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La Semana 28 – Democracia, República y Desarrollo

german gegenschatz

 

 

 

 

 

A raíz de la visita del Presidente de Rusia, Vladímir Putin, resulta conveniente reflexionar acerca de porqué fracaso la extinta Unión Soviética, como también lo hizo la China de Mao y otros proyectos autoritarios.

Los rasgos comunes de baja inclusión política y económica de grandes franjas de la población de la Rusia Soviética y la China de Mao, pueden ser un punto importante para explicarnos el fracaso de ambos sistemas. Vale recordar la conveniencia de no repetir versiones similares o atenuadas de lo mismo y explicar porqué no dieron buenos resultados.

Democracia y República.

La inclusión política se materializa a través de un sistema institucional que permite elegir quien gobierna (Democracia) y que garantice que, en caso de violación de la ley, haya un sistema eficiente para sancionar a los ciudadanos que la violan, muy especialmente a aquellos con poder político, o económico o de cualquier otra naturaleza que obraren en contra de la ley (República).

Cuando existe un sistema electoral tramposo, cuando un funcionario público no recibe condena por violar la ley, lo mismo para un empresario poderoso, o hasta un ciudadano común, pues entonces no hay inclusión política. En estos casos resulta que la ley es para algunos y no para todos, de esta forma esa ley que está para igualar no cumple su función, y quienes eluden las consecuencias de no cumplirla forman rápidamente una oligarquía, y así comienza el camino hacia una dictadura.

La Democracia y la República son para frenar este proceso, son para permitir el recambio pacífico de gobernantes, el cambio de ideas en el poder, y para limitar los excesos e impunidad de los gobernantes sometiendo a todos por igual a la ley, evitando así las principales razones del surgimiento de la violencia y la pobreza en el seno de una comunidad. Sin una amplia inclusión política la violencia comienza a estar presente. Vemos a diario una relación directa entre la impunidad del poder, la violencia política y la desigualdad social.

Valga recordar que la China de Mao y la Rusia Soviética, como en nuestros periodos de interrupción de la democracia, la falta de inclusión política, es decir, de ciudadanía política en el sentido que hablamos aquí, provocó violencia y muerte en nuestra comunidad.

Inclusión económica.

Hay inclusión económica cuando no solo el poderoso y sus amigos pueden ser propietarios y evitar que otros les quiten su propiedad, sino que todos los ciudadanos pueden hacer lo mismo. Todos deben tener propiedad, poder aumentarla y evitar ser desposeídos por otros más poderosos, y si eso sucediese, entonces debe existir una ley que proteja esa propiedad y un juez que puede hacer efectiva la restitución de la propiedad cuando así corresponda.

Si un funcionario se enriquece con fondos públicos o negociados y no hay ley o juez que pueda desposeerlo de aquello que robó, entonces no hay inclusión económica sino que todos los contribuyentes son desposeídos impunemente.

Si los impuestos crecen sin límite legal alguno comprometiendo tanto la viabilidad de las inversiones o la integridad del salario, o cuando habiendo límites no hay jueces que realmente puedan reponer a sus dueños los impuestos cobrados en exceso, entonces no hay inclusión económica. Lo mismo pasa cuando un jubilado no cobra lo que la ley dice, aunque un juez lo reconozca en una sentencia.

Los ciudadanos afectados por estos procesos no tienen una plena ciudadanía económica, en realidad se les quitan los medios materiales que son parte indispensable para la realización efectiva de las decisiones personales más variadas que quieran adoptar.

Democracia, República y Desarrollo.

La Rusia Soviética y la China de Mao, y sus hermanos menores como la Cuba Castrista, la Venezuela de estos años, las tantas dictaduras que hemos tenido aquí y otros tantos ejemplos que restringen la ciudadanía política y económica, pueden experimentar resultados económicos positivos en los números algún tiempo, pero rápidamente este proceso se estanca y luego se pulveriza.

En primer lugar el hombre es el principio y el fin de la política y de la economía, y la dignidad humana es un límite a la política y a la economía, entonces no habrá desarrollo con dignidad sin la vigencia simultánea, efectiva y permanente de la Democracia y la República que imponen límites al poder. Los regímenes que nombramos, más allá de lo que digan sus líderes, en los hechos no respetan la dignidad humana.

En segundo lugar el desarrollo económico requiere un cambio permanente, y ese cambio representa una amenaza a la estabilidad de las élites que están en el poder. La exclusión política genera exclusión económica y ambas “le dan más poder al poder”, entonces los cambios en la economía, la asimilación de nuevas tecnologías y la generalización en el acceso a la información son frenados porque al poder que quiere perpetuarse lo único que le sirve es, indefectiblemente, monopolizar todo movimiento político y económico, y esta verdadera máquina de impedir frena el desarrollo.

Aprendamos de la experiencia histórica propia y la ajena. Seamos inteligentes y comencemos a construir instituciones que garanticen la inclusión política y la inclusión económica como un camino sustentable al desarrollo.

Tengamos siempre presente que solo con más democracia y más república viviremos en una comunidad donde el hombre pueda vivir con dignidad y en paz, donde los proyectos signados por el amor, como formar una familia, ser solidarios y tantos otros sean posibles de realizar.

Por Germán Gegenschatz.

Buenos Aires, 11 de julio de 2014.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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