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La inflación core muestra tendencia a la baja

diego giacomini

 

 

 

 

La Argentina está enferma, tiene atrofia de crecimiento. El punto es que cuando una economía se sumerge en estanflación, cuanto más se tarde en bajar la inflación, menos rápido y probable será el retorno al sendero del crecimiento sostenido. 

La buena noticia es que la nueva conducción del BCRA no sólo hace un diagnóstico acertado del problema, sino que aplica una adecuada política monetaria. El problema es que el BCRA enfrenta obstáculos y restricciones que no sólo dificultan la ejecución de su política, sino que merman (en parte) su potencia y efectividad antiinflacionaria. En este marco, hay que entender que una inflación promedio anual del 30%/35% y una interanual del 27%/28% (diciembre) serán un logro.
El BCRA diagnostica correctamente que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario, algo que no se discute en ningún lugar del mundo, aunque aquí varios lo nieguen. En este contexto, el BCRA toma una decisión acertada y elige hacer política monetaria y no política cambiaria para luchar contra la inflación. Las devaluaciones se trasladan a precios si y sólo si sobran pesos (hay convalidación monetaria). Esta conclusión está avalada por la experiencia regional. En la región, con bancos centrales que evitan que sobre dinero, el coeficiente de correlación entre devaluación e inflación es, en promedio, -2.4% (2008/2015).
El BCRA comprende que tiene que “limpiar” (por las buenas) el sobrante de pesos (stock) heredado de Alejandro Vanoli del 4% del PBI ($ 200.000 millones) y reducir la emisión (flujo) para evitar que dicho sobrante se licue (por las malas) con una maxidevaluación con rápida y total traslación a precios. De hecho, esto último fue lo que sucedió cada vez que nuestra economía enfrentó un sobrante de pesos equivalente al 4% del PBI. Sucedió en 1957/1958 (1973/1974) y la inflación trepó a 113% (182%) en 1959 (1975).
El BCRA evitó el escenario de crisis colocando LEBAC (absorbió $ 110.050 millones) subiendo la tasa (+9 p.p.) y vendiendo dólares, lo cual permitió absorber casi todo el sobrante de pesos y reducir la tasa de expansión de la base monetaria del 44% (diciembre 2015) al 25% (marzo 2016) interanual. ¿Hay que esperar que la inflación se desplome rápidamente? Desgraciadamente, no. La política monetaria actúa con retardos estimados en 12 meses, por lo que la política monetaria desbocada de Vanoli seguirá teniendo impacto durante gran parte de todo este año, alimentando un piso elevado de inflación para 2016. Hasta ahora, el aumento del IPC E&R (+15,3%) acumuló mucho menos que la suba del dólar (+53%) en diciembre/marzo, permitiendo una importante ganancia de competitividad.
Sin embargo, en la Argentina actual inflación e incremento del IPC no son “lo mismo”. La inflación es el aumento permanente y sostenido del nivel general de precios. Por el contrario, los actuales incrementos del IPC están “maxiinflados” por subas “one shot” de algunos pocos precios puntuales, que en realidad son un ajuste de precios relativos demorado hace muchos años.
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En este escenario, actualmente una correcta medición de la inflación exige prestar atención a la inflación núcleo (core), que no tiene en cuenta ni los precios administrados (tarifas de servicios públicos y combustibles), ni los bienes estacionales (frutas y verduras). De acuerdo con nuestras mediciones, la inflación núcleo viene reduciéndose sostenidamente desde 2,8% (enero) a 2,2% (febrero) y 1,8% (marzo), mientras que los precios administrados y estacionales se han acelerado de 0,4% (enero); 2,2% (febrero) y 2,6% (marzo). De acuerdo con nuestras estimaciones, el ajuste de tarifas (y nafta) de abril impactaría subiendo los precios administrados y estacionales +3,8%. Sin embargo, la inflación núcleo probablemente bajaría al 1,4% en abril. Esta desaceleración de la inflación core es el dato más importante, ya que muestra que la política monetaria lentamente va haciendo su trabajo y permite anticipar que la inflación se desaceleraría en el segundo semestre.

Por Diego Giacomini

Abril 7 de 2016

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Diego Giacomini
Master of Sciences in International Economics of University of Essex (UK) Consultor Económico Financiero Profesor de Dinero, Crédito y Bancos de la FCE de la UBA Profesor de grado y postgrado de Teoría Monetaria y Cambiaria de la USAL Especialista en inflación, tipo de cambio, política monetaria, dinero y manejo de Banco Central.