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La Semana 33 – Por qué un 2° Paro General

german gegenschatz

 

 

“Todo parece estar atado con alambre. La agregación de los problemas sin que se vea una solución integral, ni en estado de mero anuncio, ha relanzado el clima de tensión social y conflictividad sindical. “

 

El maquillaje verbal es insuficiente para disimular la realidad. El empleo y el consumo son pulverizados por una inflación recargada con déficit fiscal, falta de inversión productiva y  aislamiento crediticio del país y las empresas.

El movimiento obrero organizado esta nuevamente en la encrucijada de cómo proteger el empleo frente a suspensiones, despidos, contracción de la demanda de trabajo y a la vez evitar la inexorable pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

Suspensiones y desempleo en alza.

La fundada desconfianza en las estadísticas oficiales aporta incertidumbre al calentamiento del ambiente social. Los números del desempleo son preocupantes, sea que se acepten en la versión indexada opositora o desagiados por el gobierno.

Ante la avalancha de datos intencionados opto por la medición de quienes simpre son los damnificados directos y jamás los beneficiarios de ninguna mentira en la materia. El Observatorio Económico y Social de la CGT informa un 20% de desempleo y esta cifra la tomo por buena.

Las suspensiones en Acindar, Volkswagen, Paraná Metal, Iveco y Renault, entre otras, quizás requiera medidas más profundas que planes de formación o leyes de abastecimiento que, podrán ser mejores o peores, pero no atienden a las causas profundas de los problemas.

Tampoco se van a evitar otras Donnelley aplicando la ley antiterrorista. Pensar que la economía funciona a palos es creer que una paternidad retrógrada de la política sobre la economía genera inversiones y trabajo decente.

Estado y mercado se necesitan recíprocamente, y funcionan bien proveyendo bienestar a los ciudadanos cuando lo hacen articulados en una comunidad armónicamente organizada, y en un ámbito de vigencia de las leyes que imponen reglas de juego transparentes para ambos por igual.

Pobreza en alza.

Existe una deuda social que se puede explicar desde la desigualdad y la pobreza, ambas en aumento en estos últimos años.

En este aspecto tomo como referencia los resultados de los estudios del Barómetro de la Deuda Social Argentina de la UCA 2010-2013, sin dejar de advertir que estos informes solo han sido atacados por quien los hace, pero no han sido desacreditados en los resultados de manera fundada.

El último informe[1] dado a conocer a medidos de julio indicaba que 4 de cada 10 hogares declaraba no tener lo que necesita y 1 de cada 10 declaraba que podía ahorrar. En este contexto la ayuda del gobierno a estos sectores ha ido en aumento y 2 de cada 10 hogares recibe o transferencia de ingresos o política de trabajo.

Cierra el primer capítulo diciendo que pese a la expansión de los programas sociales “este hecho no se tradujo en un cambio estructural significativo en relación con la necesidad de cada sector … de recurrir a tales programas como estrategia de subsistencia.”

Si tenemos que traducir en términos políticos el informe, se puede hablar de un triple fracaso de la política social: no sirvió como herramienta de liberación de las personas de su situación de pobreza, no sustituyó la dependencia de la ayuda social por un trabajo decente, y consecuentemente no logró contener ni disminuir la cantidad de destinatarios de la ayuda social.

Recursos fiscales en baja.

La economía esta en recesión, ya nadie lo niega. Esto significa, también, menos recaudación en un contexto de gasto público y déficit fiscal en aumento.

Si bien la inflación es un impuesto al salario, no por eso deja de socavar –en poco tiempo- el poder de compra del propio estado, generando nuevas demandas de más emisión de moneda. La caída del consumo de la población también, visto desde las cuentas del estado, se traduce en una baja de la recaudación.

Hay otra fuente de recaudación en baja, el comercio exterior en su conjunto. Las exportaciones han caído en forma generalizada: las agrícolas (-8,6%), las industriales (-11,6%) y las de combustibles y energía (-9,9%). La contracara de la caída de las exportaciones es la caída de las importaciones, que también se esta produciendo. En definitiva, ambos aspectos conjuntamente provocan una merma en los ingresos impositivos.

Esta reducción de la recaudación en varios frentes disminuye los recursos del estado para afrontar la crisis, lo que suma un factor preocupante en términos de inflación y conflictividad de la convivencia social.

Por qué un 2° Paro General.

Todo parece estar atado con alambre. La agregación de los problemas sin que se vea una solución integral, ni en estado de mero anuncio, ha relanzado el clima de tensión social y conflictividad sindical.

Los sectores medios tratan de cuidar el poder de compra de sus ingresos o ahorros acumulando dólares, limitando el uso de tarjetas de crédito y bajando el consumo. Los trabajadores en negro, los sectores humildes y los jubilados no tienen otra alternativa que tener un lugar en el reclamo de los trabajadores sindicalizados.

El Paro General tiene sobrados motivos para ser convocado y recibir un apoyo masivo. Se necesita explicitar cual es la causa común de todos los reclamos y transformarla en una demanda colectiva contundente, y así poner fin a las excusas respecto de la existencia, causa y profundidad social de la crisis.

Terminar con la inflación es una demanda que excede a cualquier gremio o sector social en particular. El despido pasa a ser desempleo y a causar angustia en despedidos y empleados cuando aumenta sin que, por otro lado, la demanda laboral lo compense. De nuevo, solo la CGT tiene los medios y la legitimidad para organizar y hacer oír el reclamo que la sociedad demanda.

No es cierto que un Paro General no soluciona nada. Poner en blanco sobre negro los problemas comunes a una comunidad es el punto de partida para solucionarlos, y el Paro General es el último recurso disponible por los trabajadores, y la sociedad toda, para poner en la agenda del gobierno los problemas sociales de todos cuando son ignorados o mal abordados.

El Paro General todavía no ha sido definido por la CGT, aunque espero que, de alguna manera, sea para que se adopten políticas que resuelvan la inflación y el desempleo, y por una convivencia en paz, con pan y trabajo para todos.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 15 de agosto de 2014.

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[1] Barómetro de la Deuda Social Argentina de la UCA. La información está disponible en el siguiente link:http://www.uca.edu.ar/uca/index.php/comunicacion/gacetilla/es/universidad/comunicacion-institucional/gacetillas-de-prensa/2014/julio/se-presento-el-barometro-de-la-deuda-social-argentina.

 

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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