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Asoman cambios en Brasil

german gegenschatz

 

“La disputa fundamental es más profunda que el diseño de una oferta electoral seductora. Brasil decide que hacer con el pobre crecimiento de su industria durante más de 20 años.”

 

El pasado 5 de octubre se realizaron las elecciones presidenciales en la República Federativa del Brasil, y como ningún candidato logró el 50% de los votos, hay segunda vuelta entre los que ocuparon el 1° y 2° lugar. Este resultado abre las especulaciones acerca de quien puede resultar vencedor y qué cambios pueden venir.

En la elección del 5/10/14 resultó en 1° lugar la candidata del PT gobernante Dilma Rousseff con un 41,59 %, en 2° lugar se ubicó el candidato del PSDB Aécio Neves con un 33,55%. Quedó fuera de competencia en el 3° lugar Marina Silva, que logró un 21,32% de los votos. La participación total fue del 80,61% del padrón electoral.

Si bien en política todo es muy volátil, eso no excluye la posibilidad de ensayar un análisis de probabilidades sobre la base de suponer un escenario sin eventos extraordinarios. Un punto de partida razonable de análisis de la segunda vuelta, que se hará el próximo 26/10/14, es ver como se distribuirían entre el 1° y 2° ese 21% de votos de Marina Silva que quedaron para repartir.

Es posible tomar como antecedente válido las elecciones presidenciales del 2010, porque en los tres primeros lugares estuvieron los mismos partidos políticos, y porque dos de los tres candidatos fueron también los mismos. Los resultados de aquella primera vuelta fueron: Dilma Rousseff 46.91%, en 2° lugar José Serra del PSDB 32,61%., 3° Marina Silva 19.33% de los votos. En el 2010 la participación de la 1° vuelta fue del 81.88%, y en la 2° votaron 4 millones de electores menos.

En el 2010 en segunda vuelta Rousseff sumó 9% y llego al 56% de los votos, el PSDB sumó 11% y llegó al 44%. En el 2014 la diferencia a favor del PT sobre el 2° se redujo del 14% al 7%, u los votos a favor del 3° subieron un 2%. En 2010 el PT necesitaba 3% para superar el 50% y ahora necesita un 8,5%, sin embargo el PSDB esta prácticamente a la misma distancia del triunfo.

Si se da la misma distribución de los votos del 3° que en 2010 Dilma gana, pero cabe moderar esta afirmación por ciertas cosas que han cambiado. Esta vez Marina Silva no fue una candidata ecologista sino más bien una opositora de fuste. La campaña del PT fue agresiva, y puede ser que los votantes de Silva esten animados por una identidad que se consolidó en el diseño de una opción de poder opositora, más que en el novedoso ecologismo del 2010. Finalmente, ahora se observa una pulsión de cambio mayor.

El 17/10/2010, tras una Convención partidaria, Marina Silva declaró la neutralidad en la segunda vuelta. Al cierre de esta nota Marina no ha expresado a que candidato apoya, o si hará una convención, aunque todo hace presumir que será Neves el beneficiario del apoyo para la segunda vuelta, de hecho algunos de sus aliados ya se han expedido en este sentido. Además todo juega en la decisión política, y apoyar a Neves puede ser una respuesta emocional probable frente a los durísimos ataques de Dilma en la campaña electoral.

También hay otros actores relevantes. Por ejemplo Romario en Río de Janeiro, que en 2010 apoyó al PT, esta vez logró con el PSB más del 63% (4.682.924 votos), y sin dar apoyo expreso ni a Rousseff ni a Silva. Sin dudas es también un referente que puede aportar mucho definiendo su apoyo a cualquiera de los candidatos.

La disputa fundamental es más profunda que el diseño de una oferta electoral seductora. Brasil decide que hacer con el pobre crecimiento de su industria durante más de 20 años.

Los logros de los años de Lula fueron el resultado del aumento de las exportaciones Brasileñas de materias primas, fenómeno causado por el crecimiento de China de entonces que hoy ya no es tal y, además, tiene otros proveedores además del Brasil.

Estos hechos estadísticos incontrastables hacen que la demanda de “cambio”, al menos en su cara económica, sea fruto de la crisis de la vieja política de ISI (industrialización por sustitución de importaciones) iniciada en los años 50 que hoy da muestras de agotamiento. Esta estrategia de ISI quiere ser reemplazada por una amplia articulación con un capitalismo globalizado en sus tres caras más dinámicas: finanzas, tecnología y producción.

Si bien nada cambia bruscamente en Brasil, tampoco puede permanecer mucho más tiempo sin solucionar la crisis de su política de industrialización, la que también impactará de lleno en su política de integración regional en el MERCOSUR y con la ALIANZA DEL PACIFICO.

La realidad indica que el resultado esta abierto, que los debates serán decisivos, pero más allá de todo, sea con un triunfo de Rousseff o de Neves, Brasil esta en la antesala de un cambio inexorable.

Por Germán Gegenschatz

Buenos Aires, 8 de octubre de 2014.

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Germán Gegenschatz

Abogado - Diplomado en Historia Política Argentina

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