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La innovación y el desarrollo “LOCAL”

Santiago Pellegrino

 

Argentina es un país rico. Rico en recursos, rico en tradiciones culturales, rico en sus paisajes y rico su capacidad creativa. Lamentablemente no es rico en sus instituciones y en su lazo social, lo que nos lleva muchas veces a cuestionarnos cómo en un país rico la gente vive pobre. Si bien creo que la respuesta a este dilema es esencialmente moral (debemos aprender a olvidarnos de nosotros mismos para poder servir al país) hay una pata técnica que puede contribuir a explorar la cuestión. Y es lo que suelo llamar la “tercera vía del desarrollo argentino”, algo así como un modelo de crecimiento económico e inclusión social que centra su estrategia en la gestión del conocimiento, tanto tácito como codificado. Este modelo intenta resolver el dilema modelo agroexportador versus modelo industrial mercado internista.

La innovación se desarrolla siempre en el territorio

Siguiendo esa lógica, se hace necesario tomar en consideración la escala geográfica. ¿Es recomendable analizar las innovaciones “en el territorio”? Una visión simplista podría indicar que con el avance de las telecomunicaciones los saberes son universalmente, lo que tornaría irrelevante la pertinencia de considerar el análisis a nivel local. Más allá de que este tipo de planteos no son del todo acertados (no todos los territorios tienen la misma capacidad de acceder y la forma de incorporar el conocimiento universalmente codificado en dispositivos gráficos y/o digitales), lo cierto es que también entran en consideración los conocimientos tácitos, es decir, los que no están codificados: las  normas y convenciones propias de cada territorio, las habilidades, las técnicas, la historia productiva y los usos y costumbres.

Todos estos factores pueden contribuir a la generación de valor que  sólo se da en ese lugar. Por ende, se hace hincapié en la capacidad de aprendizaje de los territorios (como capacidad de explotar tanto los conocimientos codificados como los tácitos) para lograr una mejor competitividad y, en ese sentido, estudiar el proceso innovador en la escala territorial resulta no solamente apropiado sino además fundamental.

Los sistemas territoriales de innovación

El análisis de la capacidad de los territorios de generar (o no) un determinado conjunto de innovaciones dio pie a la elaboración de la noción de sistema territorial de innovación que especifican Albuquerque, Costamagna y Ferraro:

“El conjunto de instituciones de carácter territorial que contribuyen al proceso de innovación conforma el sistema territorial de innovación, el cual consta de instituciones, tanto públicas como privadas, que producen efectos sistémicos que estimulan a las empresas locales a adoptar normas, expectativas, valores, actitudes y prácticas comunes y, en suma, una cultura de la innovación que es reforzada por los procesos de aprendizaje social”. (Albuquerque, Costamagna y Ferraro, 2008; 62).

“Un sistema de innovación consta, pues, de un conjunto de elementos y relaciones que interactúan en la producción, difusión y desarrollo de un nuevo conocimiento económicamente útil” (Albuquerque, Costamagna y Ferraro, 2008; 63).

De acuerdo con lo mencionado por dichos autores, diversos tipos de instituciones pueden formar parte de un sistema territorial de innovación: empresas y cámaras empresariales, laboratorios y agencias de transferencias de tecnología, instituciones educativas (principalmente las vinculadas a los sectores productivos) y departamentos gubernamentales. Desde este punto de vista, los procesos de innovación están vinculados con el logro de rendimientos crecientes a escala. Ahora bien, no se trata exclusivamente de un aporte al crecimiento económico, sino que también se asume que el sistema territorial de innovación contribuye a conformar un entorno promotor de transformaciones sociales e institucionales que acompañan el proceso innovador y, muchas veces, son condición necesaria para su realización. De ahí que, además de observar indicadores cuantitativos para medir el éxito de la generación de innovaciones, también deben ser considerados otros factores cualitativos. (Albuqerque, Costamagna y Ferraro, 2008). Es interesante, entonces, evaluar la manera en que los sistemas territoriales de innovación se relacionan con los procesos de desarrollo, entendido éste último en sentido amplio, es decir, incorporando a las tradicionales variables económicas (crecimiento, empleo, etc.), algunas institucionales y culturales. Argentina, en ese sentido, tiene un largo e interesante camino por recorrer.

 

Por Santiago Pellegrino

Buenos Aires 29 de marzo de 2014

Las mencionadas citas se extrajeron de la siguiente publicación:

Albuquerque, Francisco; Costamagna, Pablo y Ferraro, Carlo: “Desarrollo económico, descentralización y democracia”. UNSAM Edita (2008).

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Santiago Pellegrino

Lic. en Ciencias Políticas Profesor de Historia Argentina Opinión, Política e Innovación y Desarrollo
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