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Las diversiones de General Sarmiento

victoria armoa

 

 

 

 

(Adaptación del capítulo “Las Costumbres” de Eduardo Munzón en Historia de General Sarmiento)

Para conocer la vida de un pueblo, tenemos que adentrarnos en sus acciones cotidianas, en lo que día a día realizan sus habitantes. Lo más importante en la Historia no son solo las hazañas individuales de personajes ilustres sino además aquello que en grupo, colectivamente, sucede. Entre esos “sucesos colectivos”, podemos encontrarnos con las fiestas ydiversiones. En las líneas siguientes nos enteraremos de lo que hacía la gente de San Miguel para divertirse hace más de cien años.

  1. Los bailongos.

Los primeros bailes se realizaban en casas de antiguas familias de San Miguel y Bella Vista. A la gente se le convidaba con mate amago o dulce, café, empanadas, pasteles y caramelos, algunos bizcochos dulces. Estas delicias eran hechas por las hijas de la dueña de casa o por sus madres. Para tomar, uno podría encontrarse con vinos dulces, moscato, semillóny sobre todo oporto, que se servía con galletitas lola. Cuando llegaba la madrugada,casi como un rito sagrado, se convidaba con un buen chocolate caliente a toda la concurrencia.Para solventar los gastos de las reuniones, los dueños de casa organizaban rifas de tortas y empanadas.

Los bailongos duraban toda la noche, hasta el amanecer, bajo la pálida luz de las lámparas alimentadas a gas acetileno y tiempo después querosene. Por los alrededores abundaban los caballos atados a los árboles, los sulkisy carros lecheros que habían servido para trasladar a los asistentes. Se cuenta que Doña Carlota, una conocida anfitriona, en cierta hora avanzada la noche sorprendía a los jóvenes en “malas actitudes” o armando alguna gresca. Cuando ella aparecía, salían disparados a galope saltando el arroyo Los Berros. En más de una ocasión, algún vecino en la oscuridad habrá caído en él, aguándosele literalmente la fiesta.

  1. Fiestas patrias

Entre los festejos que ganaron mucha popularidad, podemos mencionar a aquellos que se realizaban en un callejón de tierra que corría al costado de la que fue quinta de los Peluffo.luego sede del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, a partir del camino que se dirigía a Moreno, actual ruta 23.

Los festejos arrancaban temprano con carrera de sortijas que se realizaban durante toda la mañana en tanto la carne comenzaba a arder en los asadores. Luego del almuerzo proseguían las carreras.

Los almuerzos consistían en carnes con cuero de suculentos animales carneados en los campos del municipio, acompañados con ensaladas y frutas adquiridas en las chacras de San Miguel y Bella Vista, donde abundaban los enormes montes de frutales y las quintas de verduras. El pan que se consumía era elaborado con el trigo cosechado en los campos del lugar, que se molía en el molino harinero que los Bancalari tenían en Bella Vista a orillas del Río Reconquista o en las tahonas de Mangieri o Irigoin. Para tomar se podía encontrar vino tinto, hecho de uvas chinches cosechadas en las quintas de San Miguel.

Después de comer, se organizaban partidas de taba o pruebas de cinchadas y pulseadas en las que no solo se exhibía el poderío físico de los jóvenes, sino también se apostaban fuertes sumas de dinero. Estos juegos eran matizados con guitarreadas y mate amargo cebado por las mozas o los mismos paisanos.

Otras fiestas recordadas eran las que se celebraban en la calle Sarmiento, en las cercanías de la Plaza de las Carretas hacia San Miguel. El arco de la sortija se ubicaba media cuadra antes de la Plaza Mitre en la intersección de la calle Belgrano y Sarmiento. En esa misma esquina se instalaba el palo enjabonado, la máxima atracción de la muchachada que trataba de ayudarse con tierra que juntaba del suelo, para que las manos y los pies no se le patinaran al treparse por el poste, en cuya cima se encontraba el premio. También por allí, los más chicos corrían carreras de embolsados.

  1. Carreras cuadreras.

Entre las diversiones más populares, también encontramos las carreras cuadreras. Fueron muy conocidas aquellas que se realizaron en la calle Muñoz, único paso que existía en San Miguel para llegar al pueblo de José C. Paz. Dos cuadras después de Tomás Guido, se hallaba sobre Muñoz y Chile, ya en territorio de José C. Paz el viejo almacény despacho de bebidas de Pedro Gandolfo. Desde allí arrancaba la improvisada pista que iba por Muñoz hacia el lado de José C. Paz. Los participantes se reunían en el negocio de referencia, donde se efectuaban las apuestas.

En Bella Vista existió otra pista en la calle Maestra Munzón entre MoisesLebensony Francisco Bourel. En medio de una de las tantas grescas que se armaban en los improvisados hipódromos, más precisamente en el que se hallaba frente a la iglesia de San Francisco Solano, un día, en el colmo de la discusión, Luis Tocalini derribó de un talerazo a Polo Gaitá. Creyéndosele muerto, la gente llamó al párroco para que bendiga el cadáver. La sorpresa del sacerdote y de los curiosos fue grande cuando el muerto, al ser tocado por el agua bendita, se despertó de un golpe y salió corriendo, dando tumbos, medio mareado por el golpe y perdiéndose entre la multitud.

  1. La presencia de la comunidad.

Más allá de algunos conflictos normales que suelen suceder en los momentos de dispersión, un repaso rápido a estos y otros tantos ejemplos de fiestas y actividades populares nos dejan entrever la naturaleza familiar de los festejos que se daban en esta zona a comienzos de SXX. No sólo es una familiaridad cercana, sino un auténtico sentido de comunidad que unía, aún a pesar de las diferencias. Recuperar esa unidad es una cuestión en la que todos deberíamos involucrarnos, para darle continuidad a lo que más nos identifica como argentinos: la calidez humana.

Por Victoria Armoa

Gran Buenos Aires, 4 de mayo de 2015.

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