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El diálogo directo del PRO

juan mahlknecht

Mauricio Macri tuvo un conflicto en su comunicación directa a seis meses de haber asumido por primera vez como jefe de Gobierno porteño. Es posible que no quiera repetir ese traspié de cara a las elecciones presidenciales de 2015.

 

A mediados del año 2008 y desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, en ese entonces a cargo de Juan Pablo Piccardo, decidieron ensanchar quince veredas en diversas esquinas de sectores gastronómicos del barrio de Palermo, acción que luego se llevaría adelante en otros puntos de la Ciudad.

Los vecinos, ni enterados.

El inicio del ensanchamiento de un metro de las veredas, iniciativa denominada por el gobierno porteño como Programa de Regeneración Urbana y con un costo, en el año 2008, por la ampliación de cada esquina de 150 mil pesos (600 mil pesos por intersección), provocó sensaciones encontradas entre los vecinos y comerciantes de esa zona.

Sin haber sido consultados ni notificados previamente sobre la aceptación de dicha transformación en su barrio, las obras que comenzaron sobre la calle Costa Rica, en las esquinas con Fitz Roy y Humboldt y que consistían sólo en el comienzo del plan que incluía el ensanchamiento de otras 13 intersecciones de Palermo, demoraron demasiado tiempo en ser concluidas.El gobierno porteño, buscando su posicionamiento público a través de la gestión eficiente, creyó que la construcción mediática y masiva de los hechos era suficiente, provocando una ausencia en la comunicación directa con los vecinos y comerciantes, lo que provocó importantes conflictos que atentaron inicialmente contra ese posicionamiento.

Las declaraciones que recogen algunos medios tanto nacionales como barriales sobre el punto de vista de los comerciantes y vecinos demuestran que el contenido de las quejas conllevaba un alto grado de desinformación.

Esto lo hacen para que los restaurants pongan más mesas en la vereda”, “no puedo pasar con el cochecito cuando camino con mi bebe y si te corrés un poco hacia la calle te pisan los autos…“. “Va a quedar lindo, pero el tránsito va a ser más caótico de lo que ya es; creo que hay otras cosas más importantes para hacer antes que esto” o “Hace rato que está todo roto” son algunas de las molestias que en su momento expresaron los vecinos. “Me pregunto cuál habrá sido el criterio para haber seleccionado a esas dos esquinas para empezar, una obra, por más supuesto progreso que acarree, no justifica el avasallamiento de los vecinos”

Entre los comerciantes, las manifestaciones siguieron la misma línea: “Hasta ahora esta obra nos perjudicó porque afea la esquina y hace varios días que no vemos a nadie trabajando; creo que una obra civil de estas características debería terminarse en mucho menos tiempo” o “No creo que puedan ponerse más mesas porque tenés que pedir autorización y ya te cobran 30 pesos por mesa y 10 por cada silla“.

El discurso de Piccardo antes tales inquietudes contiene respuestas propias de un conflicto vecinal más que un interés del distrito en su conjunto; sin embargo, sus respuestas se realizaron a través de medios nacionales, cuando lo más conveniente hubiese sido mediante una comunicación directa con el público objetivo: “No deberían tardar más de dos meses de obra” y “No es el objetivo que los restaurants coloquen más mesas en la vereda, porque ya tienen un área determinada en metros cuadrados” o “Este ensanchamiento de esquinas busca ampliar las veredas en las zonas próximas e inmediatas a los cruces de calles, para impedir el mal estacionamiento y reducir la velocidad del tránsito en zonas de mucha concurrencia, que en la mayoría de los casos son los corazones de cada barrio“.

Haciendo Buenos Aires.

El gobierno porteño tomó nota de la necesidad de una comunicación directa con los comerciantes y vecinos y, a su vez, la oportunidad de aprovechar un público objetivo aún más amplio, como es aquel que circula por la zona de la obra. La necesidad de una señalética era imperante.

En mayo de 2008 lanzaron la campaña Haciendo Buenos Aires a través de afiches distribuidos por la Ciudad y avisos en periódicos con un concepto tan amplio que la pregunta obligada era ¿haciendo qué? Las piezas no daban detalles de obras en cuestión… hasta ocurrido el conflicto en Palermo, a partir del cual un cartel amarillo apareció por todos lados.

En el marco de la actual campaña electoral nacional, dentro de la estrategia de comunicación PRO, existe un debate sobre la importancia de utilizar una estructura partidaria ajena, decisión que, por la ausencia de una propia, llevaría al PRO a integrar un frente grande, integrado, entre otros partidos y fuerzas por la UCR. Este debate vuelve a poner de manifiesto la importancia del diálogo directo con el público objetivo, manifestando la insuficiencia de una construcción mediática desde el centro y, al mismo tiempo, confirmando que la utilización de los variados canales de comunicación de alcance masivo son prioritarios si ayudan a suplir la imposibilidad del “cara a cara” por una cuestión de falta de recursos financieros, humanos o de tiempo. El PRO menospreció la comunicación territorial en aquel 2008; seguramente no quiera hacer lo mismo con la organización territorial, vehículo que posibilita el diálogo directo, de cara a 2015.

Por Juan Mahlknecht

Buenos Aires, mayo 19 de 2014.

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