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Construyendo el camino

eduardo abrevaya

 

 

 

 

Del asilo político. CFK dio hace unas horas una entrevista a medios afines, no los voy a nombrar pero todos sabemos que son afines y que juegan de su lado ideológico hace muchos años. Están para eso, sostener el relato populista acá y en el mundo. Alguno inclusive fue hasta hace muy pocos días financiado por todos los argentinos. Medios pagos por todos para que hablaran bien de un gobierno. El círculo cierra perfecto; órganos de propaganda política,machacando y machacando todo el tiempo a favor de un proyecto que quiso y quiere perpetuarse para siempre en el poder, un proyecto antidemocrático y hegemónico; y todo esto viene al caso mencionarlo porque forma parte de la estrategia. CFK dice que no teme ir presa, pero afirma que hay persecución política en su contra. Persecución que se materializa –según ella- a través de jueces venales adictos al gobierno actual. De lo que se la investiga no dice ni aclara nada. No lo hace ahora. No lo hizo nunca. Sospecho con la autoridad que me dan los hechos acaecidos hasta el presente que no lo hará jamás. Las acusaciones en algunos casos son muy claras. Se entienden. No requieren de  conocimiento técnico ni jurídico para comprender de qué se la acusa o imputa. Cualquier analfabeto sabe que si alguien te pide dinero por no hacerte una multa o por sacártela del sistema, o por ‘moverte’ un expediente para que te salga más rápido esa habilitación o por adjudicarte una carretera de 300 millones de dólares, a ese alguien se lo llama coimero y esto lo entienden todos, lo sabe hasta el más bruto. Es el ‘diego’ que hay que pagar para ablandar el corazón del funcionario. En el caso de la carretera de los 300 palos verdes la cosa no termina con la coima sino que empieza, en este caso el corazón del funcionario para ablandarse exige un ‘poco’ más, pero vale como ejemplo por lo didáctico. Y no hace falta haber pasado ni siquiera por la vereda de un colegio primario para entender que el funcionario está robando. No hace falta saber leer ni tampoco saber escribir. Mucho menos ser abogado y ni siquiera exitoso. A CFK se la acusa de coimera. Es una de las tantas acusaciones que tiene. Es fácil, es claro, es evidente. Coimera. Vuelvo. Son muchas causas en las que la ex está imputada y/o procesada, incluso hasta embargada y más, se le han impuesto medidas cautelares muy severas como es la inhibición general de bienes. La última de la que tomamos conocimiento es que no puede ni siquiera disponer de los emolumentos que le corresponden por haber ocupado la presidencia ni de la pensión de su fallecido esposo. Como si se tratara de un concurso de adivinanzas todo el mundo opina de todas las causas que tramitan en la justicia federal. Las opiniones son opiniones y punto. Hay que llenar espacios en los medios. Hay que vender y todo este sainete vende y vende mucho. Pero –siempre hay uno pero- cualquiera que haya ‘caminado’ un poco por los pasillos de los Tribunales sabe que un expediente judicial es un intrincado laberinto, donde técnica, conocimiento jurídico y pasión (que no debería nunca estar, salvo para hacer las cosas como deben hacerse) son utilizados desde rincones opuestos para ‘vencer’ al oponente y por lo tanto, aquellos que están en los menores detalles de cada expediente ergo los fiscales, los defensores y los jueces son los únicos que pueden opinar sobre el curso que puede ir tomando una causa. El sucesivo e inexorable crecimiento del volumen de un expediente, las fojas sobre las fojas que se van acumulando sin solución de continuidad en cada causa hacen que sea prácticamente imposible saber lo que sucederá dentro de unos pocos meses o días, por lo tanto predecir el resultado de causas que tardaran años en finiquitarse es imprudente e irresponsable. Cuál será el rumbo final y definitivo es siempre un acertijo. Solo los que llevan la causa ‘saben’ algo con más o menos certeza; En este tipo de causas judiciales lo imprevisto es lo más previsto. Un juego de