DONDE TU OPINIÓN VALE

Close Icon
   
    

Good bye, Lenin

eduardo abrevaya

 

 

 

 

Es el título de una gran película del director Wolfang Becker estrenada en el año 2003, dice mucho con la elegancia de filosos e inteligentes diálogos. La plástica del cine acompaña con demoledoras imágenes llenas del mejor transmisor del mundo: el humor. La historia se centra en los esfuerzos que debe realizar toda una familia para evitar que la madre -una ferviente militante y funcionaria del partido comunista de gobierno- no se entere tras su salida de un profundo coma que la tuvo postrada durante ocho meses, de que el muro de Berlín ha caído y que ahora las dos alemanias se han unificado y son una sola nación bajo el sistema capitalista. Toda una alegoría a nuestro presente ¿no es así? El muro del kirchnerismo ha caído. Volveremos! amenazan algunos de los más prominentes funcionarios del régimen destronado. Han perdido las elecciones. Fueron, no son más. Pareciera sin embargo -por las actitudes- que no han comprendido que mal que les pese, el proceso de cambio en la Argentina es inevitable, es inevitable repito, pase lo que pase. Así es la dinámica de la historia. Nunca se repite. Nunca se vuelve hacia atrás. No pasó nunca en la historia de la humanidad. Nunca. Ni pasará con la Argentina. En cualquiera de los futuros y posibles escenarios que se vayan presentando en los planos, político, social y económico no hay ninguna posibilidad de volver al antiguo régimen ni a nada de lo que se le parezca. El kirchnerismo implosionó. Nadie sabe por el momento si las medidas tomadas por el gobierno de Macri harán que el país salgo definitivamente del pantano y del fárrago desconcertante de una economía hundida en las profundidades marianas. Nunca un gobierno dejó las arcas tan exhaustas, nunca. Nunca un gobierno destrozó el tejido social como lo hicieron los k. Nunca un gobierno quiso y se planteó ser tan hegemónico. Trató, pero no resistió el enorme peso de sus propios errores, ni de su maquinaria de corrupción sin parangón que se terminó comiendo todo, incluidos, el relato, el verso y la mentira permanente. Es así. La ‘doctora’ ya fue. Ahora es el el Ingeniero. Algunas medidas de este gobierno van en un sentido y otras van en el sentido contrario. Hay contradicciones. Errores. Falta de timing. Funcionarios que hablan demasiado y mal. Avanzan y retroceden sobre sus pasos. Prueba y error. Argentina está entrando en algo nuevo, diferente, lleno de peligros, pero lleno de oportunidades. Tal vez estemos como nación entrando en el futuro. Quién lo sabe. Lo que si sabemos -todos sabemos- es que definitivamente es: Good bye relato, good bye modelo. Good bye y para siempre. Será otra cosa. Eso si, hay que estar muy atentos. No nos dejemos engañar nuevamente por la construcción de una nueva mentira, ahora ‘aggiornada’ para el ya entrado siglo XXI. La Historia no perdonará los errores otra vez. Ya somos 7 billones los que nos disputamos este mundo al que se le agotan los recursos. Argentina tiene todo. El mundo no va esperar que hagamos lo correcto. Ya tenemos una base China en la Patagonia. Los desafíos son inmensos al igual que las oportunidades. No hay margen para la estupidez criolla y menos para la ‘viveza’. Nos pasó con Menem y nos pasó de nuevo con los K, otros diez años, despertamos y con demasiada inocencia preguntamos ¿qué fue lo que pasó? Cómo puede ser! Estemos atentos.  Los políticos argentinos son corruptos, muy corruptos y la sociedad lamentablemente no los ve como una amenaza cuando abren la mano para comprar voluntades. Que no pasen ocho, diez años, y mientras tanto y otra vez una ‘realidad’ de confección engañe nuevamente nuestros sentidos. Ya somos grandes. Deberíamos haber ‘aprehendido’ algo. No perdamos tiempo con ‘revolucionarios’ que hacen la revolución custodiando despachos. Ya se los llevó el tiempo de la Historia. No hay más margen. Time is over. Nos queda una ficha sola. Hay que jugarla bien. Cuando veamos una publicidad de Coca Cola, que nadie nos diga convencido que se trata de una empresa socialista. Evitemos que nos pase nuevamente. Good bye, Cristina. Good Bye, Lenin.

Por Eduardo Abrevaya

Buenos Aires, 2 de febrero de 2016

image_pdf
The following two tabs change content below.
Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
Eduardo Abrevaya

Latest posts by Eduardo Abrevaya (see all)