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La Semana 13 – Una sociedad más esclarecida

 

german gegenschatz

 

 

 

 

 

Creo que nuestra sociedad tiene razones para ser optimista, tanto hoy como a futuro, por cuestiones económicas, políticas y de contexto, aún en medio de todo lo que estamos viviendo y no nos gusta según las diferentes miradas de cada uno. Quizás este pecando por optimista diciendo que todos tenemos razones firmes para ser optimistas, pero creo que vale la pena repasar las razones de este optimismo.

La economía.

El mercado descontó todo el perjuicio eventual que podía derivar hacia sus actividades por el previsible ajuste posterior a las elecciones de octubre, generando un colchón de precios suficiente para una primer devaluación y para cierta retracción de consumo posterior por los eventuales recortes de subsidios y salarios reales, por nombrar solo las medidas mas simples y visibles para todos.

Hoy los sectores empresarios y gestores de capitales están abocados –en general- a controlar pérdidas, siendo la paritaria una etapa importante, y queda fuera de sus escritorios cualquier proyecto de inversión, al menos para antes del 2015.

Desde el punto de vista político podríamos decir que el mercado, tomado en su conjunto, tiene certezas de que el cambio post 2015 tendrá poco de continuidad y mucho de cambio, y esto es así cualquiera sea el candidato ganador: Scioli, Massa, Sanz o Macri.

Estamos viviendo un escenario de crisis antes de un cambio de gobierno, pero esta vez es muy diferente a las experiencias anteriores; y me refiero a lo económico – esta vez el contexto internacional para nuestra producción primaria es muy favorable-  y fundamentalmente a lo político. Recordemos 1989 cuando Menem era un misterio y Angelóz representaba la continuidad no deseada, y el 2001 cuando no había certeza ni de rumbo ni del posible ocupante de la Rosada, y en ambos casos con contextos económicos internacionales negativos para Argentina.

Los elementos actuales tales como un contexto internacional favorable, el estar mayormente “descontado” todo eventual perjuicio de un ajuste que tomo a todos prevenidos, con más el optimismo que generan las alternativas políticas al gobierno, cualquiera sea, termina generando un impacto muy positivo en el periodo de salida del gobierno actual, en el que habrá más sobresaltos seguramente, pero sobre un terreno de optimismo a futuro y de baja incertidumbre política en el desenlace del 2015.

El redil de lo político. Aspectos positivos.

Primer punto positivo es el impacto favorable de la baja incertidumbre y la buena expectativa política y económica hacia el 2015 que produce dos efectos: le baja exigencias al gobierno en su salida y suaviza los efectos del ajuste que podrían ser mucho mas graves con incertidumbre y expectativas políticas y económicas negativas a futuro.

Segundo punto positivo es esa baja exigencia para el gobierno, la cual no le quita dificultades a sus labores, se espera básicamente que ajuste lo menos posible y que los efectos sean mitigados al mínimo, todo con la tranquilidad de que nadie pretende afectar su continuidad hasta el final del mandato sino mas bien todo lo contrario, sacando delirantes que los hay pero son irrelevantes, desde el Papa hasta los más opositores quieren que el mandato termine sin sobresaltos.

El tercer punto positivo es percibir que el uso desmedido de la mentira la minimizó como recurso político, al menos en el corto plazo, y que la mentira no alcanzó para ocultar la verdad el tiempo que se pretendía, hoy asistimos a una oleada de “sinceramientos”.

Junto con la mentira cae la credibilidad de sus autores y propagadores, pero más importante es destacar el dato de que también caen los prejuicios que permitieron que esa mentira tuviese éxito. Es que la mentira es exitosa gracias a los prejuicios falsos que podemos tener y que son su insumo necesario: por ejemplo, sobre el prejuicio de que todo lo privado es eficiente y bueno o su contrario, que todo lo estatal es bueno y mas barato se pueden traficar mentiras para todos los gustos y repetir fracasos hasta deshacerse de ambos prejuicios, solo eso nos permitiría razonar sobre los hechos y en cada caso concreto decidir correctamente.

Finalmente es positivo la visible demanda puesta a los candidatos del 2015, de poner énfasis en mensajes útiles para la vida diaria más que argumentos de que nos engañen, de enfocar más en como van a generar trabajo que en lanzar promesas espectaculares, de centrarse en los problemas para solucionarlos más que andar sacando tajadas de cada conflicto, y se puede seguir.

Una sociedad más esclarecida.

Algunos candidatos todavía están con la inmovilidad del temor a un poder que ya no existe, o que se limitan por obtener un flujo de fondos que ya tampoco existe, o que están especulando con las indefiniciones políticas frente a un electorado que esta en otra, que está ya dispuesto a un giro de 180 grados si se lo convence de su conveniencia.

Hay una demanda contundente de definiciones en temas concretos y urgentes que no se satisfará con promesas ambivalentes o poco claras, y hay que tener presente que nuestra sociedad es mucho menos miedosa y prejuiciosa que hace 20 años, esta abierta y dispuesta a los cambios.

Es que el “desengaño” ocurrido respecto de las personas que han mentido es anecdótico. Lo importante es que el “desengaño” hace recuperar el foco y el apego a los hechos concretos a la hora de elaborar nuevos juicios de valor e ilusiones. Todo esto redunda en un mejoramiento de la capacidad de elegir bien, y es elegir bien el desafío que tenemos pronto como sociedad en el 2015. Los candidatos verán como se amoldan a la exigencia de una sociedad más esclarecida. Tiempo hay, pero no sobra.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 28 de marzo de 2014.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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