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La Semana 11 – Un Futuro Mejor

german gegenschatz

Se cumplió ayer un año de la designación de Francisco y un espíritu dormido se despertó. Desde su designación se sucedieron una serie de eventos y gestos que desnudaron el interior de cada persona y de cada grupo. Esa sacudida de tablero consiste en una interpelación ineludible a cada persona y a la comunidad, todos vimos cosas en nosotros y en los otros.

Y el pasado crujió

Recordemos el rechazo/susto que generó un Bergoglio transformado en Papa en gran parte de nuestros dirigentes más poderosos, y como luego de estrellarse contra la adhesión sin fisuras que generaba el Papa Argentino los obligó volver sobre sus pasos, pero era tarde, ellos mismos supieron que habían picado el boleto que los embarcó al pasado.

Varias figuras estelares del poder en Argentina dejaron de serlo. Un simple “click” los minimizó ante los ojos de todos los que en las pantallas del televisor vieron algo conocido en el balcon del Vaticano, y entendieron que algo realmente bueno sucedía y se lo apropiaron inmediatamente, es como que se despabilaron, como quien sale de la hipnosis o de un largo sueño, millones de Argentinos saciaron en un instante una larga sed de tener una buena sorpresa.

Recordemos también que la alegría del nuevo Papa superó ampliamente a la parcialidad católica. Fueron muchos más quienes sintieron que algo despertaba en su interior y en el afuera, unos lo incorporaban desde su Fé, otros desde una valoración positiva de la bondad y la coherencia entre el decir y el hacer que, súbitamente, se transformaba en criterio primero y final para valorar cada persona con poder o sin el. La simple coherencia desplazaba la siempre hábil hipocresía.

Ortodoxo en la práctica

Francisco tiene como punto fuerte de su currículum la práctica de la Fé Cristiana por encima del escribir o el decir acerca del deber ser. Es un Papa ortodoxo en el sentido práctico de la palabra, es un Papa de los que no abundan, ejerciendo el pontificado como lo hizo en su obispado de Buenos Aires y en su vida personal, sin tanto señalar los pecados ajenos y mas bien viviendo la predica en su propia vida cotidiana, y así ha conmovido al mundo y ha sobresalido entre sus líderes.

Nuestra comunidad hace tiempo, varias décadas, que viene sufriendo una dirigencia compuesta en su gran número por personas que no abrazan la coherencia en su vida personal, que no son eficientes gobernando, que hacen del conflicto su fuente de poder, que no pueden zafar de enriquecerse, que creen que un manto de mentiras o un puñado de culpables del bando contrario pueden cubrir los fracasos propios, que parece que creen que los problemas se solucionan con palabras como si nuestros males fuesen una simple cuestión semántica.

La buena noticia es que Bergoglio también era parte de esa dirigencia doméstica, lo que demuestra que no toda la dirigencia que emerge de nuestra sociedad es mala, es la prueba contundente de que nuestra sociedad puede parir lo bueno también.

Francisco desnudó una demanda “del bien” que parecía inexistente. La adhesión que tuvo y mantiene con creces es la muestra más contundente que nosotros como sociedad abrigamos también gente buena, capaz y que trabaja honestamente, y lo principal, que no son los menos y que quieren hacerse valer y hacerse cargo de los asuntos públicos.

Un futuro mejor

No compremos las visiones fatalistas, los profetas del “esto no lo cambia nadie” son quienes se benefician con actual estado de cosas acompañados de muchos otros inocentes de buena fé que todavía estan hipnotizados y enrelatados.

Es verdad que estamos en una coyuntura crítica y preocupante, pero justamente esto es lo que debe activar nuestro mejor ánimo y disposición, esta en nosotros decidir que camino tomamos en esta nueva oportunidad que se nos presenta.

El espíritu que alienta el cambio cumplió un año desde que comenzó. Hagamos cada vez mejor nuestro trabajo diario. Busquemos ser una comunidad que se defina por la fraternidad. A la hora de elgir no nos olvidemos de chequear currículum contra promesas, que haya coherencia entre lo vivido, lo que se logró trabajando y lo que se promete hacer. Quizás los más coherentes sean los que merezcan la oportunidad de hacer realidad lo que hoy deseamos, un futuro mejor.

Por Germán Gegenschatz.

Buenos Aires, 14 de marzo de 2014.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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