de ser introvertido’, ahí entre otros tantos títulos; caminé unos metros y enseguida supe la razón por la cual me llamó la atención: la inmensa capacidad que hoy se tiene para decir con grado de certeza lo contrario de lo que realmente ‘es’, observen:

Dice La Dra. Marti Olsen Laney en su betseller ‘La ventaja de ser introvertido’: “Al menos una de cada cuatro personas prefiere evitar ser el centro de atención, tiende a escuchar más de lo que habla, se siente sola en grandes grupos y requiere pasar mucho tiempo a solas. Son introvertidos, una cualidad que puede ser una ventaja si sabemos encauzarla y aumenta la autoconfianza. La ventaja de ser introvertido disipa la creencia que tienen las personas introvertidas de que algo malo les pasa y les ayuda a reconocer sus fortalezas internas: sus habilidades analíticas, su capacidad para pensar fuera de los moldes establecidos y su poderosa capacidad de concentración. Susan Cain abrió el camino con su obra El poder de los introvertidos. Ahora, la Doctora Marti Olsen pone el énfasis no solo en «sobrevivir en un mundo extrovertido y ruidoso», sino en aprovechar al máximo el potencial y ganar confianza”.

Veamos. Para toda desventaja REAL hoy en día existe siempre -hay una ‘buena explicación’- para convertirla en ventaja aprovechable (yo agrego dudosa ventaja aprovechable), ejemplos: ‘Los cinco beneficios de ser bajo según la ciencia’, ‘Ventajas de ser feo’ o ‘Lo Bueno de ser feo’, ‘Las incomparables ventajas de ser boliviano’, ‘Ventajas de ser joven’ y su opuesto ‘Las ventajas de estar jubilado’ ‘Las ventajas de ser soltera’ y lo contrario ‘Las ventajas de ser casada’, ‘Lo bueno y lo malo de ser mujer’, ‘Las ventajas de ser marginado’, ‘Ventajas de ser gay’, no tiene fin,  uno pone en Google, ‘lo bueno de…’ o ‘ventajas de…’ y ahí todo se justifica, todo tiene su ventaja, entonces pensé en algo que hace rato me viene dando vueltas en la cabeza:  ‘Las enormes ventajas de ser argentino y medio pelotudo’. Y porque son muchas, muchísimas, merecen ser analizadas, en primer lugar si uno es argentino y medio pelotudo puede ir por la vida diciendo cosas como: ¡Con Cristina viajaba a Europa todos los años y ahora no puedo comprar ni un puto dólar!, o ¡Con Cristina dejaba el aire acondicionada encendido a la mañana y cuando llegaba a la noche de laburar estaba genial! ¡Con Cristina podía comprar dólares a $10 y ahora los tengo que pagar $40!, o ¡Soy actor y apoyo a Cristina porque me daba $200.000,00.- por mes y ahora no tengo laburo!, ¡.Antes pagaba 8 pesos de luz y ahora pago $800! o esta que es insuperable ¡Loco, si no laburo no como, con Cristina estaba mejor ahora tengo que laburar! ¡Este es si que es un país rico, tiras una semilla y crece entre los adoquines! ¡Pobreza cero! o ¡La Patria es el otro¡ ¡Cantar y bailar con Gilda en el balcón de la Casa Rosada eso es cool’ ¡Poner bici sendas dónde no va ni nunca irá circulando una puta bicicleta! ¡Endeudarse para pagar los planes sociales de la gente que te corta y hace piquetes porque te endeudás para  pagar planes sociales!, estas pelotudeces tampoco tienen fin, son interminables, infinitas y además siempre se rematan cuando suben los tonos de las discusiones con: “ves, ves acá hay una grieta que hay que cerrar porque si no…” y entonces me acuerdo de Henrik que no entendió de entrada que su amigo Gustav era polaco y también era medio pelotudo

Por Eduardo Abrevaya

Octubre 1 de 2018

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Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI

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