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2060 years ago

eduardo abrevaya

 

 

 

 

Moría asesinado Julio César. Uno de los hombres más importantes de la historia era borrado de la faz de la tierra por un grupúsculo de fanáticos traidores encolerizados. El general  de las mil victorias. El comandante supremo de las implacables legiones romanas. Veni, vidi, víci. El general que pudo con todo, moría traicionado por unos cobardes. De la peor traición moría un grande. Ahora diré  porque. César atacado por la turba se defendía con valor, pero alcanza a ver que Bruto se contaba entre sus agresores y entonces dice: tu también hijo mío, acto seguido deja de luchar y de sangre y de sudor manchado el rostro se refugia en la muerte tapándose la cabeza con su propia toga. Fue un 15 de Marzo del año 44 a.C. Exactamente 2060 años contados desde hoy. El Idus de Marzo! Un día festivo que se transformó a partir de ese momento en un día que solo anuncia tragedias. Son los Idus de marzo se suele decirse cuando se pronostican desgracias. Un enorme bloque de cemento de más de dos metros de altura y cuatro por lado señala el lugar de Roma donde se cometió el magnicidio. El lugar que ocupaba el Senado romano. Hay quienes afirman que Cesar murió atacado en las escalinatas. Otros relatan que fue en el recinto donde fue rodeado por la turba. Sea el que sea. El espacio fue anulado para siempre, porque nada útil debe ser construido en el. Estamos en el Idus de Marzo ¡¿qué magnicidio nos traerá la política argentina hoy?! ¡¿qué traición se pondrá en movimiento hoy?! ¿qué confrontación estéril ¿qué conspiración! vomitará el Congreso de la Nación hoy?! Hay también aquí entre nosotros un grupúsculo de fanáticos encolerizados, violentos e imberbes. Buscan la confrontación por la confrontación misma. Dentro y fuera del edificio del Honorable ¿honorable? Congreso de la Nación, se prepara y se gesta la agitación de los ingobernables. Digo honorable pero el Congreso de la Nación hace rato que dejó de ser honorable. Para que vuelva a serlo hay que rescatarlo del contubernio estéril, de la corrupción, de las agachadas, de la estupidez y del puterío crónico que anida en sus gradas. Hay que ponerlo en el siglo XXI para que de que una buena vez proyecte a la Argentina al lugar de las naciones grandes y prosperas del planeta. Eso depende del pueblo todo. Depende del pueblo al que le ganan la calle con facilidad. Más de veinte siglos han pasado de la muerte de Julio César. El lugar de su muerte, la plaza que recuerda el lugar donde cayó apuñalado el gran Julio César lleva el nombre de plaza Argentina. Que alguien tome nota.

Por Eduardo Abrevaya

Buenos Aires, 15 de marzo de 2016.

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Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
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