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La Semana 27 – Un lugar importante en el mundo

german gegenschatz

 

 

 

 

 

Uno de los efectos de la crisis de la deuda es que, de repente, nos mostró que hay países, acuerdos entre países, organismos internacionales y empresas que hemos ignorado, o quizás hemos subestimado los problemas pendientes con ciertos actores externos, y a esos actores también.

Nuestro gobierno ensayó una forma de vinculación internacional basada en la idea de que se puede prescindir de todos o de buena parte de los actores externos, y de que hay tantos jugadores que siempre habrá los suficientes dispuestos a darnos una mano en mejores condiciones que aquellos que decidimos enfrentar. Pues parece que esto no es tan así o no ha resultado conforme lo esperado.

El contexto de todos nos incluye.

El escenario internacional esta compuesto por cada vez más actores. A los países y los acuerdos entre países se suman un número creciente de los organismos internacionales y empresas con juego mundial, y todos están entrecruzados por relaciones de inversión, de financiamiento y de provisión de tecnologías.

Los enfoques simplificados de las viejas ideologías del siglo XIX, aún en sus versiones modernas, ya son insuficientes para explicar ciertos procesos locales y mundiales y para proveer soluciones. En los días en que vivimos el desarrollo de un país exige una correcta articulación de lo propio con el mundo y un ajuste permanente de estrategias.

Este complejo entramado de participantes en constante cambio e interrelacionados es el escenario existencial de todo estado nacional, inclusive de nuestro país. Esta realidad no deja margenes a la improvisación, demanda dirigentes con una mentalidad abierta, permeables al cambio, sin prejuicios del pasado ni fobias frente la innovación necesaria para encontrar las soluciones en cada momento.

Que esta cambiando en el mundo.

Si bien los precios internacionales de nuestra producción agropecuaria se van a mantener, el fin de este gobierno coincide con cambios de ciclos en las dos principales economías del mundo que son EEUU y China.

EEUU parece que no seguirá la política de emisión monetaria de sus últimos años, de hecho la compra de bonos se redujo a menos de la mitad y ya se anunció una suba de la tasa de interés para el 2015. El déficit externo tampoco será el mismo, del 7% en que solía estar ya bajó hasta las inmediaciones del 2%.

China ya no tiene las tasas de crecimiento que mostró en el pasado, vienen siendo más moderadas. Otro dato no menor es que el saldo favorable de su balance exterior ha bajado en estos años del 10% al 2%.

La nueva dinámica de China y EEUU invita a proyectar que las inversiones de esos países en el mundo serán por lo menos más cuidadosas, que las tasas de interés tenderán al alza, que la menor emisión monetaria por parte de EEUU sea imitada por la UE y Japón, y consecuentemente los capitales disponibles serán menos abundantes y empezarán a dirigirse hacia los países más desarrollados.

Claramente el nuevo gobierno asumirá con un escenario internacional diferente en el cual las inversiones en países en desarrollo será más exigente, las tasas de endeudamiento serán más altas y los fondos disponibles a tal fin serán menores.

Un lugar en el mundo.

Es cierto que hay países que definen gran parte del juego político y económico, pero ese mayor peso no los excluye de una realidad de interdependencia que les impide imponerse todo lo que quisieran sobre los demás o eludir los efectos de las crisis globales.

Esa misma interdependencia es la que hace que la integración a nivel global sea una exigencia en toda estrategia de desarrollo. Lamentablemente, a 13 años de la etapa iniciada en la crisis del 2001, todavía no se entiende como articulamos nuestra política y economía interior en la dinámica mundial y ya estamos viviendo un final diferente al que todos hubiésemos querido.

Debemos revisar varios aspectos de nuestra política y nuestra economía, en sus dimensiones internas y externas, es necesario darles un sentido claro e integrado porque están indisolublemente ligadas entre sí y son indispensables para el desarrollo de nuestro país y para recuperar un lugar importante en el mundo.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 4 de julio de 2014.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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