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La Semana 35 – Resignificar el Paro General

german gegenschatz

 

“Valoremos que el sindicalismo ha construido una organización y herramientas de movilización que los ciudadanos sueltos no tienen, con ellas brindan servicios pero también conquistan derechos y los defienden.”

 

 

El primer Paro General del año fue el 10 de abril, y lo comentamos en las notas “Paritarias “Cuidadas” Vs. “Libres” y “Paro General y después”. Del paro de ayer algo adelantamos en nuestra nota Por qué un 2° Paro General”. Hoy, viendo lo dicho y lo sucedido, queda claro que poco hace el gobierno por remover las causas de los paros, mas bien se ocupó de cercenar derechos debilitando su eficiencia rompiendo la acción de la CGT lo que logró con el alejamiento formal de la UTA en este Paro General.

El Paro General de ayer tuvo varias causas entre las que destacamos: el agravamiento de la situación económica, la desatención a los reclamos básicos del primer paro general y la inseguridad entre las razones macro. También hay otros aspectos que juegan en simultáneo como ser el crecimiento de la izquierda radicalizada y la necesidad de ir perfilándose hacia el 2015.

El Paro General es político y legal.

El Paro General se da en el marco de la libertad sindical reconocida por ley, y de la libertad política reconocida a todos los habitantes por la Constitución Nacional. El paro político es absolutamente legal desde que hay libertad de expresión está constitucionalmente protegida, y desde que la ley de Asociaciones Sindicales lo permite cuando dice: Entiéndese por interés de los trabajadores todo cuanto se relacione con sus condiciones de vida y de trabajo. La acción sindical contribuirá a remover los obstáculos que dificulten la realización plena del trabajador (art. 3 ley 23.551).

Este Paro General se legitimó políticamente con sus reclamos contra la inflación, las suspensiones, los despidos, la inseguridad y la presión impositiva, todo ello afecta la vida de los trabajadores y de la sociedad en su conjunto. Los problemas internos y los externos que sufrimos tienen su causa en las decisiones del gobierno, todas tomadas en soledad y haciendo uso de sus mayorías parlamentarias que así lo permiten.

La situación descrita es “política” y “general”, por eso lo del “Paro General Político”, para los otros problemas particulares están las paritarias, los convenios colectivos y demás herramientas del derecho laboral colectivo.

Comprender y aceptar que el Paro General “político” es legal agrega calidad y transparencia al debate público, debemos salir de la chicana y la degradación personal. Es hora de asumir y aceptar que el sindicalismo, como las cámaras empresarias, son actores de la economía y de la política de manera permanente y que, muchas veces, son vehículos que colocan en la agenda de gobierno reclamos que incluso exceden sus incumbencias primarias e intereses sectoriales.

Acusar un Paro General de “político” y que no soluciona nada es una frase jurásica que adolece de un triple error. Primero: el Paro General jamás es “gremial” y siempre es una manifestación política pura convocada por un sector, lo político viene por la naturaleza del reclamo, porque el tema excede el ámbito gremial y compromete al gobierno. Segundo: porque se usa el calificativo “político” señalando como ilegal o condenable la expresión política de los trabajadores organizados, y expresarse políticamente no es condenable ni ilegal sino normal y deseable en la vida democrática. Tercero: el paro no va a solucionar nada porque los problemas que pone de relieve son competencia del gobierno, el objetivo del paro es hacer subir en la agenda del gobierno a un lugar de prioridad aquellos problemas que por incapacidad o ineficiencia gubernativa no se solucionan.

Una lectura del legítimo paro político.

El éxito del paro esta en la adhesión voluntaria que logre, y esta claro que este paro la ha tenido en abundancia, y aún con el miedo existente a ser despedido en un contexto de recesión, aún con la inexistencia de un paro de transporte que permite a los empleados justificar materialmente su ausencia del trabajo, con todo en contra la adhesión al paro superó ampliamente el 60%. Se demostró que no son los colectivos, sino el gobierno y sus fracasos los que garantizan la adhesión voluntaria y masiva a los Paros Generales.

Hay otras cuestiones que se están jugando bajo el Paro General, son temas que vienen de antes y que seguirán a futuro. Me refiero a la disputa de poder interna del sindicalismo nacional con los sectores de izquierda radicalizada y, al posicionamiento de los diferentes lideres sindicales con miras al 2015. Ninguna de las dos determinan llamar a Paro General ni garantizan su éxito, pero existen.

