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¿Cuál es nuestro pivot?

TPP

 

 

 

 

Fuerte ha sido el impacto mundial, cubierto por la mayoría de los medios periodísticos, del principio de Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP según sus siglas en inglés) y nosotros como argentinos debemos hacernos algunas preguntas introspectivas respecto de ¿hacia dónde queremos ir? Más allá del consabido, ¿con quién estamos yendo?; ya conocemos el proverbio de ¡Dime con quién andas! También deberíamos abocarnos a este ejercicio como sociedad pensante, sabiendo que en poco más de dos semanas, estaremos decidiendo colectivamente respecto de nuestro futuro gobernante por los próximos cuatro años.

Debemos  tener muy en cuenta lo que está sucediendo hoy en el mundo, y asimismo pensar sobre ¿cuál es y será el impacto de las políticas que ponen en marcha nuestros gobernantes?, esencialmente yo observo por parte nuestra, un “Pivot” hacia China y Rusia, esta última palabra puesta de moda políticamente por Obama en el año 2012, mientras anunciaba su conocido  “Pivot” al Asia o giro al Asia, y que podría entenderse, como:  ¿En quién vamos a apostar en el futuro de nuestras relaciones políticas y económicas internacionales?.

Un primer supuesto que debemos considerar es que, Argentina fue relativamente exitosa y llegó a estar en el podio de las economías de principios del siglo pasado cuando, exportábamos y éramos el tan mentado granero del mundo. Asimismo y por otro lado, históricamente nuestras recesiones económicas siempre tuvieron un detonante surgido de una crisis externa, a lo cual le podemos agregar que, lamentablemente necesitamos exportar para poder crecer.  Es decir sencillamente, sin crecimiento en nuestro comercio exterior no tenemos muchas posibilidades de lograr un crecimiento sustentable general de la economía, palabras más o palabras menos.

Ahora, a modo de simplificación, nos explayaremos brevemente sobre el posible alcance del acuerdo de TPP en nuestras exportaciones de “commodities” agropecuarias y las manufacturas de origen agrícola, mientras que soslayaremos en esta particular visión, comentarios  sobre las exportaciones de manufacturas de origen industrial y también, las exportaciones de origen energético.  Al mismo tiempo, aún debemos esperar para conocer el detalle de los 30 capítulos que los negociadores cerraron sobre toda la normativa del  TPP, es decir la letra chica. Un primer comentario tomando en cuenta este nuevo acuerdo y sus potenciales efectos, es justamente, el valor de la noticia como elemento en la toma de decisiones, es decir un potencial inversor extranjero, interesado en ampliar las exportaciones de vino que debe elegir entre invertir en una bodega de Chile y una bodega de Argentina, “ceteris paribus”, se inclinará por la chilena; lo mismo que un interesado en ampliar las exportaciones de carne, se inclinará por invertir en Canadá o Australia; o un interesado en ingresar al negocio de frutas se inclinará por Perú o Chile. Esto hace que nuestro país se vuelva menos atractivo, en sus sectores productivos agropecuarios vis-a-vis los países integrantes de su competencia relativa y miembros del TPP.

Ahora, obviamente más allá de esperar un mes más para ver la letra chica de los acuerdos,  debemos considerar qué actitud tomará el Congreso de los Estados Unidos sobre su ratificación. Sobre esto último, algunas consideraciones, si uno piensa que el país que está faltando en este acuerdo es justamente China y que  la iniciativa originaria de los EEUU fue justamente el famoso “Pivot” al Asia por parte del Presidente Obama, podríamos llegar a inferir que la oposición republicana que domina el Congreso de los EEUU, entienda que hay razones de estado que vuelven prioritario no sabotear la propuesta del Presidente, y que justamente por razones políticas no terminen con un “shoot oneself in the foot”, entre republicanos y demócratas.  Una  razón de peso estratégico para ambos partidos, es justamente no quedar expuestos y sin respuestas al continuo crecimiento e influencia geopolítica del gigante asiático sobre los países que circundan el Océano Pacífico. Es por eso, que paradójicamente la oposición republicana apoye el acuerdo mientras que el oficialismo demócrata, históricamente anti-comercio internacional, termine denostando la iniciativa de su propio presidente.

Creo que como señal de inversión, (tema que aparece muy publicitado entre los contendientes presidenciales), resulta claro que el éxito del TPP hará que Argentina pierda atractivo relativamente al resto, lo cual obviamente no mejorará nuestro posicionamiento como destinatario de futuras inversiones. Por otra parte, la lista de doce países que componen el acuerdo: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam según los datos periodísticos representa un 40% de la economía mundial. Formaremos parte del 60% restante, ahora si a ese dato le sumamos que con Europa no tenemos nada en vías de negociación, básicamente los mercados para explorar, se restringen a China y Rusia, nuestros mejores “compañeros” en la actualidad.

Resulta también significativo y paradójico que no esté China en este acuerdo, aunque he leído a algún negociador japonés, señalando que esa puerta en algún momento se abrirá. Sería preferible que también se le abriera al Mercosur!

Varios de los futuros miembros del acuerdo TPP, exportan productos agrícolas que compiten con los argentinos, por lo cual cabría preguntarse, como a partir de la puesta en marcha del acuerdo quedarán afectadas nuestras exportaciones a las doce naciones integrantes del acuerdo,  teniendo en cuenta que las preferencias arancelarias harían más baratas sus exportaciones vis-a-vis las nuestras. Expuesto de otra manera, la clásica pregunta respecto de si este acuerdo comercial creará comercio o lo desviará relativo a la Argentina. Como señalamos precedentemente, tanto Chile, Perú, Canadá y Australia, son competidores que comparten una parte de nuestra matriz exportadora, especialmente en los productos agropecuarios; varios ejemplos al  caso son Chile con vino; Canadá y Australia con carne vacuna, Nueva Zelanda con lácteos.

Llevamos recorriendo la alternativa Mercosur, iniciada por Alfonsín ya más de 20 años, poseemos ventajas comparativas en la producción agrícola, estimo que necesitamos actualizar nuestra estrategia de inserción política y económica internacional.

Por Luis Toraldo

Bueno Aires, 9 de octubre de 2015.

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Luis Toraldo

Especialista en Comercio Internacional

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