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Eramos tan pobres

eduardo abrevaya

 

 

 

 

 

A raíz de la muerte de Alberto Olmedo (1988) escribió Osvaldo Soriano un celebrado artículo que se publicó en Página 12 y que finalizaba así:

 “Sin el gran Payaso, este país de incautos, melancólicos y rufianes se queda a solas con sus pálidas. Cada uno de nosotros es un personaje de Olmedo que, quizá sin saberlo, se ríe de sí mismo. Ahora que el otro saltó por el balcón, descubrimos que, como su Rogelio Roldán, el de los 170 australes, éramos tan pobres. Tan ilusos y trágicos”.

Me pregunto cuál es la causa de que hayamos vivido tantos años sometidos por esta gente que hizo lo que quiso con nuestro país. Cuando digo esta gente, me refiero para que no haya ninguna duda, a la horda kirchnerista, la que asuela el país desde hace doce años. No tengo la respuesta. Tal vez porque no hay una única respuesta, y si la hay, es tan amplia, tan profunda, tan dolorosa y tan lejana en el tiempo que no se puede corporizar en una sola. No tengo dudas -ninguna- de que un ingrediente de esa respuesta es nuestra desidia. Otro, nuestra comodidad. También nuestra indiferencia hacia el mal, hasta que nos toca de cerca. Los k, jugaron a la ruleta rusa con el país. Las pruebas a la vista. Adelante de nuestras narices se enriquecieron robando mal. Cuando se roba mal se deja un país devastado. Y siguen robando mal. Ahora mismo mientras escribo están robando mal. Destruyeron todo lo que tocaron. Nosotros seguimos igual, cómodos, esperando, y esperando de manera hebrea al mesías. No hay mesías. No habrá ningún mesías. Usaron a los muertos. Y con mucho cuidado los siguen matando. Leer a Walsh o a Soriano o a Paco Urondo es comprender cabalmente la gran estafa de estos malandras. Y tranquilos k, estén tranquilos (solo por ahora) porque todos los nombrados fueron conveniente olvidados y tergiversados. Uds. se encargaron. No comulgo con ninguno, pero esclarecen la estafa de estos saqueadores seriales. Dicen que con la izquierda se roba mejor, así parecen demostrarlo estos doce años infames. Ahora viene el balotaje ¿Importa quién gane? a mi criterio solo para la estadística, es mucho pero mucho más importante saber quiénes son los que pierden. Tengo derecho a no tener esperanza. ¿Tengo derecho o no tengo derecho? Seamos honestos con nosotros mismos aunque sea una sola vez. No nos mintamos. No nos conformemos. Si no es por nosotros, pensemos en aquellos por los que nos levantamos todos los días para ir a trabajar, por los que hacemos todos los sacrificios que de ninguna manera haríamos jamás. O acaso no piensan que  Uds. no se merecen algo más que Scioli o Macri. Miren a sus hijos a los ojos, hagan la prueba, sostengan la mirada cuando les confiesan que van a votar a Macri. Hagan el mismo ejercicio pero confesando que van a votar a Scioli. Esto no se termina así como así ni tampoco se termina ahora. Gane quien gane. Repito que tengo derecho, porque amo mi dignidad y mi libertad. Hay que embarrarse, no hay otra. Caso contrario nuevas ilusiones sucederán a la antiguas y será nuestro destino mudar de tirano sin destruir la tiranía. Como Rogelio Roldán, más temprano que tarde, descubriremos que somos asalariados a 170 australes por mes, muy pobres, muy ilusos y muy trágicos.

Por Eduardo Abrevaya

Buenos Aires, 3 de noviembre de 2015.

 

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Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
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