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Semana 13 – La historia sigue su curso

german gegenschatz

 

 

 

 

La historia es un espejo que devuelve la imagen de nuestro pasado, el atractivo de revivir el pasado puede resultar interesante, pero también es fuente de alienación. La afición desmedida al pasado seguramente nos paraliza. Claro que es legítimo recordar, y es imprescindible hacerlo, aunque evitando el extremo de quedarnos atados. Vivir en el pasado es rehuir del presente y es, en cierta forma, eludir el hoy como responsabilidad de construcción de un futuro para nosotros y los nuestros.

Se atribuye a Cicerón la frase: “historia magistra vitae est”. Esto es cierto en parte, la historia es maestra de vida, pero en el sentido de proveer experiencia, lástima que sus alumnos, cada uno de nosotros, solemos recurrir a ella desde la pereza, en búsqueda de soluciones, siendo que hacer esto, tanto como ignorarla por completo, garantiza un resultado generalmente negativo. Entonces: ¿cuál es la relación fructífera de la comunidad con su historia?.

Creo que el pasado es la experiencia colectiva de una comunidad en cuanto a serie de hechos y decisiones tomadas, con un resultado disponible para la libre interpretación del observador. Por ser colectiva nadie se la puede apropiar a título personal, para bien o para mal. Si bien todos somos responsables de nuestra historia en general, en particular solo se puede responsabilizar a cada uno por la acción u omisión que le cupo. Por ser pasado es cognocible, irrepetible e irremediable, por lo tanto es vano pretender repetir la historia en cualquiera de sus facetas, o solucionarla.

Creo que la historia es experiencia para decidir libremente, con más sabiduría, sobre una realidad que ya cambió. Siempre está en nuestro presente el desafío de nuestra libertad de elegir que excluye la posibilidad de hablar de un destino fatalmente presente en nuestra vida individual y colectiva, no estamos condenados al éxito ni al fracaso, hay una realidad y hay elecciones, ambas darán un resultado. No hay solución ni condena proveniente de la historia. Los países perdedores de la Gran Guerra tuvieron un pasado de derrota y de inmediato, un presente y un futuro condicionado por los vencedores. Ese desafío fue resuelto con inteligencia en muchos casos. Recordemos el pasado y veamos el presente de Japón y de Alemania por dar un par de ejemplos, veamos en ellos como operó la experiencia colectiva que ayudó a tomar decisiones correctas sobre una realidad cambiante tras un aprendizaje del pasado bien aprovechado.

Argentina tuvo sus desgracias y guerras, la pregunta es: ¿Hicimos un aprendizaje colectivo de nuestra historia o permanecemos en la nostalgia o mareados en un debate circular? ¿Supimos aprovechar la experiencia de nuestra historia colectiva para tomar decisiones correctas sobre una realidad cambiante o repetimos errores del pasado?.

El dato más indiscutible de la historia es que sigue se curso, aún contra nuestra voluntad. El presente es un laberinto irresoluble si buscamos en la historia “la” solución al presente y el futuro. En la historia no hay un programa de gobierno para hoy. Si una buena decisión del pasado pudo perder vigencia y parir un error aplicada a la realidad siempre distinta del presente, muchísimo más aún un conjunto de ellas. La historia colectiva, como la propia, es experiencia vital que puede resultar en sabiduría y prudencia para la toma de decisiones del presente, pero jamás en un menú de soluciones concretas.

Este 24 de marzo de 2016 con la presencia de Obama, como ningún otro 24 de marzo, pone al descubierto que relación tenemos con nuestra historia, como esa relación opera en nuestras decisiones del presente y en nuestro futuro. Hoy queda en evidencia quienes tienen la pulsión de hacer del pasado nuestro presente y futuro y quienes están en el esfuerzo de construir con nuestra historia un aprendizaje, de utilizar ese aprendizaje como experiencia y con prudencia tomar las decisiones mirando hacia adelante, sobre un presente cambiante y por un futuro superador de la propia historia.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 24 de marzo de 2016.

 

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina