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200 años

eduardo abrevaya

 

 

 

 

La democracia es dos lobos y una oveja votando sobre que se va a comer.

La Libertad es la oveja, armada, impugnando el resultado.

Benjamin Franklin

No puedo permitirme la cobardía porque sé que lo que viene es peor

 Ayn Rand

La libertad tiene un precio. No es gratis. No se puede comprar al menudeo como cualquier mercancía. Tiene precio, pero no se puede comprar con dinero. Aunque tenga precio. No se puede. El precio siempre es alto. Se paga con la vida o con el destierro o con ambos. Cuando no queremos pagar el precio que tiene la libertad el resultado entonces es vivir de rodillas. Sin dignidad. Sin dignidad. Una larga noche de doce años, ensombreció a la Patria. Una penumbra de más de setenta la precedió.  Desde la acordada del año 30 vivimos en la penumbra. Bendita Corte Suprema de Justicia de la Nación ¡Cuando los jueces no hacen lo que tienen que hacer viene la noche para la libertad! Porque los jueces están sólo para eso. Están para mantener la llama de la libertad siempre encendida. Para cuidarla y mantenerla siempre viva. Si no lo hacen, con la noche vienen las pesadillas. Y así fue, vinieron las pesadillas. Se quedaron entre nosotros. Los últimos doce fueron el monumento a la hipocresía, al cinismo y al saqueo. Vino la noche porque los jueces no hicieron lo que tenían que hacer. Fueron comprados. Esto lo tenemos que tener presente siempre. En una democracia republicana el juez es siempre el último timbre que tenemos para tocar. Hubo pilas agotadas en los timbres de los jueces federales. En los últimos doce años se suponía que vivíamos en una democracia republicana. Se suponía. En las formas. En lo material nunca fue así. No fue democracia. Menos que menos República. Y hubo un monumental saqueo. Nos robaron. Y el robo no se limitó al peso de los billetes grandes. El robo previo y simultáneo fue moral. Hicieron todo para demolernos moralmente. Pero no pudieron. Los estafadores no pudieron. Arrastrados en un campo de cardos durante tanto tiempo estamos llenos de heridas. De golpes. De contusiones. Plantaron falsas verdades para poder saquear y robar. Y si queremos seguir siendo libres vamos a tener que luchar. En todos los frentes. La banda delictiva está con abstinencia. Desbocada. Son capaces de todo. Ya lo demostraron. De inventar, de mentir, de falsificar, de robar y de matar con tal de no ir presos. Y sufren el escarnio público. La condena social es más intensa que las rejas. Los cientos de millones robados. Cientos de miles de millones robados. Saqueados desde el poder. No hacen falta auditorías ¿para qué auditar? Si el robo está a la vista de todos. No hay energía. No hay seguridad. No hay salud ¡La educación está analfabeta! Sobran los delitos y sobra el crimen organizado. No hay justicia. Todos los políticos de las primeras líneas son multimillonarios. Todos viven obscenamente bien. Van y vienen a Nueva York, Miami, París en primera. En esos lugares quieren disfrutar del botín de guerra. Porque entre nosotros se les está haciendo difícil. Porque a falta de justicia hay reacción popular. Robaban para mantenerse en el poder. Y ahora que no están en el poder, están desesperados. No pueden caminar por las calles y por los lugares caros donde se puede gastar y disfrutar la plata robada. No pueden entrar a un restorán. A un café. No pueden porque reconocidos son abucheados. Insultados, aplaudidos en reacción espontánea. A todos los que son identificados con la impunidad se los señala. También les toca a los jueces. Y a los familiares, a los hijos, mujeres, amantes. Todos. Y no se puede vivir arriba de los aviones. En algún momento tienen que bajar. A la realidad. Y entonces es la furia, porque ahora se dan cuenta que se metieron presos ellos mismos y tiraron la llave afuera de la celda. Y esto los hace muy peligrosos. En consecuencia y amén de que tenemos que estar muy atentos con el actual gobierno -del que me ocuparé más adelante y con el cual no coincido en casi nada- tenemos que tener presente que tendremos que luchar para tener Libertad porque el enemigo está al acecho, con abstinencia y con más odio que nunca. Y repito para que penetre en las conciencias. El enemigo es capaz de hacer cualquier cosa con tal de que no se investigue. Con tal de no ser condenado e ir preso. Para finalizar. Dedico estas líneas a alguien que está a punto de pasar al olvido. Se las dedico al funcionario. A lo que representaba. A doscientos años de la Independencia no me olvido del fiscal federal Alberto Nisman, al que recuerdo hoy con las siguientes palabras que ya escribí en el momento de su muerte. Aunque sean una gota en el océano, me siento obligado. Contra el intento de los facinerosos de la banda de matarlo otras tantas veces después de muerto. Se íntimamente que si el crimen no es esclarecido, no tenemos futuro como Nación. Si perdemos la memoria, seremos un pueblo de ovejas para siempre y los héroes que dejaron todo en la guerra de la independencia seguirán revolcándose en sus tumbas por los siglos de los siglos :

¡Qué alivio sienten algunos!

En Tablada yace el cuerpo, el cuerpo de un hombre muerto.

Lo enterraron los que entierran a los hombres que están muertos.

Un muerto que nadie dice por qué hoy está tan muerto.

El muerto estará para siempre bien pero bien muerto.

Enterrado, quieto, y mudo  ¡pero hombre! ¡si está muerto!

Ya muerto no dice nada porque claro, se precia de estar bien muerto.

Se lo comen los gusanos que se comen a lo muertos.

Que desconocen qué comen cuando se comen a un muerto.

Algunas cosas llevó a la tumba este muerto.

Otras no, como saben hacer ciertos muertos.

Pero qué raro, qué raro lo que le pasa a este muerto.

Se lo escucha  fuerte y claro, a pesar de estar tan muerto.

¡Qué extraño! ¡Qué extraño!

¡Está gritando este muerto!

Creyeron que lo mataban y no lo dejaron muerto.

Por todos lados está, el muerto no estaba muerto.

Ya no sienten tanto alivio

¡Los vivos que matan muertos!

 

Por Eduardo Abrevaya

9 de julio de 2016

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Eduardo Abrevaya

Eduardo Abrevaya

Abogado, Computador Científico. Especialista en Derecho de la alta tecnología. Docente Universidad Siglo XXI
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