palabras que expresa cabalmente la realidad judicial. Aclarado esto último quiero explayarme sobre lo que estimo es ya una estrategia abierta de la ex. Independientemente de lo que suceda en las causas judiciales que la afectan, digo independientemente porque perfectamente podría ser sobreseída o inclusive en la etapa oral –si es que alguna causa llega a esa etapa- absuelta, es decir inocente de culpa y cargo con lo cual tal vez pueda iniciarle al Estado Argentino acciones por daños y perjuicios. CFK afirma que es perseguida por ser peronista y por haber enfrentado a los poderosos. Ser peronista no es ‘gratis’ en este país afirmó en la entrevista a los medios afines. Cuando le conviene, complicada y acorralada se refugia en el peronismo y en Perón. Aunque sabemos que una oportunidad en la que le pidieron dinero para el monumento respondió casi textual “para ese viejo hijo de puta ni un mango”. La frase ser peronista no es gratis nos anuncia hacia donde se dirige. Irá construyendo una épica de perseguida política -que ya está en marcha- y en algún momento si las causas judiciales toman la entidad suficiente como para ponerla tras las rejas, lo evitará, se anticipará a los acontecimientos pidiendo asilo en alguna embajada de un país afín al modelo populista que llevó adelante durante sus ochos años al frente de la presidencia, continuadores de los otros cuatros años y medio de su esposo, también enrolado en el populismo de Laclau. Lo que está en juego no es si realmente puede o no puede ir presa. Íntimamente la ex sabe que está en juego “el relato” y que solo le queda el modelo de la dirigente popular perseguida, que no tiene otra salida que irse al exilio y así desde afuera del país volver en algún momento ‘victoriosa’. Hacer la de Perón. A lo Perón. Y tener como el líder un 20 de Junio. Una jugada demasiado ambiciosa y demasiado arriesgada para lo que está sucediendo en nuestro país, en Latinoamérica y en el mundo. La Historia no se repite. Pero el mesianismo es así. Yo se que suena a una hipótesis descabellada. Pero también sonaba descabellado que Nisman apareciera con un balazo en la cabeza. También sonaba descabellado que un Juez de la Corte tuviera prostíbulos. O que hubiera jueces militantes. Y tantas pero tantas otras cosas que se hicieron y que eran tan absurdas. Cosas ue solo en una seudo normalidad pueden apreciarse como insensateces. Para finalizar. Un tema no menor es que los mismos jueces que fueron defendidos, apañados, consentidos y nombrados durante su gestión y que además le fueron funcionales, son ahora los jueces que según ella la persiguen. La justicia argentina tiene muchas cuentas pendientes con la sociedad. Tal vez las tenga también con CFK. Veremos; en un país tan cambiante, tan adicto al exitismo y al facilismo todo puede suceder. En un país donde los políticos –devenidos en la nueva oligarquía- son muy hábiles en el arte de engañar, CFK pidiendo asilo en la embajada de Cuba o de Venezuela no me parece algo tan descabellado. Siempre huyó hacia adelante. Siempre dobló la apuesta. Es más, me suena inevitable. Los ‘militantes’ en la calle desgarrándose las vestiduras. Es el ’55  dicho y repetido hasta el hartazgo. La dictadura de Macri. Todo cierra. Falta el toque Vaticano. Un empujoncito más que ayude a la perseguida ‘víctima’. Tampoco es descabellado. Ya lo vimos antes. Será una salida fiel a su estilo de confrontación permanente. Una salida que por otro lado dejará conformes a todos. Inclusive hasta les sirva al los mismos jueces que hoy la ‘persiguen’  para justificar la inacción final de la ‘Justicia’ que nada podrá hacer con ella en el exilio. Gobierno, jueces y ella misma, todos conformes. Todos felices. Objetivo cumplido. Game over. Todos tendrán ‘su’ argumento para justificar la perversa realidad. El pueblo otra vez y ‘van…’, será el convidado de piedra.

Por Eduardo Abrevaya

22 de julio de 2016

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Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
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