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Hospitales Mariano y Luciano de la Vega

victoria armoa

 

 

La ciudad de Moreno tiene un solo hospital, el Mariano y Luciano de la Vega. En la actualidad, parte de su terreno se ha convertido en un punto de recuperación patrimonial, el Nuevo Moreno Antiguo, en el que desde hace más de diez años la Municipalidad trabaja incansablemente. En las siguientes líneas intentaré recuperar algunas anécdotas sobre sus orígenes.

  1. La donación de los hermanos de la Vega.

Mariano de la Vega, un ilustre vecino de nuestra ciudad, estableció en su testamento que se utilizaran sus propiedades para la construcción de un Hospital público para el partido de Moreno. Según cita el profesor Juan Carlos Ocampo:

“El resto de la casa en Moreno, mientras viva su hermano don Luciano de la Vega, será destinado a una escuela pública. Ocurrido el fallecimiento de su hermano, la casa de la calle Victoria 338, 346 y 348 [ciudad de Buenos Aires] se venderá en remate público y con su producto se construirá en la casa que tiene en Moreno un Hospital de Caridad”. Esta casa se ubicaba en las actuales calles Martínez Melo y Alcorta, justo enfrente a la estación del tren, del lado Sur.”

Mariano falleció el 3 de noviembre de 1903; su hermano Luciano, al año siguiente.El escribano Eusebio Giménez se convirtió en su albacea, siendo a partir de ese momento quien vele por el cumplimiento de esta obra.Para ello, consultó a especialistas en la materia, los cuales fueron:

Julio Mendezy Nicolás Repetto[…] luego de estudiar el asunto, dictaminaron que el terreno legado para la construcción del Hospital era completamente inadecuado por su situación, por su forma ypor ser de superficie reducida”.

Por eso, se consiguen unos terrenos mejores, unas diez cuadras al norte.Los constructores PellizariyArmellini se encargaron de las obras. Además, el ingeniero Morales. La piedra fundamental se colocó el 25 de marzo de 1909.

En esa oportunidad el albacea de los de la Vega pronunció el siguiente discurso.

“Dos hombres buenos,sin esos egoísmos tan comunes que traduce indiferencia y detienen todo progreso, ligados a esta localidad por vínculos sinceros, han querido legar su nombre a la posteridad; pero no en cosas vanas, que sólo sirven para justificar las debilidades humanas, sino en esto, que es un hermoso ejemplo de los sentimientos más elevados.La caridad que alivia dolores y trae al alma consuelos infinitos,la caridad que es también amor al prójimo ejercida sin preferencias ni prejuicios, sin reproches ni compensaciones odiosas, alimentada sólo por el bien común, he aquí lo que significa esta obra”.

  1. Inauguración.

El 31 de marzo de 1912 se realizó el acto de Inauguración, al cual asistieron el gobernador de la Provincia, General José Inocencio Arias.Los padrinos locales fueron el intendente Emilio Gnecco y la señora Juana Prudent de Gnecco (viuda de Eduardo) y bendijo el edificio monseñor Gregorio Romero.

Ese día se realizó la Inauguración del edificio de la Municipalidad y luego la comitiva se dirigió por las calles Alcorta y Martínez Melo, acompañados por la banda de música y enorme cantidad de público, hasta el hospital. Se entregaron, como de costumbre, medallas conmemorativas que llevan la fecha de la inauguración prevista (que iba a ser el 24 de marzo) pero que por razones climáticas se había suspendido.

Llama la atención que la actuación de Eusebio Giménez dentro de la inauguración fue cuestionada desde los medios gráficos.“Con ironía ha sido comentada la intromisión ridícula del Escribano Eusebio Giménez, albacea de la testamentaría de la Vega, quien, adoptando aires de mariscal, ha invitado al pueblo por medio de carteles, a presenciar el acto de inauguración del hospital citado. ¿Quién es este señor para invitar en esa forma?. Un albacea que tiene la misión de “entregar” a la Municipalidad el hospital y que “cobra” bien su misión de albacea, se “pasa” al tomarse atribuciones que corresponden a la Municipalidad, por una pedantería que no nos explicamos. ¿Cree el buen señor Giménez que la intendencia es tan torpe, que no sabría invitar al pueblo para ese acto?”.

  1. Escándalos de pasillo.

Unos meses después de su inauguración, comenzaron los escándalos, debido a que existían demasiados empleados para la cantidad de pacientes que se recibían, además de los mismos llevar conductas inapropiadas.La palabra de la época era “presupuestívoros”.

El 20 de junio se denunciaba en un periódico local:

“Este desventurado hospital, que es refugio de empleados y motivo de derroches ridículos, va a darnos mucho que hacer, empezando por amoríos clandestinos públicamente comentados y concluyendo en quién sabe qué. Hay exceso de holgazanería, madre de todos los vicios, y no debe extrañarse nada, como no debe extrañar de que, por cuenta del hospital, se beba cognac Martell y se gaste the (sic) del más rico, como lo probaremos si fuese preciso. Y todo por dos enfermos.[…] Qué filón de oro para los empleómanos del Hospital es éste. ¡ y es causa del desorden administrativo que van al escándalo de las polleras!.

Unos meses más tarde:

”Se dice[…] que en el Hospital se procederá a la construcción de un departamento más, con destino a habitación de enfermeras. Que se proyecta sustituir a las personas que actualmente desempeñan allí esas funciones, por hermanas de la caridad. Que esto es debido al mal ambiente moral que rodea a los que allí ocupan cargos y que no han sabido desvanecer ante la opinión pública con un proceder amplio y categórico”

El Hospital va a tener varias intervenciones administrativas distintas a lo largo de varias décadas. Sin embargo, todavía en 1940 la situación no era del todo agradable. Una nota periodística decía:

“Es un “Hospital para sanos”, termina el periodista su reflexión.Parte de los 33 que atendían a laúnica enferma, se entretenían a la única enferma, se entretenían, ¡unos escuchando música de la radioy otros probando puntería con el rifle ante la sonrisa de bellas damiselas! Es tan poco el trabajo que los muchachos se divierten”.

  1. Un pasado de escándalos, un presente de vergüenzas.

Recorriendo un poco su historia vemos que el Hospital de Moreno tiene un historial llamativo de escándalos morales que se volvieron mediáticos en su época. En la actualidad, asiste a otro escándalo: el de la desidia. Con más de medio millón de habitantes, el Hospital no cuenta con las condiciones mínimas indispensables para su buen funcionamiento. Como mencionaba un entrevistado en un reportaje a fin del 2013, los médicos jóvenes no quieren ir a trabajar a un lugar sin insumos ni salarios dignos.El resultado es que cada vez la situación empeore más. La ironía más grande es ver que un hospital que comenzó teniendo más empleados que pacientes, en la actualidad deba cerrar sus puertas por falta de personal. La historia a veces no es dulce, pero la realidad tampoco lo es.

Ojalá en el futuro podamos contar otra historia.

Por Victoria Armoa.

Moreno, 4 de noviembre de 2014.

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