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El Establishment busca la polarización Scioli/Macri

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Los intereses del nuevo establishement que aprovecha (o, al menos, no se perjudica) de la actual decadencia argentina están entre quienes promueven una polarización electoral entre Daniel Scioli y Mauricio Macri que excluya de la competencia a la tercera posición expresada por José Manuel De la Sota/Sergio Massa.

Lo hacen porque saben que si el nuevo presidente elegido fuera el soldado fiel de Cristina que es Scioli o el hijo de Franco que es Macri el resultado final sería el mismo: esos intereses tendrían asegurada, cuanto menos, la continuidad de sus negocios en los mismos términos en los que los están haciendo ahora, que son muy beneficiosos para ellos y muy poco para la inmensa mayoría de los argentinos.
Esos sectores del nuevo poder económico dominante operan en una clásica maniobra de pinzas con las que buscan aplastar la perspectiva de emergencia de “Unidos por una Nueva Argentina”, corriente encabezada por De la Sota y Massa que, con las limitaciones que impone la realidad presente, encarna la voluntad transformadora del bloque histórico-social cuyo eje es el pensamiento socialcristiano del peronismo.
La consolidación y el acceso al gobierno de ese frente abre la posibilidad de que dejemos de ser, como dijo el papa Francisco citando al cardenal Antonio Quarracino, “un país de muchas posibilidades y tantas oportunidades perdidas” y que, en palabras de De la Sota, logremos construir “un modelo de desarrollo autónomo que realmente le dé un rumbo a la Argentina” para que las posibilidades que seguimos teniendo las aprovechemos todos y no sólo algunos aprovechados que detentan el poder.
Por lo demás, ese “modelo de desarrollo autónomo” que se propone construir desde Unidos por una Nueva Argentina”, le ofrece a los componentes del nuevo establishement la posibilidad de satisfacer sus intereses en lo que tienen de legítimos y evitar que suceda aquello sobre lo que advierte el refrán: “la ambición rompe el saco”.
   
La Maniobra de Pinzas
Una de las pinzas de la operación que denunciamos es la que busca el continuismo del partido del Estado unitario que viene gobernando el país en beneficio de la cúpula que detenta el poder y sus socios del capitalismo de cómplices imperante,  a través de promover la candidatura del servil Scioli, cuyo discurso de vacuos “buenos modales” complementa el relato kristino-camporista que enmascara de “progresista” y “peronista” una política que mantiene a los pobres en la pobreza y niega su dignidad al mostrar como dádiva una asistencia que es un derecho; que empobrece a todos y sobre todo a los más humildes con la inflación; que no garantiza la seguridad de los derechos humanos básicos a la vida, la libertad y la propiedad y que hoy quiere imponer topes al aumento de los salarios y los grava como si fueran ganancia.
La otra pinza es la de quienes promueven la disolución de la identidad peronista que aún subsiste en el bloque histórico-social expresado hoy en el frente “Unidos por una Nueva Argentina” de De la Sota y Massa, al empujarlo a subsumirse en una unión democrática o alianza republicana que sería el “rejunte” o “pacto pampa” de todos los que dicen oponerse al actual gobierno y así fortalecer las posibilidades de acceder a la Presidencia del hijo de Franco Macri, socio de Nicolás Caputo y candidato favorito de Domingo Cavallo y Elisa Carrió a través del cual se tiende a restaurar la vieja política de la república oligárquica.
Se busca así someter al pueblo a que en las elecciones tenga que optar por una falaz alternativa binaria. De un lado la continuidad del kristino-camporismo de Scioli, que quedaría como el único candidato “peronista”. Del otro la “unión democrática” y “republicana” que llevaría a Mauricio Macri como el único candidato de la oposición al kichnero-cristinismo.
Si los que resultaran elegidos fueran alguno de esos dos candidatos, dado el sistema político presidencialista que establece nuestra Constitución, se verán debilitados los poderes institucionales locales (gobernaciones e intendencias) que expresan el federalismo democrático, también prescripto en el sistema constitucional. Así lo indican el brutal centralismo en el manejo de los recursos públicos del cristino-kirchnerismo con el que se identifica Scioli y la atonía impuesta a las Comunas por el gobierno de Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
De ahí que aquellos gobernadores e intendentes que acepten someterse a alguno de los dos candidatos de la polarización con el objetivo de colgarse a una “fórmula ganadora”, corren el serio riesgo de estar haciendo una apuesta que termine siéndoles perjudicial, sea cual fuere el resultado. Es obvio que perderían votos en la elección local si el nuevo presidente electo fuera el candidato de “Unidos por una Nueva Argentina”. Pero si los elegidos fueran Scioli o Macri, aunque ganaran la elección local, estarán condenados a seguir siendo míseros mendicantes de los favores que les conceda o no les conceda el poder central. 
Por lo demás, uno de los procedimientos de la maniobra polarizadora es vaciar al debate político de ideas que se expresen en propuestas concretas y convertirlo en una campaña de marketing, más parecida a la selección del elenco para un espectáculo de la farándula que a la elección de quienes van a ejercer por un tiempo el gobierno del Estado para atender al bien común.
Porque corresponde que así sea, para desmontar ese procedimiento y a diferencia de la renuencia de Scioli y Macri a contrastar sus ideas (en la medida que las tengan) con las de otros precandidatos; De la Sota y Massa convinieron en que su competencia en las PASO incluirá la realización de tres debates públicos, el primero de los cuales se emitirá por televisión en los próximos días, donde expondrán sus coincidencias y discrepancias en un diálogo respetuoso.
Un paso en el camino de desbaratar la maniobra que tiende a la polarización Scioli-Macri fue el plenario de dirigentes y militantes de “Unidos por una Nueva Argentina”, que nos reunimos el sábado en la Ciudad de Buenos Aires.
Los discursos de De la Sota y Massa y los diálogos entre compañeras y compañeros que hubo ahí se orientan a recuperar la “lucha por la idea”, que era a lo que nos convocaba Juan Domingo Perón a quienes entendemos y ejercemos nuestra vocación política como una forma superior de la caridad.
Por Víctor Eduardo Lapegna
Buenos Aires, 31 de mayo de 2015.
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Victor Eduardo Lapegna

Militante Peronista, empresario, docente y analista de política y economía.

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