DONDE TU OPINIÓN VALE

Close Icon
   
    

Argentina, cargada de futuro

eduardo abrevaya

 

 

 

 

Ganó Macri. Y por más que quiero, no me vienen a la mente pensamientos macerados en la épica de ‘la derecha’ que él supuestamente representa -porque de eso fue acusado para descalificarlo-, como si ser de derecha en si mismo fuera una pecado del que se pudieran sacar ventajas. Ganó Macri, y me vienen como torbellinos los más bellos poemas escritos por la izquierda española en un momento trágico, muy trágico de la historia.

Galopan hacia mi alma, Hernández, Lorca, Celaya. Aquellos que con noble nobleza supieron encontrar fuerzas en las más terribles derrotas de la guerra civil y contar como nadie los pesares, el hambre, la persecución, la muerte, la infinita tristeza de los republicanos derrotados. Y aunque no quisieron hacerlo, terminaron contando y dejando testimonio del sufrimiento de ‘toda’ la España, de todos sus hombres, de todas sus mujeres, y de todos sus niños, sus nanas de cebolla, su hambre.

Todos sin distinción, izquierdas y derechas, vencedores y vencidos sufrieron la locura de la guerra. Y yo aquí y ahora, me doy cuenta el porque me vienen a la mente estos imponentes e inigualables poetas españoles. Me vienen a la a mente porque acá en la Argentina, todos, absolutamente todos sufrimos la locura kirchnerista, que cual sorda guerra contra cultural, falaz y mentirosa, nos eligió a todos como enemigos atropellándonos durante doce años. La sufrimos todos, pero quienes más la sufrieron fueron los más pobres, los más excluidos y los más hambrientos. Los que fueron esclavizados por un plan mientras sus travestidos benefactores se enriquecían y enriquecían sin ninguna vergüenza. Y desde sus aviones y desde sus helicópteros trataban de convencernos de que ellos eran los adalides de la revolución que los liberaría de todos sus males. Que mientras les daban a pobres y excluidos sus pestilentes lecciones políticas, los atemorizaban -y aún lo hacen- con quitarles lo poco que les daban si no cumplían -entre otras cosas- el ritual de subirse a los micros para hacer el número que necesitaban en sus fascistas manifestaciones de fuerza. Y es por esto que me viene a la mente Gabriel Celaya cuando dice: ‘Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo’. Y por todo esto lo busco a Hernández para sacar fuerzas cuando las mías declinan ‘caminante, son tus huellas, el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.

Porque no quiero que mi país vuelva a andar por los senderos del odio, de la discordia y del desencuentro. Y entonces me encuentro con Celaya: ‘cuando se miran de frente, los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades’. Porque casi lo logran, casi lo logran, casi lo logran. No importa quien ganó en definitiva. Independiente de quien fue el ‘elegido’, sé que mi país, tu país, nuestro país, la Argentina, nuevamente -una vez más- está cargada de futuro. Depende de todos y de cada uno. Estamos obligados a estar muy atentos, a ser custodios de este nuevo tiempo, para asegurarnos que ‘esa’ senda  de odio y de venganza, nunca más se haya de volver a pisar.

Por Eduardo Abrevaya

Buenos Aires, 23 de noviembre de 2015

image_pdf
The following two tabs change content below.
Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
Eduardo Abrevaya

Latest posts by Eduardo Abrevaya (see all)

COMENTARIO CERRADO.