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La Semana 8 – Falibles y Prescindibles

german gegenschatz

 

Venezuela y Ucrania nos demuestran que los pueblos no se equivocan cuando distribuyen las culpas.

Los ciudadanos presentes persitentemente en las calles están culpando a sus gobiernos mientras estos les dan palo y meten bala tapando la boca a la prensa y trasladando la culpa de errores propios y dolores ajenos a los demás, en rigor a cualquier otro, sin reservarse un gramo de culpa, como si todos los que están ahí quejándose fuesen ciegos y tontos y ellos sabios e inimputables.

Ambos gobiernos tienen revueltas descomunales en su contra y este es el dato incuestionable, no voy a entrar en la polémica de academia de similitudes y diferencias, causas y soluciones, hechos ciertos y mentiras, el punto aquí y ahora es el conflicto en sí mismo, es leerlo en la esencia de su mensaje, que nos esta diciendo.

Por qué la culpa la tiene el gobierno?

En estos y en todos los conflictos violentos internos de las naciones se ratifica que el pueblo agotado aplica siempre y sin miramientos el principio de que a mayor poder mayor responsabilidad. Este es el principio que transformado en convicción impulsa a los ciudadanos a enfrentar sus gobiernos.

Los ciudadanos saben perfectamente que el mayor poder lo tiene el gobierno, y que si no lo ejerce o no le alcanza no merece seguir gobernando, así de simple y sin más. No hace falta que le expliquen nada cuando lo sufren a diario, no caben las excusas cuando ven otras comunidades nacionales que han resuelto los problemas que ellos sufren. Lo saben porque el gobierno ejerce el monopolio de la fuerza con la policía y las fuerzas armadas, porque el gobierno ejerce el monopolio de dictar la ley con el poder legislativo, y de decir que es ajustado a la ley y que no con la justicia, y porque maneja la moneda el crédito y la propiedad.

Cuál es el error común?

El gobierno, cualquiera sea, se equivoca cuando usa su poder en beneficio propio. No tiene la fuerza para protegerse, sino para proteger a los ciudadanos y sus haciendas; las leyes no están para liberarse de responsabilidad o crear desigualdades sino para todo lo contrario; la justicia no está para garantizarse impunidad sino para que se les aplique la ley como a cualquier otro ciudadano, y la hacienda no la debe manejar para enriquecerse.

A la pregunta de qué hizo o que dejó de hacer o que no pudo hacer un gobierno para que las personas estén dispuestas a expresar su desacuerdo hasta la muerte la respuesta es, que ese gobierno hizo bastante mal uso de los monopolios de la fuerza, de la generación de leyes y su aplicación y de la administración de la hacienda pública, y si a todo este mal manejo se le suma la voluntad del gobierno de perseverar en los errores cometidos entonces pronto se encuentra en la disyuntiva de que o mata opositores o deja el gobierno. Simplificado al extremo esto es, en algún punto lo que sucede en Venezuela y Ucrania, y en ambos casos los gobiernos eligieron la muerte y fracturar toda la nación antes de asumir sus derrotas. Digo bien derrotas, porque cuando están ante esta disyuntiva y eligen la violencia esos gobernantes ya perdieron, solo queda ver la fecha en que se retiran del poder y cuanta gente muere en ese proceso.

Tanto los gobiernos encabezados por Maduro como el de Yunakovich han dejado de ser el gobierno de Venezuela y el de Ucrania, ahora son los gobiernos de ellos y sus amigos contra todos aquellos que no lo son, han quebrado la comunidad.

Yanucovich parece que bajó las armas y eligió dejar de matar y llamar a elecciones anticipadas. Esperemos que Maduro haga lo mismo, deponga las armas y no mate ni torture más.

El mensaje

El mensaje supera el conflicto en si, es un llamado universal. El mensaje es un deseo de que estos gobernantes, y todos los gobernantes a la vez, y sus socios y partidarios entiendan que los errores en política generan la muerte de ciudadanos, y esto no es aceptable.

Los gobernantes han de comprender de una vez y por todas que son, como todo mortal, falibles y prescindibles, que a ellos se los eligió y están en sus cargos por un tiempo y porque ellos lo buscaron, nadie los obligó, así que nadie les debe las gracias. No lloren lo que les pasa gobernando, asuman las mayores responsabilidades en sus países como un deber por el que responderán personalmente, y resuelvan los problemas de todos en paz. No esperen ser reconocidos si no resuelven por lo menos los problemas sencillos y cotidianos de sus ciudadanos.

La violencia no es jamás ni el camino ni la elección de los pueblos, un gobierno que encarna la violencia como lo hacen en Venezuela y Ucrania ya no representan a sus pueblos, jamás se necesita la violencia para hacer el bien de todos.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 21 de febrero de 2014

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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