Cierta izquierda radicalizada esta ganando lugares, a nivel delegados de plantas, en los gremios de alimentación, siderurgia y mecánicos. El tema es el poder real que puedan acumular más que la presencia mediática que obtienen por simpatías ganadas en los medios, conveniencia del gobierno y el cotillón nutrido de violaciones a los derechos de terceros que avasallan en cada protesta.

No es el momento de analizar este tema, decimos solamente que también es justo reconocer que, más allá de los inmensos apoyos externos que reciben, los avances de la versión radicalizada de la izquierda sindical se explica más por defectos de quienes conducen los gremios afectados que por virtudes propias de estos grupos, que siempre desde su concepción clasista aportan al agravamiento de los problemas más que a solucionarlos, sea en temas gremiales o políticos.

El 2015 también mete la cola en todos los conflictos políticos, los líderes sindicales están presentes también en el debate interno del peronismo y de la izquierda, esta influencia toma vigor en la medida que va evidenciando el poco capital de confianza que tiene en la sociedad el presente gobierno para motorizar mejoras sustanciales en el estado de cosas.

La participación activa en la discusión política del futuro y la debilidad autoinfligida del gobierno envalentona a todos, hoy cada paso que da se decide con un ojo en la campaña electoral que ya esta en marcha.

El sindicalismo es parte esencial del sistema capitalista occidental y viene a humanizarlo, allí se le reconoce legalmente su existencia, logra la mayor libertad de acción y relevancia en la historia económica y política de los pueblos. Es inimaginable el despliegue político de los líderes sindicales y los trabajadores tal como lo vemos aquí, cualquiera sea su línea de pensamiento, en sistemas diferentes a la democracia republicana llámese China, Rusia, Corea del Norte, Cuba, Palestina, Irak, Iran por nombrar solo algunos casos.

Muchos en el gobierno, y no pocos en la oposición, quieren lograr un gobierno regule la renta, la calidad, la cantidades y calidades de bienes y servicios y el precio todo cuanto existe en el mercado. Más allá que a esta idea se la considere posible o deseable, lo que indudable e imperiosamente requiere es regular el salario fuera de la paritaria. Esta idea puesta en práctica no puede permitir que los salarios se definan en paritarias libres, por eso primero presionan, luego dividen, luego persiguen y luego destruyen al sindicalismo hasta someterlo al rol de policía ideológica del gobierno en fábricas y comercios, con todos los perjuicios que esto significa en la vida de los trabajadores y de la sociedad en su conjunto.

Esto que decimos no es fantasía ni premonición, lo vimos cuando se discutieron a la baja las últimas paritarias “cuidadas”, y lo vemos cuando el salario se trata como renta sujeta al pago del impuesto a las ganancias, cuando se debilitan los derechos laborales permitiendo el trabajo en negro en proporciones astronómicas, cuando se ahorca a las obras sociales, cuando la política de subsidios se usa para condicionar la adhesión a un paro como el caso reciente de la UTA, cuando pese a la inflación galopante hoy mismo el ministro de trabajo negó la posibilidad de abrir nuevas paritarias, y solo doy algunos ejemplos cercanos.

Resignificar el Paro General.

Quizás sea el momento de abrir un poco más los ojos, examinar los hechos tal como suceden y resignificar el Paro General. Pensemos porqué desde el poder se demoniza tanto al paro, a quienes lo llevan a delante y a quienes adhieren o de alguna manera lo defienden. Pensemos porque quienes podían ir a trabajar no fueron aún cuando muchísimos no simpatizan con los líderes sindicales, cualquiera sea.

Valoremos que el sindicalismo ha construido una organización y herramientas de movilización que los ciudadanos sueltos no tienen, con ellas brindan servicios pero también conquistan derechos y los defienden.

Los gremios nacieron como una herramienta de resistencia de los trabajadores contra la explotación en las relaciones de trabajo de los ámbitos públicos y privado. Pero en los tiempos que corren también han sido herramienta eficiente para la lucha por la democracia y la república en países oprimidos, como lo fue en Polonia o en nuestro país cuando nuestros sindicatos nacionales luchaban contra la dictadura, la última y las anteriores.

En definitiva tengamos presente que, nada que no se defienda a diario ejerciendo todos los derechos disponibles se puede mantener y disfrutar de por vida, y mucho más si se trata de una vida digna y en paz.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 29 de agosto de 2014.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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