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La Semana 9 – Recalculando

german gegenschatz

 

 

 

 

 

En La Semana 1 de este año identificamos los diferentes candidatos que se perfilaban hacia el 2015. El agitado primer bimestre que termina los obligó a mostrarse más, les exigió probarse el traje de crisis, y resultó muy rico en definiciones.

La mutación total del escenario

En enero el descalabro de la economía disparado por la crisis policial de fines del 2013 se explicitó y se profundizó. El prestigio del gobierno fue puesto nuevamente a prueba, ya no en la urna sino en su capacidad de gestión de la crisis. En este contexto un gobierno ya visualizado como saliente estuvo más solo que en el pasado, y el debate de la sucesión del 2015 en vez de bajar su intensidad se mantuvo, e incluso se aceleró. Los candidatos también fueron urgidos a exponer sus puntos de vistas, a ser más concretos en sus definiciones.

Luego de no pocas tribulaciones y contramarchas el gobierno logró pisar la pelota. Hoy la inflación sin bajar ganó en certeza con el lanzamiento del nuevo índice de precios, esto es un punto positivo. La sangría de divisas no se contuvo, pero bajó y el logro de una ventana de estabilidad con tendencia a la baja del dólar oficial y el blue da un respiro. El inevitable daño social de toda crisis tuvo respuesta política con los avisos del plan PROGRESAR, la suba de jubilaciones y para los sectores medios se aflojó el cepo permitiéndose compras de dólares para atesoramiento.

En esta ventana de cierta estabilidad la centralidad política la ocupa la discusión paritaria. Esta vez más que una puja distributiva de ganancias es una puja distributiva de las pérdidas ocasionadas por la devaluación. El sindicalismo claramente se conformaría con no participar de las pérdidas y mantener el nivel de empleo, obtener ambos objetivos es muy improbable.

Lo concreto es que el escenario ha mutado totalmente, ya no se distribuyen las ganancias sino que se está administrando la distribución de las pérdidas, tratando que no se consuma todo el activo de la década. El objetivo es llegar estabilizados al 2015, es verdad que esto tiene poco de mística y mucho de realismo pero no es poca cosa, y el gobierno está dispuesto –y lo ha demostrado- a resignar mucho de lo dicho y lo hecho para lograrlo.

Los candidatos

Desde el gobierno van saliendo candidatos y el mejor posicionado tras la crisis es Scioli, que en su doble condición de gobernador y candidato tuvo la peor parte y por tanto las mejores oportunidades.

Como gobernador pudo dominar la crisis policial de diciembre de 2013 y luego pivotear la coyuntura económica de enero/febrero. Como candidato hizo definiciones importantes cuando dijo imaginar “una Argentina reinsertada en la economía mundial”, que hay que “abandonar los extremos”, y cuando planteó un debate a partir de “ni populismo ni liberalismo”. En cuanto a su construcción política se movió dentro de las estructuras y enfocado en los gobernadores y los intendentes de su provincia.

La misma oportunidad tuvo Capitanich pero no logró fortalecerse. Luego se lanzaron varios como candidatos: Sergio Urribarri, Florencio Randazzo, Juan Manuel Urtubey y Aníbal Fernández, pero -al igual que Capitanich- ninguno hace un camino “sin la Presidente” como sí lo hace Scioli.

Massa tiene la libertad de haber ganado la última elección desde afuera de la estructura del PJ y bien diferenciado del gobierno. A partir de allí toma posturas públicas cada vez más antagónicas del gobierno, y al mismo tiempo propone soluciones para la coyuntura y proyecta hacia 2015 también. Así, por ejemplo, logra hacer avanzar el tema de las policías municipales y al mismo tiempo se diferencia del gobierno en la crisis de Venezuela. Esta arriba en las encuestas de presidenciables, trabaja la estructura y construye opinión pública en simultáneo y sigue sumando, el desafío de mantenerse en carrera es día a día.

El panradicalismo+socialismo tuvo muchas dificultades para tomar definiciones uniformes como grupo político, sus individualidades están más consolidadas que el grupo y no logran –ni buscan- un sistema de unificación de discurso. Se puede decir que las diferentes posturas habidas frente a la crisis puso en riesgo la unidad y la ventana de estabilidad les hace perder protagonismo como grupo.

Y como sigue?

Es difícil predecir si un cierre promedio de paritarias del 30% será el porcentaje de la próxima devaluación o si con los ajustes realizados más la quita de subsidios alcanzará, con un mundial a favor también, para llegar al 2015 evitando el ajuste fiscal y sin sufrir otro bimestre como el que vivimos.

Lo que sí podemos sacar en limpio del bimestre cerrado, y será tenido en cuenta, es que con escenario de crisis crecieron más rápido los candidatos visualizados lejos del gobierno, y que detrás de una discusión salarial que se desliza sobre una precaria ventana de estabilidad, las máquinas electorales de los candidatos tienen un respiro y están recalculando velozmente.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 28 de febrero de 2014

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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